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sábado, 19 de noviembre de 2022

Jackie

 La despedida de Jackie fue para nosotros un evento importante, fueron años de verla entrenar a nuestro lado las semanas anteriores a sus peleas y llegó la hora de su último baile. Nos persignamos y pedimos una cerveza antes de que sonara la campana.

Jackie cuando tenía pelea iba a entrenar a nuestro gym. Y aquí debo de hacer una pausa para recalcar un par de cosas, para todo el mundo es Jackie Nava, para nosotros simplemente es Jackie, puedo decir que mis compañeros del gym y yo somos unos privilegiados pues durante años nos tocó ver de cerca como se construye la grandeza. Para el mundo es el gym Reyes, para nosotros es nuestra segunda casa. Pero bueno, volvamos al tema. Por supuesto que ella entrena diario en su gym, pero ya a la hora de afilar los cuchillos para la batalla la podían encontrar por las tardes entrenando con el profe Miguel. La mayoría de las veces a la hora que yo llegaba ella ya había terminado de entrenar y ya estaba en su sesión de abdominales. ¿Han visto sus cuadritos que a ella tanto le gusta presumir? Bueno, a nosotros nos toca ver cómo se construyen, y créanme cuando les digo que no es cosa fácil. Cientos o tal vez miles de abdominales de todos colores, sabores y grados de dificultad.

Obvio que ella es la superestrella en el gym y que tiene prioridad para usar el ring o lo que necesite, pero, y esto siempre me ha causado mucha admiración, no ocupa mucho espacio, humilde trabajando duro mientras sus niñas corretean alrededor. Jackie es seria pero de sonrisa fácil, el que es la mera botana es el Mario, su esposo, que hace malabares en esas visitas al Reyes apoyando como entrenador a Jackie, chambeando de padre de familia con sus niñas y dándose tiempo para bromear un poco y reírse del Adán. Ella es generosa con su tiempo y era común verla entrenar y hacer sparring ligero con las chicas que apenas empezaban a recorrer el duro camino del box.

Listos para el último baile

Para todos nosotros su última pelea fue algo muy emotivo, no atinábamos ni a organizamos para comprar los boletos. Cuando fui por ellos ya no había de donde escoger y terminamos sentándonos donde pudimos. El auditorio estaba a reventar, todo el pueblo se había reunido para despedir a su princesa. Las peleas preliminares estuvieron buenas con excepción de la del Maromerito, que, lamentablemente, se presentó nomás a cobrar su cheque. El ambiente aumentó de intensidad cuando llegó Julio Cesar, el momento cumbre se acercaba. El sonido había sido terrible toda la función, con los audios tan saturados que se distorsionaban y no se entendía nada. Afortunadamente el de presentación de Jackie venía bien y todo salió a la perfección. Subió al ring acompañada de humo de copal y unos sacerdotes aztecas haciéndole honor a su mote.

Se acabó!

Sonó la campana y dio inicio la pelea. La rival, una argentina muy rápida, rápidamente demostró que no había venido a Tijuana a pasearse y para mi gusto, ganó los primeros tres rounds. El tiempo se puso viscoso y los segundos empezaron a pasar más lentos. A la argentina se le cansó el caballo, Jackie se asentó en el ring y las aguas tomaron su nivel. Round tras round, Jackie empezó a imponer su dominio hasta que fue muy claro que la noche iba a tener un final feliz. Sonó el último campanazo y respiramos tranquilos y contentos.  

El siguiente fin de semana nos reunimos en casa del profe para celebrar. Fue una noche para recordar. Jackie feliz, no hay una sola foto donde no salga sonriendo.

Ustedes no se quieren pelear con estas morras

Éramos felices y lo sabíamos. Cantamos, bailamos, y nos reímos mucho. El Aarón cantó, Yamileth casi se muere de hambre porque le habían pospuesto ya un par de veces su pelea y seguía cuidando su peso. El Ian andaba enfermo, pero se estuvo medicando con tequila. Hay algo de poético en ver amigos que se quieren mucho lanzarse retos para agarrarse a chingadazos en el ring, atacados de la risa mientras se sirven otro trago y le dan una mordida a una empanada.
Una noche para recordar

domingo, 19 de julio de 2020

El Rafa en el Reyes

El Reyes es un gimnasio de pelea. Los cuatro pilares, ya saben: box, muay thai, BJJ y lucha. Nada de ondas místicas del zen de las artes marciales, ni meditación ni nada que se le parezca. Recto, gancho, rodilla derecha, doble redonda derecha, switch, rodilla izquierda, redonda izquierda y así todos los días hasta el infinito, que el cuerpo lo haga sin pensar.
Cuando vas llegando te recibe el rítmico pat-pat-pat de los golpes contra las manoplas y como por arte de magia el cansancio del día de trabajo desaparece mientras te pones las vendas.
Gente feliz de entrenar

Tal vez ustedes puedan pensar que este es un ambiente muy rudo lleno de puros batos feos con cara de malos. Bueno, yo sí estoy feo con cara de malo, pero esa es otra historia y es meramente accidental. La verdad es que va gente de todo tipo, con diferentes motivaciones: Peladores profesionales, gente que quiere bajar de peso, morritos que no quieren que les hagan bullying en la escuela, chavas que quieren aprender defensa personal por protección, y otros a los que simplemente nos gustan el deporte de las artes marciales mixtas. Va gente de todas las edades, colores, pesos, y por supuesto de preferencias sexuales. Lo único que tenemos en común es que todos hacemos muchas lagartijas, y cuando digo muchas, lo que quiero decir es... muuuuuuchas.

El Rafa es uno de nosotros. Llegó al gym ya fuera del closet, con sus guantes rosas y su camiseta de la Wonder Woman. Nunca ocultó sus preferencias y nadie le puso peros. Soy una niña delicada, bromea y te tira un chingadazo. No pide un trato especial ni se lo damos, es uno más de la clica.

Un día llegó el Rafa a pedirle al profe Miguel permiso de usar el ring para darse un tiro con unos tipos de una clínica y nos contó todo el mitote. Resulta que el Rafa es estilista y a un lado de su estética hay una clínica médica y tiene una muy buena relación con la esposa del doctor dueño de esta. Un día estaba el Rafa, el doctor, su esposa y varios empleados de la clínica platicando. Salió el tema de que el Rafa entrena madrazos y pues a los batos no les pareció; qué es eso de alguien a quien le gusta disfrazarse de princesa de Disney ande practicando deportes de hombres. No sé si sería la primera vez que hablaban de esto o ya lo tendrían enfadado, pero esta vez las cosas escalaron a un reto; un round de box con cada uno a ver si aguantaba. Ahí intervino la patrona, que no era justo que no hubiera recompensa para el Rafa por pelearse con cinco. Se armó el reto; un round contra cada uno y si aguantaba los cinco rounds cada uno le daría 200 dólares; aceptaron y empezaron los preparativos

El profe le prestó el gym y se fijó la fecha para el pleito. Estábamos terminando de entrenar cuando empezó a llegar la gente, llevaron sillas, sabritones, sodas y algunas cervezas. El ambiente era
El público listo para ver las peleas
festivo y nosotros divertidos porque no sabíamos que iba a haber público, pero al final habría tal vez unas 20 personas viendo los pleitos.

Calentaron y empezaron las hostilidades. El primer round fue contra un familiar del Rafa, se dieron con ganas pero sin odio, todo pasó sin pena ni gloria.

El segundo round fue otra historia; el bato estaba torote, casi de 1.90, fuerte, se notaba que se la pasaba en el gimnasio haciendo pesas, ya saben, macho alfa lomo plateado, y pues no iba a dejar que un jotito le pegara; mucho menos en público enfrente de sus compañeros de trabajo. El Rafa no está ni chiquito ni débil, tal vez mide 1.80 y pues igual las lagartijas se le notan.
Sonó la campana y ahora sí había odio, se empezaron a dar con ganas, hasta que el Rafa lo fintó con un jab arriba y remató con recto a la boca del estómago. Ahí el bato este aprendió en un instante que los chingadazos de las princesitas de Disney también duelen. Lo que siguió fue una serenata de chingazos y el macho alfa se bajó del ring todo atarantado y con la dignidad hecha harapos.
El Rafa listo para pelear

El tercer round fue con un bato flaquito que se notaba que en algún momento de su vida había entrenado, pero estaba muy chiquito y sin cardio suficiente como para poder hacerle algo. Sin temor a equivocarme puedo decir que el Rafa lo indultó; si le hubiera tirado un chingadazo fuerte, capaz que recogemos su cabeza por allá cerca del área de los thai pads.

Yo supongo que en el plan original no estaba que las hostilidades llegaran al cuarto round, porque el gordito que se subió después apenas si se podía mover; 30 segundos más tarde tiró la toalla.

Del quinto pleito ya no les puedo platicar nada, porque quien quiera que haya sido decidió no subirse. Pagó sus 200 dólares sin hacer gestos.

Meses después hubo revancha con el macho alfa. No le fue mejor, pero ya se le quitaron las ganas de molestar al Rafa y entiendo que ahora son buenos amigos.




La moraleja de la historia es sencilla, no molesten a nadie, no porque tal vez sepa pelear, sino porque simplemente es la forma decente de andar por este mundo. Que les valga madre si le gusta vestirse de princesa.

lunes, 24 de septiembre de 2018

Polo

Sin lugar a dudas Polo es una leyenda; formó incontables generaciones de ingenieros en el Cetys con candor y entusiasmo ejemplar. Su reciente fallecimiento me tomó por sorpresa, nunca fuimos cercanos, pero siempre le tuve admiración y respeto, y lamento no haber estado más al pendiente de su estado de salud.

A Polo lo conocí en una de las primeras reuniones de la comunidad .NET de Tijuana, habló sobre cómo conectar aplicaciones en Flash con web services. El ejemplo que eligió no era muy bueno para convencer a nadie de darle una oportunidad a la tecnología. El componente de Flash hacía una llamada a un web service para que hiciera algún tipo de cálculo y el resultado se desplegaba en el componente. Recuerdo mucho escepticismo en la sala, les digo, el ejemplo no era bueno, aunque el concepto sí.

No lo volví a ver hasta que fui a pedir trabajo como maestro en Cetys. Primero me entrevistó el doctor Salas y después me mandó con Polo para la entrevista técnica. Polo me recibió en su oficina con su tradicional sonrisa. No hubo tal entrevista, nos pusimos a platicar acerca del futuro de la nube y al final solo me dijo Bienvenido maestro, le mando su horario por correo. 

Leopoldo Uribe
Polo ya estaba grande pero no perdía el gusto por aprender, la nuestra es una profesión en la que no puedes estarte quieto un par de años porque el futuro te alcanza y Polo no estaba dispuesto a quedarse atrás. Digo, estamos hablando de una persona que tomó clases con el mismísimo Dijkstra y se sacó A, no pensarán que se iba a rendir ante python o una tarugada así.

Durante el tiempo que di clases en Cetys convivimos con cierta frecuencia, invariablemente hablábamos de tecnología y me preguntaba por el desempeño de mis alumnos y sonreía orgulloso como tío cuando le daba buenas noticias.


La última vez que lo vi fue después de su jubilación como maestro, me lo encontré en Arkus junto con el Ángel, quien animado me dijo que tal vez el maestro se uniría a la empresa como mentor; no sucedió así, no sé por qué, tal vez ya tenía ganas de descansar y dejar de batallar con chamacos latosos. Era buena idea, estoy seguro que hubiéramos disfrutado de su presencia.

En su misa de despedida me encontré a varios amigos. antiguos alumnos dolidos por la pérdida. Estoy seguro que Polo desde el cielo estaría sonriendo, satisfecho por haber contribuido a educar a tanta gente de bien; ingenieros que ahora llevan por todo el mundo la semilla que él plantó y seguirá dando frutos por muchos años.

Polo fue una persona buena, generosa e importante, que no les quepa duda alguna.

lunes, 2 de abril de 2018

Mugica, yo ya cooperé

Al A.... lo detuvo la policía municipal mientras manejaba por el Blvd. Díaz Ordaz, lo que parecía una infracción de tránsito rutinaria no era tal; a golpes lo subieron a la patrulla y se lo llevaron a una casa de seguridad donde lo tuvieron secuestrado durante treinta días. No fue casualidad, sabían perfectamente quién era y qué querían de él. Lo tiraron amarrado en un cuarto vacío y así lo dejaron durante el tiempo que estuvo ahí. No lo dejaban ir al baño, se orinaba y defecaba encima de la ropa y a veces lo bañaban a manguerazos de agua fría para limpiarlo. Cuando por fin lo soltaron, tenía llagas por todos lados; traumado  y aterrorizado dejó la ciudad en cuanto pudo, para nunca más volver. Así era la policía en aquellos tiempos.

Para nosotros eran tiempos de vacas gordas, el negocio empezaba a despuntar y me acababa de comprar un carro del año, no lujoso pero sí un buen carro. Solíamos comer en buenos restaurantes de la zona río y andar de camisa blanca y corbata de diseñador. Una de estas tardes iba caminando por enfrente de La Espadaña en el corazón de la zona río, hablando por teléfono con un amigo y sin poner mucha atención a mis alrededores, cuando intempestivamente una van blanca destartalada se estacionó a un lado mío. Traía la puerta lateral abierta y vi que venían 6 o 7 policías municipales con armas largas; en aquellos años la policía municipal todavía no tenía autorizado el uso de armas largas y los que vivimos en Tijuana recordamos tanta leyenda negra de las vans blancas que servían para levantar gente. El tiempo se me detuvo, alcancé a decirle por teléfono a mi amigo yo creo que me van a levantar, bajito para que no me escucharan, no fueran por alguien más y yo dándoles ideas. Seguí caminando y pensé que sea lo que Dios quiera y bueno, Dios no quiso que me levantaran y tan solo viví los 3 o 4 segundos más largos de mi existencia.

Meses después, una noche regresando de la quinceañera de la Karla, me tocó un retén de la policía municipal enfrente del parque Morelos. Ya era noche, mi carro nuevo y recién lavado, además venía de traje, es decir, me miraba sumamente sospechoso de traer dinero. Se me acercó un policía sonriente y bonachón que me preguntó a quemarropa de dónde venía y si había tomado. Solo me había tomado un whiskey y algunos vasos de agua mineral así que pensé que no tendría porqué preocuparme. Nos va a tener que acompañar a que le hagan un análisis de alcohol me dijo con una sonrisa como si me estuviera ofreciendo un celular en plan o algo similar muy cotidiano. Por supuesto que me resistí alegando que no venía alcoholizado. ¿Es usted químico o doctor? ¿no?, entonces me va a tener que acompañar a que le hagan su análisis. Me bajé del carro y pedí hablar con su comandante y ahí estuve esperando unos 10 minutos a que se desocupara el ladrón en jefe, Mugica se apellidaba el policía que me detuvo según se leía en su plaquita en la camisa del uniforme, era un tipo agradable y bromista, lo cual no lo hace menos delincuente. De pronto me dijo mira, el comandante no te va a atender, lo que va a suceder es que te vamos a llevar a la 8 con el químico a que te revise, el examen cuesta 800 pesos y te van a sacar sangre con una jeringa reciclada, y eso quién sabe a qué horas sea porque a los detenidos los llevamos primero a pasear.

Claro como el agua. Iniciamos la negociación, para mi mala suerte solo traía dos billetes, uno de 100 y otro de 500, intenté darle el de 100 y soltó una carcajada,

- No jefe, si agarro solo 100 pesos el detenido voy a ser yo 
- No la chingues Mugica, hazme un paro 
- Páseme los 600 me dijo mientras me entregaba un billete de 200
- ¿De perdida me vas a dar factura?
- Jajajajajaja que le vaya bien jefe, váyase con cuidado 

Y así, con 400 pesos menos en la bolsa me pude ir a dormir.

Días después bajando la rampa del Cetys como a las 10 de la noche me topé con el mismo retén, otro policía empezó con las preguntas cuando veo al Mugica en la línea de a un lado
- Mugica!
- Eit!
- Oye dile a tu compa que yo ya cooperé
- Ah sí, déjalo pasar, es compa, ya cooperó

Y así era la vida en la Tijuana de Hank y Algorri 


domingo, 11 de marzo de 2018

El sueño Tijuanero

Tijuana es fea? sí, les puedo conceder eso.

La belleza de Tijuana es interior. Y contrario al mito, lo mejor de Tijuana no es su gente, es al revés, es el espíritu de la ciudad el que moldea a sus habitantes. Tijuana es una ciudad de perdición y redención. Aquí llega mucha gente en busca de una segunda oportunidad, y si entiendes su alma, la ciudad te la dará. Es una ciudad de migrantes que se reinventa continuamente y la promesa de que si le chingas duro vas a mejorar está en el centro de nuestros valores. Es una comunidad muy horizontal donde la gente de mucho dinero empezó de carnicero o fiando ropa de fayuca. Por decirlo de alguna manera no existe el dinero de alcurnia y esto transforma nuestra visión de ver la vida. Si quieres, puedes, no necesitas herencia. En eso creemos.

Hace unos días en una maquiladora vi un migrante Haitiano con su uniforme de supervisor. Seguramente esa misma persona llegó a Tijuana hace un par de años sin un penny en la bolsa, empezó en la línea de producción y ahí va avanzando. Con su español mocho este hombre representa lo mejor nuestro espíritu.

Tijuana es afortunada de no ser capital del estado, así no cae en la tentación de depender del dinero del gobierno. No llega dinero gratis, hay que chingarle, eso nos mantiene alertas.

¿Tijuana es una ciudad peligrosa? sí, sin duda, no pienso faltar a la memoria de Gabriel ni a la de tantos amigos y conocidos muertos y secuestrados, negándolo. La violencia es curiosamente compleja; no es igual la violencia de Tijuana que la de Ecatepec ni nuestra violencia del 2008 es la misma que la actual. Ya lo resolvimos una vez y lo volveremos a hacer.

Tijuana no es la tierra prometida, no cae maná del cielo ni los sueldos en dólares se encuentran en cada esquina, pero volteas y te encuentras por todos lados gente empezando con su changarrito, con dos trabajos, con algún proyecto, organizando algo o levantándose a las 4 de la mañana para cruzar al otro lado a chambear. No es fácil, pero se puede, en eso creemos.

Tijuana es fea? sí, les puedo conceder eso.

sábado, 21 de octubre de 2017

Anécdotas al azar

El niño perdido

A veces la belleza nos toma desprevenidos en lugares o situaciones donde no esperamos encontrarla, tal vez estas ocasiones sirvan para apreciarla en su estado más puro. Al menos así me sucedió una hace meses en mi casa en Tijuana. Suelo ser una persona nocturna, así que no tenía mucho de haberme acostado y apenas estaba quedándome dormido, serían tal vez las 2 de la mañana de una tranquila noche de martes cuando el sonido de una trompeta me sacó de mi incipiente sueño.

Las notas familiares del niño perdido se alzaban magistrales sobre el silencio de la noche que servía de lienzo a un trompetista solitario, no había fiesta alguna ni banda que lo acompañara lo cual hacía más extraño el momento pero al mismo tiempo resaltaban la maestría del músico que era bastante bueno.

Y la trompeta siguió durante varios minutos buscando a su hijo sin que nadie le respondiera hasta que finalmente se perdió entre las calles de Tijuana.

Chanoc en Tijuana

Tuve una pareja de vecinos que se la pasaban peleando, se gritaban insultos muy denigrantes que se escuchaban en toda la privada y no me hubiera sorprendido que hubieran terminado a golpes, lo cual hasta donde sé, nunca sucedió.

Una mañana de verano los gritos empezaron temprano, como a las 8 de la mañana, por supuesto yo todavía estaba acostado y con pocas ganas de levantarme, sin camisa y en calzones. Pensé que qué hueva que se empezaran a pelear tan temprano y más en sábado que podía levantarme tarde. No tenía pensado ponerles mayor atención hasta que la mujer gritó ¡Auxilio!¡ policía! en un tono que se escuchaba verdaderamente angustiado. Sin pensarlo me levanté de un salto, bajé corriendo a la cocina y tomé el cuchillo más grande que pude encontrar. Salí semiencuerado con el cuchillo en mano tratando de localizar de dónde venían los gritos.

No estaba solo, varios vecinos habían salido y se encontraban en la puerta de sus casas tratando de averiguar qué pasaba. En eso se escuchó la voz de una mujer mayor que decía
No mijo, te la tienes que poner, ¡es por tu bien!
Era un pinche chamaco que iban a inyectar y en su angustia se le ocurrió llamar a la policía. Y ahí me tienen como Chanoc en calzones y cuchillo en mano pensando que iban a atacar a alguien. Me regresé a seguir durmiendo un poco apenado y otro poco encabronado.

Días después por la tarde volví a escuchar los gritos del mocoso llamando a la policía y pensé
Chíngueselo doña, para que se aliviane.

Aquí jugando Pokemón

Habíamos decidido que el Manú estudiaría en una prepa pública, después de toda una vida en escuelas privadas nos parecía un cambio necesario y positivo. No tengo nada en contra de las escuelas privadas pero tienden a sobreproteger a sus estudiantes y esto no les ayuda a madurar lo cual es sumamente importante para los muchachos que van a estudiar la universidad fuera de casa.

Como funciona en estos tiempos el proceso de inscripción a prepa, al menos en Baja California, es
que te inscribes en una página del gobierno del estado donde seleccionas tres escuelas a las que podrías asistir en orden de preferencia, metes tus datos y días después te avisan para cuál escuela quedaste preseleccionado. Esto significa que aun tienes que hacer un examen de admisión y si no lo apruebas empieza tu peregrinación buscando alguna prepa donde tengan lugar.

La aplicación nos notificó que tendría que hacer examen para el Cobach Rubén Vizcaíno, que era nuestra segunda opción. En la plática de inducción el subdirector nos hizo saber que 2000 estudiantes harían el examen y solo 700 serían admitidos, así que había que ponerse abusadillo y estudiar. Y eso hicimos, durante un mes renegando y todo, el Manú todas las noches estudiaba al menos una hora así que debía de estar preparado el día del examen.

Para nuestra mala suerte nos tocó hacer el examen de admisión a las 8 de la mañana. El plan era que el Manú tenía que bajar ya cambiado a las 7:15, tomarse su licuado, lavarse los dientes y a las 7:30 salir con rumbo a la escuela para llegar con tiempo.

Yo estaba muy nervioso y casi no pude dormir, a las 7 en punto ya estaba de pie y a las 7:15 ya me había cambiado, preparado los licuados y tomado el mio. A las 7:20 del Manú todavía ni sus luces y fui a ver qué estaba pasando. Entre a su cuarto y me lo encuentro acostado tranquilamente con el nintendo en la mano.
-- ¿Qué estás haciendo?
-- Aquí jugando pokemón me respondió con esa calma que solo un adolescente puede tener
-- Oye y no tendrás algo importante qué hacer?, no sé, como un examen de admisión o algo así
-- Ya voy pues y se levantó renegando

Por supuesto que pensé ponerle una regañada de esas que hacen historia, pero no quería ponerlo nervioso antes de su examen. Llegamos a tiempo y para su buena suerte cuando lo recogí más tarde ya se me había pasado el coraje.

sábado, 1 de julio de 2017

Felipero

Esta historia no empieza por el principio, y es que recordar los días en Rhinocerus es algo intenso, por decir lo menos. Aquello fue caminar en fuego y tocar el cielo a la vez. Una historia así, no es posible escribirla de una sentada y en orden; sus capítulos irán brotando poco a poco y tal vez algún día se unan como retazos de colcha de viejita.

Por aquellos días, 2003 o 2004 tal vez, Tijuana estaba dando sus primeros pasos en la industria del software y CANIETI organizó un gran evento que se llamó IT Americas o algo así rimbombante y de mucho caché. Era una especie de encuentro de negocios al que asistió gente de todo el país. Había un salón grande en el hotel Camino Real con booths de empresas de la región. Telnor y CICESE tenían un par de espacios inmensos y la UABC ocupaba un tercer lugar no muy distante.

También hubo algunas conferencias, de las cuales la principal era la de Felipe Sánchez Romero, director general de Microsoft para Latinoamérica. Felipe era el rockstar del evento, era Bono visitando un ranchito, pues como les digo, la industria de IT en aquella época era prácticamente inexistente en Baja California.

Por una afortunada coincidencia Felipe era amigo de Jorge Sánchez, nuestro socio, y Jorge lo recogió en el aeropuerto y Felipe accedió a platicar unos minutos con nosotros en privado. El hotel sede era el Camino Real, ahí conseguimos una pequeña sala sin proyector ni pantalla, es más, ni Internet tenía. ¿pueden creerlo?, así de avanzado estaba Tijuana. Le mostramos las aplicaciones de escritorio, le platicamos de lo que estábamos haciendo en web y los planes que teníamos para móvil y la integración de servicios. Los 20 minutos que nos había prometido se convirtieron en dos horas, le soltamos toda la visión que traíamos de la integración de móvil y web y como los servicios web con información local cada vez tendrían un papel más preponderante.

Le gustó lo que oyó, nos ofreció su apoyo pero en ese momento no sabíamos que esperar, excepto una palmadita en la espalda. Nos regaló dos años de soporte técnico del que vale caro, y lo usamos unas tres o cuatro veces. Levantábamos el teléfono, dábamos el código que nos regaló y acto seguido nos atendía un ingeniero de Microsoft por el tiempo que fuera necesario sin que jamas nos cobraran un peso.

Sin Internet no había mucho más que mostrarle y Felipe se tenía que ir a cenar con el gobernador y los empresarios más importante de la localidad. Nosotros salimos de ahí muy emocionados por la validación de que íbamos por el camino correcto.

Al día siguiente entramos a su conferencia magistral; en un salón grandote y lleno de gente presentó un video con la visión a futuro de Microsoft. Video lleno de ideas futuristas que hoy nos resultan cotidianas. En un momento de la presentación dijo que le auguraba mucho éxito a la región y volteando hacia nosotros sonriendo dijo que se iba gratamente impresionado con una empresa de la ciudad que le había tocado conocer y que tenía excelente tecnología pero que el reto ahora era que ejecutaran estrategias de marketing de manera correcta. No dijo nuestro nombre, lo cual hubiera estado genial, pero después nos destapó. Se terminó la conferencia y nos fuimos a nuestro booth, que no era otra cosa que una mesita minúscula en el rincón más piojoso de la expo, con un monitorsito flat de 18 pulgadas. Pero con Internet...

A Felipe le dieron el tour de la expo como si fuera Ricky Martin en Miami. Gran comitiva atrás de él y un par de cámaras de televisión filmándolo. Cuando ya iba a llegar con nosotros escuché que le dijo su asistente

-Ya vámonos Felipe, nos va a dejar el avión
- Espérate, deja te muestro una empresa chingona

Y dicho esto se saltó uno o dos booths y llegó con nosotros y me saludó

- Qué tal Alfonso, ¿cómo estás?
- Muy bien Felipe, un gusto saludarlo
- ¿Viste que les eché porras en mi plática?
- Sí, muchas gracias, fue muy emocionante
- ¿Qué me vas a mostrar hoy que sí tienes Internet? 
- Mire, esta es la aplicación web que le decía, en este mapa puede buscar direcciones y le muestra todas las opciones aunque tenga faltas de ortografía, porque, ¿quién sabe escribir Cuauhtémoc? 

Le dije mientras buscaba algo como kuautemoc y le mostraba los resultados.

- Pero apenas empieza lo interesante -añadí- imagínese que necesita un dentista, solo hace la búsqueda y le muestra la ubicación de los dentistas cercanos y sus datos de contacto, ¿ve? aquí estamos y aquí en el mapa están los dentistas de la zona
- ¿Estos datos son reales?
- Sí, levantamos un censo
- ¿Y qué sigue después de esto?, me preguntó para que me luciera, pues de esto ya habíamos hablado
- Sigue llevar esto al teléfono, ahí es donde serán más útiles los mapas
- ¿Ves? le dio a su asistente, Te dije que esta era una empresa chingona

Procedió a despedirse y mientras se alejaba hizo una pausa, se volteó pensativo y me dijo

- Tú vas a ser un hombre muy rico

Se dio la media vuelta y se fue. Y yo ... todavía no pierdo la fe

sábado, 3 de diciembre de 2016

Los amorosos en Tijuana

Llegué a Tijuana unos meses antes del primer festival hispanoamericano de guitarra. En aquellos tiempos Ensenada ya era una ciudad con una vida cultural rica y de Tijuana no sabía muy bien qué esperar. El primer evento al que asistí fue a dicho festival; iba a tocar Pepe Romero así que me supuse que el Cecut iba a estar abarrotado. Nada más lejos de la realidad. La sala estaba prácticamente vacía, tal vez seríamos unas 10 personas, 15 exagerando. Pepe se había cortado un dedo y nos pidió disculpas porque iba a batallar para tocar pero no se rajó. Fue un concierto muy bonito, ahora sí que íntimo, como diría una doña pretensiosa; éramos tan poquitos que, como si estuviéramos en un bar hubo hasta complacencias y un par de bromas con el público. Salí confundido; era Pepe Romero, de los Romero ¿y fueron diez personas a verlo?, ¿en serio este es el público de este pueblo?

Tiempo después, no recuerdo cuánto, en el Cecut se iba a presentar Jaime Sabines a leer su poesía. El evento empezaba a las 5 de la tarde y yo a las 4:45 todavía estaba en la oficina. En esa época trabajaba en Otay, cerca de la garita y el Cecut no me quedaba cerca, pero no me preocupé, si para un evento de guitarrra no fue nadie, seguro que a una lectura de poesía menos van a ir. Supuse que el evento empezaría tarde y que habría lugar de sobra para sentarme.

Llegué al Cecut a las 5:15 aproximadamente y había una turba en la entrada. Las puertas estaban cerradas y ya no podía entrar nadie. ¿Qué pasó?, ¿acaso están regalando billetes de 20 dólares?. Tal vez estaríamos unas ciento cincuenta personas tratando de entrar a la sala principal del Cecut, muchos gritando y reclamando ¡Queremos cultura!. Estabamos incrédulos de lo que estaba sucediendo, ¿en serio no íbamos a poder entrar?. Y empezaron los empujones y los gritos aumentaron de tono.
Abran la puerta putos!, queremos cultura!
Y empezaron a empujar la puerta y como en concierto de rock hubo portazo. No les quedó de otra a los del Cecut que abrir la puerta.

Cuando entré a la sala Don Jaime ya estaba en el escenario, sentado en una mesita sencilla, con un vaso de agua y en sus manos un ejemplar del Nuevo recuento de poemas. Por supuesto que ya no había asientos libres, los intrusos nos sentamos en el pasillo tratando de ocupar el menor espacio posible para que cupiéramos todos. Un maestro idiota se quiso poner a explicarle a sus alumnos algo pero lo callamos de inmediato. Habrase visto la imprudencia.

Don Jaime leía y todos calladitos escuchando sus versos tan familiares, compañeros de amores y de tristezas. Impresionado de estar viendo una leyenda perdí la noción del tiempo. Cuando terminó de leer hubo la oportunidad de pedirle un autógrafo. Se hizo una fila larga, larga, larga. Yo no llevaba libro para que me autografiara pero aproveché que todo mundo se levantó para sentarme cerca del escenario y estuve un rato viéndolo firmar y pensando en lo mucho que me había sorprendido Tijuana esa tarde.

sábado, 3 de septiembre de 2016

Rey en un país de homofóbicos


Rey en un país de homofóbicos, así de cabrón estaba. Reza un tuit de @ciervovulnerado que bien podría servir de su epitafio. Certero, directo y que refleja la grandeza de Juan Gabriel.



Estamos dolidos, cierto no todos los mexicanos pero sí la mayoría. Sobre todo los mayores de cuarenta, que su música ha sido un compañero de vida. La muerte de Juan Gabriel nos tomó desprevenidos y hoy nos tiene unidos en su luto, escarbando recuerdos de fiestas, borracheras, amores y decepciones, en las que su música nos dio voz.

La música de Juan Gabriel para muchos es algo personal, íntimo, ligada a momentos importantes, piensen en canciones como: La farsante, Inocente pobre amiga, Amor eterno, Se me olvidó otra vez, Yo no nací para amar; canciones con alma, que nos ayudaron a llorar o a sostenernos de pie. Por eso ahora que corrieron al pendejo de Tvunam, en vez de pensar en la censura o lo que ustedes gusten y manden, lo que se me vino a la mente fue un sencillo A chingar a su madre a otra parte!



 En estos días he visto testimonios de todo tipo de gente; condolencias de personalidades de todo el mundo sin embargo la que me llegó más fue un imitador que muy triste decía Es que nos ha dado de comer a tantos y es que así fue la historia de Juan Gabriel, llena de generosidad y de agradecimiento. Decía mi mamá cuando un artista ya no tiene éxito, rápido saca un disco de homenaje a Juan Gabriel y de ahí sale para el chivo. Se puede hacer una larga lista de los artistas que le deben su carrera a los éxitos que les compuso y los mariachis y bandas de todo el país todos los fines de semana tocan sus canciones.

La primera de sus canciones de la que tengo memoria es Buenos días señor sol, por supuesto que traigo tatuada en la memoria el noa noa, la frontera, siempre en mi mente y un largo etcétera; debo de haber cantado cientos de veces Querida cuando estaba en la prepa y sin embargo nunca me consideré fan hasta que descubrí que Se me olvido otra vez era de JuanGa y no de José Alfredo. Eso fue una revelación y desde entonces me considero fan irredimible.

Juan Gabriel en Bellas Artes fue todo un suceso en mi casa; mi mamá y mi tía estaban encantadas, yo en ese momento no entendía muy bien la importancia de la toma del palacio por el pueblo, pero disfruté con ellas del concierto y ahora disfruto más el saber que sucedió.

Por allá del 2006 Gabriel, nuestro socio, nos regaló al Humberto y a mi cuatro boletos de primera fila en el palenque de Tijuana para verlo y llevamos a su mamá y a mi tía. Una noche increíble, estábamos a escasos 3 metros y mi tía como adolescente le gritaba Amor!, Te amo! Juan Gabriel sonreía y el Humberto y yo destapábamos otro bote satisfechos de poderles dar esa alegría. En el escenario Juan Gabriel era un monstruo, cantaba una tras otra, haciendo al público su cómplice, al mariachi bailar y al escenario suyo. Era el puto amo.

Por supuesto que me eché unos tequilas la noche que falleció, ¿qué otra cosa podía hacer?





lunes, 13 de abril de 2015

Historias de Lucha Libre

Me encanta la lucha libre mexicana desde toda la vida. De niño coleccioné las estampitas de lucha libre que comprabamos con el Carnitas, y todos los sábados miraba las luchas de la AAA en la tele cuando estaba en la secundaria. Por supuesto que cuando me mudé a Tijuana empecé a visitar el auditorio con frecuencia y estas son algunas historias que les quiero compartir.

El Humberto conoce las luchas

El Humberto nunca había ido a las luchas y me tocó llevarlo por primera vez y creo que no exagero en decir que para él fue una epifanía.

Nos sentamos en la cuarta o quinta fila y para la tercera lucha ya era todo un experto en estar gritando chingaderas. En la penúltima lucha una doña que estaba sentada enfrente de nosotros se sintió aludida por algo que gritó el Humberto y encabronada se volteó y nos empezó a reclamar de forma airada, por no decir que nos la hizo de pedo bien cabrón. Por supuesto que el marido también nos empezó a gritar pero sin mucha convicción.

El asunto no pasó a mayores y seguimos viendo las luchas un poco molestos nada más. Cuando todo se terminó y nos encaminamos a la salida venía la doña todavía reclamándonos. Pasamos al baño y ahí nos alcanzó el marido con cara de encabronado y nos dice

Muchachos, mi señora me mandó a hacérselas de pedo pero no le hagan caso, así es ella, se pone violenta cuando toma, no se aguiten.

Naaah, no te preocupes, pero la neta que no le dijimos nada a ella

Yo sé, pero así se pone, aguanten un poco nomás para que parezca que si les estoy reclamando.

Total que nos quedamos platicando un ratillo de la lucha y el bato se fue con la satisfacción del deber cumplido y el honor marital restaurado.


Pierroth la porra te saluda!

El Manú desde muy chico fue aficionado a ir a las luchas y a los 5 años ya era un veterano del auditorio. Una tarde antes de entrar me pidió que le comprara una trompetita de plástico. No es fácil hacer ruido con esas ondas pero él iba feliz haciéndole la lucha.

Nos sentamos y en vez de gritar se la pasó practicando con su trompeta. Para la tercera lucha ya había agarrado la suficiente práctica y se sentía confiado en sus habilidades, y en un momento en que todo mundo estaba callado se paró en el asiento y gritó a todo pulmón

Pierroth, Pierroth, ¡la porra te saluda! tu tu tututuuu

Cállese pinche doña mariguana!

En esos tiempos teníamos unos clientes muy chambeadores pero muy pobres. Tenían una empresa de estudios de mercado y andaban queriendo levantar un negocito de mensajería local. Lo que les sobraba de ganas les faltaba de capital. Y llegaban con relativa frecuencia a la oficina a saludar y a negociar algún descuento.

Una noche que llegamos el Humberto y yo al auditorio, nos sentamos en la segunda fila y apenas estaba pidiendo las primeras cheves cuando el Humberto me dice

Wachate homie, ¡está el Israel luchando!

Y volteo al ring y veo arriba a uno de mis clientes mencionados gritandose con una doña del público. No teníamos idea de que anduviera metido en esas danzas y fue una sorpresa muy divertida

Eit! Israel!, cabrón! ¿qué andas haciendo?

Y voltea y me saluda con una sonrisa de felicidad

¡Esele Poncho!


En eso la doña le grita algo más y el Isra se vuelve a meter en su personaje y le grita

¡Usted cállese pinche doña mariguana!

La siguiente vez que nos visitaron nos dice el Isra

Ya voy a empezar a luchar enmascarado, les digo mi identidad si nos dan un 50% de descuento

Nos perdimos la huella y no he vuelto a saber de ellos ni como clientes ni como luchadores. Espero que hayan tenido mucho éxito. Se lo merecían

El Wero, el cumpleaños del Humberto y el Perrito

No sé cómo pero nos hicimos clientes consentidos del Wero, un chelero del auditorio. Llegábamos con boletos de zona general que le regalaban los promotores al Humberto y nos reportábamos con el Wero y el nos pasaba a ring side, a tercera o cuarta fila dependiendo de que tan concurrida estuviera la lucha.

La atención que nos daba el Wero era realmente VIP. Nos sentábamos y el Wero se ocupaba de todo, nos trataba como reyecitos, lo que quisieramos él se encargaba de traerlo y nos llevaba la cuenta. Pizza, chicharrón, colitas o lo que fuera se lo pedíamos al Wero y listo. En esos tiempos hasta aguinaldo le dábamos por los servicios prestados a lo largo del año.

En un cumpleaños del Humberto decidió festejarlo en una función de lucha que hicieron en una estructura montable que pusieron en el estacionamiento del hipódromo. Coincidió que ese día hubo un concurso/promoción del periódico frontera y nos ganamos 25 hamburguesas de Baja Burguer y nos estaban esperando en el departamento del Humberto junto con dos tubos de cerveza artesanal que hizo el Alvaro para después de que se acabara la función.

Al Wero ya lo habíamos apalabrado de que se pusiera a un lado de nosotros para no andar batallando. Nos sentamos todos los de la fiesta en una misma fila, éramos como 20 y tuvimos al Wero ocupado toda la noche.

Paulina llevo a sus amigas, muy guapas y muy propias hasta que una perdió el estilo y le vació una cerveza en la cabeza a Nicho el millonario, lo que le valió que la sacaran de la función y que la mencionaran en la revista super luchas como lo negro de la semana. La lucha principal era en jaula y el último en escaparse perdía la mascara o la cabellera pero nosotros traíamos tal desmadre que una parte del público en vez de ver la lucha nos estaban viendo a nosotros y se enojó el perrito Aguayo y nos empezó a reclamar y gritar chingaderas y nosotros atacados de la risa lo mandamos cortesmente a chingar a su madre.

Al final el Wero nos cobró creo que 120 cervezas o vayan ustedes a saber cuantas fueron, ya no estábamos en condiciones de contar.

Castigan al Hijo del Santo

Las rivalidades dentro del ring pueden durar muchos años y trascender generaciones como la de Blue Demon Jr y Rayo de Jalisco Jr.

El hijo del Santo tiene gran rivalidad con el Dandy y esa noche en el auditorio se estaban dando con todo. La lucha se terminó pero de todos modos siguieron la pelea. Se bajaron del ring y se dieron sillazos, se quisieron ahorcar con un cinto, se arremolinaron en medio de la gente y al Humberto no sé por qué se le ocurrió que era buena idea tomar partido y agarró un extinguidor de la pared del auditorio y se lo alcanzó al Santo. El no lo usó para agarrarlo a tubazos, sino que le quitó el seguro y le vació el contenido en la cara bañando al mismo tiempo al Dandy y a mucha gente del público.

El Humberto se dió a la fuga y al Santo lo castigaron 6 meses sin luchar en Tijuana.

Años después por twitter el Humberto le preguntó al Santo que si se acordaba y él le respondió

Claro que me acuerdo, que buena noche ¿verdad?

Joe Lider

Hubo una época en que la familia de Tijuana luchaba muy frecuentemente, Nicho, Demian 666 y Halloween. También de esos tiempos veíamos a  Xtreme Tiger, Arandú, TJ Boy, Mortiz y muchos más. Uno de ellos era Joe Lider, un luchador de Guadalajara que todos amábamos odiar.

Siempre que venía nos la pasábamos duro y dale gritándole cosas y era típico gritarle

Lider, lider, lider hasta que volteaba, y entonces le lanzábamos un Chinga tu madreee!  o algo similar.

Total que un día el Humberto se lo encontró en el aeropuerto y ahí va a pedirle un autógrafo y el Lider se le queda viendo y le dice

Tu eres el pinche gordito que siempre me grita chingaderas en el auditorio, no te doy ni madres!

 

Santo contra la Super Parka

Este no fue un evento normal, esta era una lucha de máscara contra máscara del Hijo del Santo contra La Super Parka. Para una lucha de tal magnitud el auditorio era demasiado pequeño así que esta vez se mudaron al ahora desaparecido toreo de Tijuana.

Esa vez vino de visita Marta, una amiga de Ensenada y habíamos comprado con anterioridad boletos ring side. Llegamos temprano y había una larga cola para entrar en general, unos amigos que nos encontramos nos dijeron que ya tenían un par de horas haciendo cola para que les tocara buen lugar. Afortunadamente a nosotros nos dejaron de entrar de inmediato y a los de general todavía los hicieron esperar un buen rato más.

No me acuerdo quienes lucharon en las preeliminares pero estaba haciendo calorcito, así que le entramos a la cerveza con singular alegría.

Cuando por fin empezó la lucha estelar atras de nosotros estaba un señora bien fanática con una lona de apoyo al Santo y se la pasó grite y grite echándole porras a su ídolo hasta que...

En la tercera lucha el Santo le rompió una tabla en la cabeza a la Super Parka y lo hizo encabronar muchísimo y se quitó la parte de arriba de su disfraz y pues el tipo estaba todo musculoso marcado como fisicoculturista y nuestra vecina de atrás al verlo exclamó

Paarkaa!, caaambio

tiró la lona y cambió de bando.

martes, 25 de febrero de 2014

Rufino Viscond



Rufino Viscond se asomó a la puerta. Entrecerró los ojos por instinto a causa de los rayos de sol que le dieron de lleno en la cara. Apretó fuertemente la culata de la escopeta con la mano derecha, mientras con los dedos de la izquierda acariciaba nervioso el tubo del cañón. El frío del acero le trajo el recuerdo de aquella tarde cuando todo comenzó…

Rufino había llegado a Tijuana como todo mundo, pensando en brincarse la barda, pero ustedes saben cómo es eso, tú traes toda la voluntad del mundo pero sin feria el pollero no afloja. Y así, poco a poco los días fueron pasando, hasta que aquella tarde se encontró haciendo fila para entrar a las pulgas. A Rufino le gustaba el rock pero un compa le dijo que iban a ver a unas morras en el baile de los Sierreños del Norte y como era un recién llegado pensó que no podía dejar pasar la oportunidad.
Su compa no llegó y él ya estaba medio aburrido cuando una morra le dijo 
¿Qué ondas contigo? , ¿Tú no bailas?
A veces, pero hoy no
¿Y esa cura?, ¿Cómo te llamas?
Rufino Viscond, soy de Austria, mintió sin pensarlo
Más tarde desnudos y cansados Rufino pensó Esta vieja está bien pendeja, se creyó lo de que soy Austriaco. Lizbeth, por el contrario, solo había tenido ganas de coger y estaba esperando desamodorrarse un poco para agarrar camino para su casa.
Pasaron 3 semanas antes de que volviera a verla. Se la encontró por pura casualidad haciendo cola para pagar en la Walmart.

Rufino!, eit!,  ¿Cómo estás, plebe?
Liz, oye que gusto, no pensé que fuera a volver a verte, no me dejaste tu número
No te agüites, Tijuana es un pueblito y ya ves, aquí estamos los dos. ¿Y qué ondas qué vas a comprar?
Solo un par de cosas para la casa. ¿Te parece si nos vamos por un café?  Le soltó de improvisto
Huuuy cuanta formalidad, ni parece que ya me has visto bichi. Sí ándale vamos.

Rufino era un niño bien venido a menos, las deudas de juego de su hermano habían acabado con la fortuna de su padre y los había dejado prácticamente en la calle y así había tomado la decisión de abandonar su natal Puebla y tratar de cruzar la frontera. Él tan orgulloso de lo mexicano que en los buenos tiempos nunca había querido sacar su visa, ahora no estaba en condiciones de que se la otorgaran y se maldecía por su terquedad. Como su padre lo había obligado a aprender inglés pudo conseguir trabajo en un call center, y si bien la paga era poca, le servía para sufragar sus gastos básicos y hasta le sobraba un poco para darse sus pequeños gustos, como invitarle un café a Lizbeth.
Rufino no conocía mujeres así, entronas y malhabladas y después de un rato de estar platicando cayó en cuenta que Lizbeth ni le había creído que era de Austria ni era algo que la hubiera impresionado. A decir verdad se sentía un poco incómodo por la seguridad que ella irradiaba, pues no sabía  a ciencia cierta cómo comportarse. Ella, por el contrario, hablaba y se reía con gran alegría y desparpajo. Al fin ella le soltó la pregunta
Morro,  si te doy mi teléfono me vas a marcar?  
Sí claro, ¿cómo crees que no?
Bueno, entonces ahí te va, y me marcas el viernes porque vamos a salir a bailar.

Tres meses después ya vivían juntos y Rufino era más feliz que nunca, y aunque a veces se veían un poco apretados de dinero, lo tomaban a la ligera y no hacían mayor esfuerzo por ganar un dinero adicional al de sus respectivos sueldos. Así estaban bien, se decían sin el menor resabio.

Meses después Rufino cayó enfermo, primero duró hospitalizado un par de semanas y luego lo mandó el doctor a su casa a convalecer. Durante todo ese tiempo Liz estuvo a su lado, se iba temprano a trabajar a la Samsung y en cuanto salía se regresaba derechito a su casa. Dejó de salir con sus amigas y si estas querían verla, tenían que visitarla en su casa. Esto también había tomado de sorpresa a Rufino, no se había imaginado que Liz fuera una mujer tan abnegada, pero ahí estaba ella, todos los días al pie del cañón cuidándolo, siempre sonriente y sin dejar que la vida la apachurrara. Finalmente la enfermedad cedió y Rufino pudo regresar a hacer su vida normal. Pero ya no eran la misma pareja que antes, ahora su relación se había templado con fuego y dos semanas después Rufino se metió a una Coppel, hipotecó un cacho de alma y salió feliz con un anillo de compromiso. 

Consiguió quinientos pesos prestados con un amigo del call center  y salieron a cenar a playas. Un restaurante bonito, la comida muy buena y unas velitas que ayudaban a darle un ambiente romántico a la cita. Liz estaba particularmente feliz ese día, habían sido varios meses sin salir y para su carácter tan bullicioso era como si la hubieran tenido en una olla de presión y no podía dejar de hablar y reír. Al fin Rufino se dió cuenta que no lo iba a dejar decir el discurso que traía preparado y sin mayor preámbulo le soltó

Liz, cásate conmigo le dijo enseñándole el anillo. Ella abrió los ojos grandes como lunas, se quedó callada como nunca, tomó aire, lo contuvo unos segundos y respondió.

Sí, me caso contigo mil veces respondió seria pero sumamente conmovida. ¡Ponme el anillo, menso! exclamó de pronto, recuperando su carácter habitual.

Esa noche no hablaron de planes de la boda, hablaron de planes de vida. De tener un hijo, de envejecer juntos, de ir a Sonora a conocer a la familia de Lizbeth y no dejaban de decirse el uno al otro que se completaban. El camino de regreso a casa se les hizo eterno, para variar estaban arreglando la avenida internacional y el tráfico estaba denso como chapopote. Cuando por fin llegaron a su cuarto empezaron a acariciarse y a quitarse la ropa con urgencia
Rufino...
Si mi amor?
Creo que me voy a morir de felicidad musitó ella y empezó a llorar. Él la abrazó, le secó las lagrimas a besos y así se quedaron dormidos.


Al día siguiente Liz le habló a su mamá y sus hermanas a Obregón y no tardaron mucho en convencerla que tenía que ir a casarse allá.
Dejen lo platico con Rufino y les aviso, pero de todos modos ya quedamos que vamos a ir para allá a que lo conozcan.
Rufino a todo le dijo que sí, estaba tan enamorado que se hubiera ido caminando si Liz se lo hubiera pedido. Pero no, ella era una mujer muy práctica y lo que quería era una boda lo más sencilla y barata posible porque siempre había pensado que un matrimonio tenía que tener una casa propia y ya había empezado a ver opciones y a pensar en el enganche, los puntos del Infonavit y todo eso.

Tres meses después estaban comprando su boleto de autobús rumbo a Obregón
Oye, ¿seguro que no vas a invitar a nadie a la boda?
No, mi mundo eres tú. 

¿Y a tu hermano?
 Rufino cerró los ojos y empezó a recordar la vida junto a su hermano, los años de la infancia llenos de juegos y felicidad con sus padres, las travesuras y después en la secundaria las novias, el equipo de futbol, los paseos con los amigos y tantas cosas que hacían su mundo perfecto hasta que murieron sus padres. Rodolfo, su hermano, ya era mayor de edad y quedó a cargo de la fortuna que les heredaron,  y Rufino poco a poco lo vio caer en una espiral por su afición a las apuestas y en esa avalancha de problemas y malas decisiones lo arrastró hasta que terminó viviendo de arrimado en casa de un amigo y las únicas noticias que tenía de su hermano eran quejas de algún fraude que acababa de cometer o cuando lo iba a visitar al hospital después de las golpizas que de cuando en cuando recibía por no poder pagar sus deudas de juego. Con la mirada dolorida le respondió en voz baja casi susurrando.
No, a mi hermano menos que a nadie. No me despedí de él cuando me vine a Tijuana porque no quería que sus problemas me siguieran alcanzando. La persona que era en Puebla ya se murió. Mi vida empezó en Tijuana y de esa vida, él no forma parte.
 Ella lo abrazó y le dijo en tono festivo para quitarle la tristeza
No te agüites!, yo tengo un chingo de primos, te presto un puño, les ponemos camisetas del Puebla y decimos que son tus parientes.

Él sonrió y respondió Eso suena como un buen plan.

En Obregón todo salió bien. Los padres de Liz tal vez miraban a Rufino con más curiosidad que lo normal, pero por otro lado ver por primera vez a tu yerno para la boda de tu hija debe de ser un poco incómodo. Sin embargo Rufino se sintió bienvenido y arropado por su nueva familia. Hasta por los primos, que se reían de él por ser más chapito que Liz. Incluso tres de ellos fueron cómplices de su prima y llegaron a la iglesia con camisetas del Puebla atacados de la risa ya con unas cheves encima.

La misa de bodas fue hermosa, Liz se parecía un ángel en un vestido de bodas lo más sencillo que se puedan imaginar, solo una pizca de maquillaje, una cola de caballo y una sonrisa que iluminaba la iglesia. La fiesta fue en casa de su tía Rosa que tenía un patio grandísimo y con un jardín muy bonito. Unos amigos de la prepa ahora tenían un conjunto y les regalaron la música, y así entre tíos, primos y amigos les hicieron una boda inolvidable, y sus ahorros se los gastaron en la luna de miel en San Carlos. De regreso en Tijuana, llenaron de fotos de la boda el cuartito que usaban como estudio, acomodaron los regalos que se trajeron de la boda y se prepararon para ser felices toda la vida.

Un buen día de abril, cuando ya llevaban un par de años de casados Liz cayó en cuenta de que ya se le había retrasado su periodo menstrual y su corazón empezó a latir bien fuerte. Le tomó un par de días más agarrar valor para comprar una prueba de embarazo. La cual marcó positivo. Con las manos temblorosas caminó hasta su cama, tomó el teléfono y con mucho trabajo le marcó a su mamá.

¡Amá, estoy embarazada! le soltó sin mayor preámbulo
¡Cállate! estás loca
No, no estoy loca, ¡estoy panzona! 
Ay mijita que emoción, ¡voy a ser abuela! 

Una hora después, ya habiendo hablado con sus primas, sus amigas de Obregón, su comadre Silvia, dos compañeras de la Samsung y su padrino Agustín, Liz cayó en cuenta que tal vez hubiera sido prudente haberle dicho primero a Rufino. Ahora ya, se dijo, ni modo que le vaya a durar mucho el coraje.  Y prendió la tele tratando de que el tiempo se le fuera más rápido.


Rufino llegó un par de horas después, venía muy contento porque olían muy rico los tamales que acaba de comprar en el Calimax y planeaba pegarse una atascada. Sin sospechar lo que le esperaba abrió la puerta solo para recibir un baldazo de felicidad. Y después, eso sí, procedió a comerse los tamales.

Los minutos transcurrían espesos como aceite, el Dr. le pidió que abandonara la sala de parto de manera urgente y desde fuera veía gran actividad, preocupación en los rostros pero todo esto parecía tan irreal. Se sentía aturdido y apenas si escuchaba las voces a lo lejos.

Cuando el doctor salió y le confirmó sus temores el tiempo dejó de tener sentido. ¿muertos?, ¿que significaba muertos?, que alguien por favor ajuste la pantalla porque todo se ve borroso y no entiendo lo que dicen.

Cuando por fin recuperó la conciencia estaba en su casa solo. No sabía cuanto tiempo había pasado ni qué había hecho. Se asustó un poco cuando vio la escopeta en sus manos pero decidió no soltarla, de alguna manera actuaba como un sedante para ese dolor tan intenso que sentía en todo el cuerpo. Abrió la puerta, estaba amaneciendo, y para su sorpresa todo estaba tranquilo, un par de perros por la calle y una calafia desvencijada que iba a una velocidad mayor a la debida y eso era todo. Pensó por un momento que se iba a encontrar rodeado de policías como en las películas de Hollywood, sin embargo estaba solo.

Habían pasado días sin que nadie supiera de él, y sus amigos del call center le hablaron a la policía. Lo encon
traron muerto tirado en la sala de su casa, abrazado a la escopeta sin disparar.
Parece suicidio dijo un paramédico. Habrá que hacerle la autopsia.
No batallen dijo un policía del barrio que lo conocía. No van a encontrar nada, este se murió de amor.