lunes, 16 de mayo de 2016

El secreto del Tecolote

Vigilantes en la noche
observando a las estrellas,
sabedores de murmullos
pasan la noche en vela

El secreto del tecolote
es el de las noches bellas
y este lo guarda celoso,
celoso como una abuela

Conocedores del tiempo,
de pactos con las estrellas
de lo que el viejo recuerda
de lo que mi corazón anhela

Con sus lindos ojos brujos
de los que causan querellas
la tecolota me mira
me mira y mi alma vuela

domingo, 15 de mayo de 2016

Julián Vázquez

Nosotros los pata salada jugamos béisbol; era lo que jugaban nuestros padres y es lo que jugamos de niños en la calle. Afortunadamente mi calle, la Venustiano Carranza era muy ancha y podíamos jugar al que cacha batea y si las cosas se ponían más serias y queríamos jugar un partido, atrás de mi casa había un gran baldío que empezaba en la casa de los Gallitos y terminaba con la barda de la escuela primaria.

Por supuesto que a veces se rompían vidrios de las casas e invariablemente salíamos corriendo como si el dueño de la ventana no fuera a saber qué niños habrían estado jugando béisbol afuera de su casa. Cuando esto sucedía, se terminaba el juego por esa tarde pero habría de reanudarse al día siguiente aunque las pelotas perdidas siempre se extrañaban y había que hacer cochinito para comprar una nueva con el Chato en los deportes Marina.

Todos los que jugábamos en esa época tuvimos un mismo maestro/entrenador; Julián Vázquez.
Con Julián entrenábamos en el estadio o en los tres ríos. Y aunque entrenar en el estadio era divertido porque nos hacía sentirnos grandes, a mí me gustaba más ir al tres ríos porque estaba en las afueras del pueblo y era como ir de aventura. En los tres ríos nos hicimos amigos de los de la rueda: El Tony, el Willy, el Bugli, el Eddie y el Cuervo. El Jando, el Bombo y el Pepe no recuerdo con quién jugaban pero eran parte de la clica. Esta amistad después se convertía en rivalidad al jugar partidos de la rueda contra la Venustiano Carranza. En mi equipo el estrella era el Kichuli; el Baby, su hermano, también se volvió muy bueno para jugar pero en esa época estaba muy chiquito. Su papá, Rogelio Espinoza, debe de haber sido caballo, porque recuerdo que cuando iba a su casa tenía muchos trofeos.  También jugaban con la Venustiano Carranza el Pulpo, el Roby, el Rey Villavicencio, el Neto Avila, el Tony Rocha y a veces hasta el Onassis llegaba a jugar

Paco Flores, Baby, Julián, Gordo Velarde,  Tosferina, Pulpo, Tony Rocha, Kichuli,
Yo y Nachito Salgado
Julián era al mismo tiempo muy enojón pero muy paciente; nos tiraba cientos de rolas para que aprendiéramos a poner el guante y el cuerpo en la posición adecuada, pero se ponía fúrico si te daba miedo y volteabas la cara. Lo mismo cuando te aventaba elevados ¡No le baile! gritaba pero seguía al pie del cañón tirando batazos y dando instrucciones cada día de entrenamiento.

Tuvo varios pupilos que se dedicaron de manera profesional al béisbol, pero desafortunadamente hasta donde yo sé ninguno llegó a las ligas mayores. Estoy seguro que se hubiera sentido tan pero tan orgulloso porque gran parte de su vida la dedicó a esto, a enseñarles a los niños a amar este deporte. Algo muy curioso es que parte de su discurso motivacional era prometernos que si entrenábamos duro nos iba a llevar a jugar a Japón y nos contaba que ahí eran muy apasionados con el juego.

Recuerdo un torneo que se organizó en el patio de la primaria, éramos 4 equipos y jugamos dos rondas de todos contra todos y al final el ganador de la primera ronda contra el ganador de la segunda ronda. Ese torneo me encantó porque como era en el pueblo los papás de muchos de nosotros iban a vernos jugar. De este torneo tengo muchos recuerdos: Al profe Min diciéndome que no servía para pichar, a don Pedro Osuna regañándome por barrerme de muy lejos, una barrida que me di por entre las piernas del Bombo para anotar, a la Diabla alegando con un ampayer, al Bugli que hacía caras y no le podía pegar de hit, al Zazueta quedando de campeón jonronero, al Kichuli cachando una línea dura por la espalda en el short stop, a mi apá regañándome porque lloré un día que nos protestaron un juego porque no jugamos todos y era regla del torneo que todos los niños del equipo tenían que jugar siempre. ¿Tienes ganas de llorar?, ¡te voy a dar una razón para que llores! me dijo, pero no me pegó cuando no pude contener las lágrimas. Recuerdo un juego que íbamos perdiendo por 4 carreras y le dimos la vuelta en la última entrada.  En otro juego bateé de foul por la primera, la pelota pegó en la barda del kinder y rebotó rompiendo una ventana y se escuchó un tronido muy fuerte de la televisión de la directora del kinder que ahí mismo vivía o al menos eso fue lo que me dijeron después. Salió su marido bien enojado y yo en vez de correr hacia la primera corrí por la tercera y me seguí hasta la barda y me la brinqué dándome a la fuga. En fin, fue un gran torneo.

En la secundaria cambiamos de entrenador al Jaime (De la Toba?) que era prefecto y entrenador de la selección de la escuela. A veces nos llevaba a entrenar con adultos al estadio y fue muy divertido hasta que llegó un torneo intersecundarias, y su mentado pitcher sorpresa, un zurdito que no lo dejaban ir a entrenar sus papás, pero que nos iba a llevar al estrellato,  terminó hundiéndose como el titanic. En la primera entrada le pegaron no sé cuántos hits y dio no sé cuántas bases por bola y no alcanzó a llegar a la segunda entrada; nos tuvimos que repartir la responsabilidad entre todos, pero de todos modos salimos apaleados. Mientras todo esto sucedía Julian seguía entrenando a los más chiquillos.

La última vez que platiqué con Julián me lo encontré en la calle, yo iba al gimnasio y él al estadio Diabla León. Me dio mucho gusto porque tenía mucho tiempo de no verlo, andaba armando un equipo de jóvenes para jugar segunda fuerza pero para ese entonces yo había dejado el beis por el basket y decliné la invitación. Entonces me empezó a contar que también había jugado basket de jóven y que había estado en la selección de nomeacuerdodonde y me contó una historia de una final cardiaca como de película. No creo esta final haya sucedido, pero me recordó los tiempos en que nos hablaba sobre Japón y me dio ternura porque reconocí su manera de motivar con sus historias de hazañas deportivas que tanto me había impresionado de pequeño.

Hace un par de años me enteré que falleció Julián, espero que alguien haya tomado su batuta y siga su camino, a él le hubiera gustado esto.




sábado, 30 de abril de 2016

Lord Quesadilla duerme a Mizantla

Lord Quesadilla llevaba días sin poder dormir y fue a visitar a Paulina la hechicera para ver si tenía algún remedio que le ayudara

Paulina, vengo a que me recetes algo

A ver, cuéntame ¿qué es lo que te pasa?

Fíjate que estoy batallando mucho para dormir

Bueno, para eso tengo esta poción, pero no te vayas a tomar más de 3 gotitas cada noche porque es muy fuerte y te vas a dormir mucho tiempo si lo haces. Las diluyes en agua y te las tomas antes de dormir y listo!


Y dicho esto le dio un frasquito que Lord Quesadilla le pagó con gusto.

Esa noche Lord Quesadilla que llevaba varios días sin dormir decidió desobedecer a Paulina la hechicera y en vez de 3 gotitas se tomó una cucharada pensando en dormirse más rápido pues ya estaba desesperado por el insomnio.

Y ciertamente se durmió rápido y profundamente, tan profundo que duró dormido una semana. Cuando por fin despertó tenía muchísima hambre y sed, lo cual era lógico por todos los días que llevaba sin comer.

Después de comer y tomarse una jarra de limonada, ya más tranquilo revisó su teléfono para ver cuánto había dormido y grande fue su sorpresa cuando se dio cuenta que había dormido por una semana. Mmmm que interesante dijo esto puede servir. Y se puso a cavilar cómo usar esta poción para dominar Mizantla.

Paulina necesito más poción

¿Y eso? Lo que te dí te debería de durar muchos meses

Lo que pasa es que se me cayó el frasco y se me rompió.
Mintió Lord Quesadilla. ¿Me puedes dar de una vez mucho?, para ya no estarte molestando.

Esta bien, te voy a dar este frascote que te debe durar años.

Muchas gracias Paulina respondió tomando rápidamente el frasco antes de que Paulina cambiara de opinión

Bueno, ya que estás aquí voy a aprovechar y por favor llévame a la estación de autobuses. Voy a ir a visitar a unas amigas por unos días

Claro que si Paulina, ¡con mucho gusto!
 
Y así Paulina la hechicera dejó Mizantla sin sospechar de los maléficos planes de Lord Quesadilla. Esa noche Lord Quesadilla entró a la compañía de agua y vació el contenido del nuevo frasco en el tanque de agua que la gente de Mizantla usa para beber.

Con el desayuno la gente de Mizantla bebió de esa agua. En el café, en las limonadas, en el té o simplemente pura. Todo mundo tomó de esa agua y para las 10 de la mañana ya toda la ciudad estaba bien dormida.

Jajajajajajajaja se reía a carcajadas Lord Quesadilla mientras caminaba por las calles de Mizantla que estaban desiertas. Yo soy el único despierto de toda la ciudad, puedo hacer lo que quiera y nadie me puede decir nada. Después de hacer desastres por todos lados, tirar botes de basura, meterse a las casas y cambiar de lugar las cosas y rayar paredes Lord Quesadilla regresó muy feliz a su casa. Venía todo sudoroso de tantas maldades que había hecho y se sirvió un vaso de limonada para refrescarse.

Pero por un desafortunado accidente Fito el ratón mientras andaba buscando algo de quesito para comer tiró con la cola el primer frasco de poción, con tan mala suerte para Lord Quesadilla que gran parte cayó dentro de la jarra de limonada. Y ahora si, todo Mizantla estaba dormido, incluyendo a Lord Quesadilla que solo había podido gozar de su triunfo un par de horas.


Ese día al duende se le había ocurrido irse de pinta a jugar con las ranas que viven en el arroyo, después de estar durante varias horas jugando con ellas a hacer ruidos chistosos bajó a Mizantla a buscar a Isaac y sus amigos para jugar fútbol. Y grande sería su sorpresa cuando encontró a todo mundo dormido. Como se le hizo muy raro trató de despertar al profe Blito que roncaba profundamente en una banca del parque. Pero fue imposible, le gritó, lo movió, le echó agua encima y nada. Empezó a caminar buscando quien le ayudara a despertar al profe Blito, pero por todos lados lo único que encontraba era gente dormida. Decepcionado se fue a su casita en el cerro. Mañana se despertarán se dijo tratando de no preocuparse.

Pero pasaron dos días y todos seguían dormidos. Después de vagar mucho rato el duende llegó a la casa de  Don Beto el panadero y se lo encontró sentado en su sillón, con un libro entre las manos y una taza de café a medio tomar en la mesita de al lado.

Ay Don Beto, si tan solo usted estuviera despierto para que hiciéramos el pan.

Y de pronto Don Beto empezó a despertar

Si, ahorita vamos mijito, deja me lavo la cara porque traigo mucho sueño.

Y entonces el duende tuvo una idea.

Ahorita regreso Don Beto, tómese un café para que se despierte bien.

Y corriendo llegó a la casa de Isaac gritando Isaac, Isaac, vamos a jugar fútbol

Y entonces Isaac apenas abriendo los ojos le respondió ¿trajiste balón? Porque el mio se me ponchó

Funciona Isaac funciona!

Qué funciona? Duende, de qué hablas?

Mira, todos están dormidos desde hace días, y la única manera de despertarlos es llamándolos con lo que más les gusta.

¿En serio? ¡Vamos a despertar a mi papá!. ¡Papá, papá ya va a empezar el juego de los Chargers!

Está bien hijo, ve prendiendo la tele ya voy para la sala

¡Papá estas despierto, estás despierto!

Si hijo que pasa?


Y con la lengua hecha bola de la desesperación a como pudieron le explicaron que era lo que pasaba.

Híjole, eso es algo increíble y peligroso, ¡vamos a despertar a todo mundo!

Y se fueron por todo el pueblo despertando gente. A Chema el Viejo le dijeron que le hablaban sus hijas, al profe Blito le pidieron que les ayudara a estudiar para el examen final y así poco a poco Mizantla empezó a regresar a la normalidad. Siempre había alguien que sabía que era lo que más le gustaba a alguno de los dormidos pues todo mundo tenía amigos y familia en Mizantla. Excepto Lord Quesadilla. Nadie sabía que era lo que más le gustaba a Lord Quesadilla. Intentaron decirle que era el presidente de Mizantla, o que se había sacado la lotería y ahora era muy rico, pero nada funcionó. Lord Quesadilla seguía roncando como oso.

Pasaron dos días y Mizantla había regresado a la normalidad con excepción de Lord Quesadilla que seguía dormido. Paulina la hechicera regresó de visitar a sus amigas y se encontró al duende esperándola en la entrada de su casa.

¿Vienes a ver que te traje canijillo?

No Paulina, es que estos días que estuviste fuera pasó algo muy extraño. Todo mundo se quedó dormido por más de dos días, ya pudimos despertar a todos menos a Lord Quesadilla.

Mmmmm ¿con que todos dormidos no?, no te preocupes ahorita despertamos a ese malandrín


Cuando llegaron a casa de Lord Quesadilla lo estaba revisando el doctor.

Es por demás dijo, no sé que hacer para despertarlo

No se preocupe doctor, ahorita despierto a este mañoso que me debe una buena explicación.
Dijo Paulina

Dicho esto se inclinó y le susurró en el oído a Lord Quesadilla

Ya llegué

¿Paulina?
Dijo Lord Quesadilla tallándose los ojos

Cuando te despiertes bien, ve a la casa que tenemos mucho de que hablar ¡y me vas a oír!.

Sí Paulina
respondió Lord Quesadilla muy apenado y con un poco de miedo

¡Nos vemos muchachos! dijo Paulina despidiéndose con una sonrisa traviesa.

¡Nos vemos Paulina! respondieron el duende y sus amigos a coro, un poco confundidos porque no se explicaban cómo había despertado al villano dormilón.

viernes, 15 de abril de 2016

Parábola del priista arrepentido

En aquellos días nuestro señor andaba en Coahuila y vio que todo era malo. Después se fue a Tamaulipas y solo encontró desolación a su paso. Llegó a Veracruz y lo encontró lleno de marchas y cadáveres. Cuando llegó a Tabasco se encontró a un viejito que predicaba el perdón de los pecados.

Intrigado, nuestro señor se sentó a escucharlo y después de un rato decidió preguntarle a su padre
-- Padre, ¿tú enviaste a alguien a perdonar los pecados?
-- ¿Qué pecados hijo mío?
-- Los pecados de los políticos
-- No hijo, yo no he enviado a nadie 
-- Gracias Padre

Y así nuestro señor siguió intrigado escuchando a este falso profeta. A ratos hablaba de paz y después le salían rayos, truenos y acusaciones llenas de cólera; perdonaba y condenaba, acusaba y prometía ante una turba que aplaudía poseída todas sus ocurrencias.


Cuando todo pasó y la multitud se hubo marchado solo quedó un hombre cabizbajo sollozando en una banca. En su corazón había bondad y jamás había cometido un delito. A pesar de que había tenido algunos cargos públicos jamás se había aprovechado de su puesto y por esto mismo poco a poco lo habían ido relegando hasta parecer un mueble viejo en su partido. Decepcionado anunció su renuncia a sus compañeros de partido que hicieron poco por retenerlo y más bien se sintieron aliviados de no tener que enfrentar a su conciencia día a día; le dieron una palmadita en la espalda y le desearon suerte.

Nuestro sujeto en cuestión, a quien llamaremos por conveniencia Pablo pues la historia no registra su nombre, abandonó las oficinas del partido y se fue en busca de la fe perdida. Dos meses después lo encontró nuestro señor sollozando y sin decirle nada lo abrazó como quien abraza a un amigo que acaba de perder a su madre.

Pablo no hizo gesto de extrañeza alguno mientras abrazaba a un desconocido que le quería brindar consuelo. Después de llorar un rato y desahogar su impotencia preguntó
-- ¿Qué debo de hacer?
-- Dejad que los muertos entierren a sus muertos. ¿Acaso crees en las palabras redentoras de este hombre?
-- No
-- ¿Entonces por qué te preocupa no seguirlo?, ya conoces el camino, ¡deja tu lastre y camina! 

Permanecieron unos minutos en silencio y luego nuestro señor volvió a hablar
--Una vez a un hombre justo, su rey le entregó un terreno para que sembrara; no era un terreno muy grande pero tampoco muy chico y se encontraba lleno de yerba y en muy mal estado. 
Todos los días el hombre se levantaba contento a trabajar en el terreno y poco a poco lo fue convirtiendo en un hermoso huerto. Cuando llegó el tiempo de la cosecha la compartió con sus vecinos sin esperar nada a cambio. Así pasaron muchos años sin que el rey regresara a pedir cuentas y él mantuvo siempre la misma rutina de trabajar todos los días y compartir el fruto de su labor con los más necesitados.
Cuando el rey regresó y le pidió cuentas de las ganancias del terreno el hombre respondió que no había tales, que lo que se había cosechado se había repartido. El rey, molesto, tratando atropelladamente de encontrar un castigo, lo increpó


-- ¿Por qué hiciste eso? ¿acaso no pensaste que tenías una obligación conmigo por darte el terreno?
-- Mi señor, perdona mi falta, aceptaré con gusto el castigo que dispongas adecuado, pero hice lo mejor que pudieron mis talentos. No está en mi naturaleza generar riquezas; sin embargo tu terreno está bien cuidado y tus otros súbditos compartieron sus frutos. Cuando les compartía la cosecha nunca dije que yo se los regalaba, sino que era fruto de tu benevolencia y ahora todos te están agradecidos, vienen y ayudan a cuidar el huerto y honrar tu nombre.

El rey no supo que contestar, meditó unos momentos y luego sin decir una palabra se retiró

Pablo, que había escuchado con atención pero estaba tan confundido como el rey de nuevo volvió a preguntar
-- Entonces señor, ¿qué debo hacer?
-- No seas como este falso profeta que camina por las calles predicando odio y sintiéndose dueño de la verdad. Tampoco seas como tus compañeros de partido que solo buscan su bien a costa de robar al prójimo. Sé como el hombre justo y siembra amor; así encontrarás tu sitio correcto en este mundo y no volverás a sentirte solo.
Pablo insistió
-- ¿En qué partido?
Nuestro señor le miró tristemente, negó con la cabeza y le repitió mientras se retiraba
-- Dejad que los muertos entierren a sus muertos

lunes, 7 de marzo de 2016

Sueños


Los sueños. Esos pequeños momentos en que vivimos una realidad diferente y que cuando despertamos se nos escurren de la memoria como agua entre las manos, son algo grandioso. Tengo un par que afortunadamente se me grabaron lo suficiente como para poderlos compartir


De viaje a París

Estaba batallando para registrar mi equipaje, las ventanillas de la aerolínea eran las cajas de la comercial mexicana de la plaza otay y mi amá me estaba haciendo un encargo; una bolsa de mano de Christian Dior. Iba muy contento de vacaciones pues era la primera vez que iría a París pero el avión estaba por dejarme y mi amá no se apuraba, haciendo con toda la paciencia del mundo un dibujito de la bolsa que quería. Al fin terminó, le dí un beso de despedida y salí corriendo para ver con horror que mi avión ya no estaba ahí. Desesperado volteé buscándolo y lo vi a punto de dar la vuelta por la Dorian's para agarrar pista.

Afortunadamente iba pasando una calafia, le hice la parada y rápidamente le expliqué mi dilema
¡Súbase compa, ahorita lo alcanzamos en greña!

Y ahí les voy para arriba de la calafia y que me la encuentro llena de gente de Guerrero Negro, mero enfrente la Güera Valencia
--¿Qué ondas Güera, tú también vas a París?
--Noooo, esta es la calafia que va a la 5 y 10 
--Órale
--¡Agárrese compa que se nos va esa madre! Dijo el chofer mientras arrancaba el calafión.

El avión ya había empezado a dar la vuelta y el calafiero bien intrépido aceleró a fondo y alcanzó a bloquear su camino antes de que empezara a tomar velocidad para despegar
--¡Muchas gracias compa!
--Arre, ¡échele ganas! 

Me bajé corriendo y el piloto ya me había abierto la puerta del avión para que me subiera

--Súbete, ya vamos bien tarde!
--Sí, sorry, pero es que mi jefa me estaba haciendo una encomienda y no me dejaba venir
--No, pues ya no alcanzamos a ir a aeropuerto, vamos a despegar desde aquí, ¡chingue su madre!

Y ahí vamos en zumba por todo el estacionamiento de la plaza y despegamos apenitas por arriba del estacionamiento del Toyo tires. Dimos la vuelta por encima del parque de la amistad y tomamos rumbo hacia la 5 y 10

Como fui el último en subir ya el único asiento que quedaba disponible era el de a un lado del piloto, porque este avión más bien parecía un autobús que un avión normal. Empezamos a platicar y me dijo

-- Compa, la neta es que ando bien crudo, anoche me fui de paryzon loco con unos compas y nos amanecimos
-- No pues de volada hay que llegar al Oxxo por un seiscito, está lejos París para ir manejando todo madreado
-- ¿Al Oxxo de aquí de antes de subir el puente?
-- Simón a ese mero
-- ¡Fierro!

Y bajó el avión y lo estacionó afuera del Oxxo. Compramos un seis de tecate roja y nos sentamos en una banquita a tomarnos un bote antes de agarrar camino. En eso llegó un pickup blanco de aeropuerto y se bajó otro camarada bien encabronado.
-- Óyeme grandísimo cabrón, ¿otra vez?, de plano tu deatiro la chingas, se quedaron esperándote en el aeropuerto y tu aquí pisteando como si nada. ¡dame las llaves y vete para allá!
-- Aguanta, ya voy en ruta, yo me lo llevo
-- No te estoy preguntando, dame las llaves del avión y vete para el aeropuerto, se me hace que ya por fin te van a dar aire.

Y una vez dicho esto, tomó las llaves del avión y se subió muy encabronado gritando
--Órale, súbanse que ya vamos tarde
Ya en el avión y viéndole las intenciones de despegar sin esperar a nadie le dije
-- Aguante compa, todavía falta una doñita
Y en eso sale la doña del Oxxo con dos bolsas llenas donde sobresalían unos sabritones y unas cocas
-- Heyyy ¡espérenme!
-- Ya súbase señora ya vamos tarde
-- Gracias mijito, ya voy

Y aprovechamos el puente del río para volver a tomar aviada y despegar. Pasamos por arriba del parque industrial pacífico y luego por Rosario y agarramos para Ensenada. Todo este tiempo fue puro renegar del piloto borrachón
-- Este wey deatiro la chinga, ya es tiro por viaje que se avienta una de estas, pero ahora si ya se metió en una bronca....
Y así siguió su cantaleta hasta que agarramos rumbo al sur y entonces permaneció un rato callado. ¿al sur? se preguntarán ustedes, ¿qué no ibas a París? pues sí, iba a París, pero por alguna extraña razón iba a París vía la transpeninsular, ya ven como son los sueños.

Íbamos por arriba de San Vicente o Colonet cuando de la nada me pregunta
-- ¿Tú eres de por aquí no?
-- Sí, conozco bien toda la carretera, ¿por?
-- Es que ya traigo hambre, ¿no sabes dónde comer? 
-- Si claro, podemos llegar al ranchito que está en Chapala, ahí está buena la machaca y no sé cómo le hacen pero siempre tienen cerveza fría
-- Va, me dices dónde me baje

Chapala es un lugar al sur del Rosario, en medio del desierto, supongo le pusieron así porque en tiempos de lluvia se queda estancada el agua y se forma una laguna temporal que puede durar con agua tal vez un par de meses; ahí hay uno de esos tantos ranchitos que viven de alimentar a los viajeros, o al menos eso creo, no se me ocurre de que otra cosa puedan subsistir, 

-- ¿Ves ese lugar que está todo pelón allá enfrente? ese mero es Chapala
--  Ya lo vi, qué bueno que ya llegamos porque ya me anda rugiendo la panza

Y descendimos y nos estacionamos justo enfrente de la entrada al ranchillo, como a unos 15 metros. El piloto abrió la puerta del avión y se dispuso a bajarse primero. Cuando ya había pisado el primer escalón de pronto recordó algo y se regresó, metió la cabeza de nuevo al avión y gritó
-- Chapala quince minutos, Chapala quince minutos.

A Nevada en Camello

¿Por qué iba a Nevada?, no sé pero iba de ilegal y no solo eso, como no tenía para el pasaje me había ido a pie y en el camino me uní a una caravana de unos tipos que iban hasta Washington en camellos. A ratos caminábamos y a ratos nos subíamos a los camellos procurando no cansarlos mucho porque llevaban más carga, que más tarde averigüé eran un chorro de kilos de heroína pura.

Ya habíamos cruzado la frontera y avanzado muchos kilómetros cuando llegamos a una sierra, empezamos a subir y en lo alto de un cerro encontramos un restaurante en medio de la nada. Tenía un amplio porche y después de cenar nos sentamos a tomar un tecito. La vista era maravillosa, abajo en medio de tres cerros había un gran lago, bueno, lo que podríamos llamar un gran lago en medio del desierto; la luna, esplendorosa como es su costumbre, se reflejaba en este adornando aun más la escena.

Seguimos el camino a la mitad de la noche y caminamos lo que se supone deben de haber sido muchas horas y nos amaneció en medio de un gran valle, en medio de este había una casa abandonada. Entramos y solo eran dos cuartos grandes vacíos sin muebles ni nada, las puras paredes pelonas. El cuarto que daba al este era dos veces más grande que el otro, bajamos la carga de los camellos, la metimos en este y nos dispusimos a descansar.

Todo el grupo se quedó en el cuarto grande que estaba más fresco y yo me fui al otro cuarto para estar solo. Estaba parado en la puerta viendo hacia afuera cuando vi un grupo que se acercaba muy rápidamente a caballo. De hecho venían tan rápido que no atiné a avisarles a mis compañeros malandros, que además no venían muy bien armados y me dio miedo estar en el grupo más débil de una balacera.

Estos batos si venían bien armados, hasta un rifle Barret traían; de volada desarmaron a los mañosos que venían conmigo y les encontraron la heroína. Entraron al cuarto en el que estaba y pensé que ya me había llevado la chingada pero el jefe resultó ser él Turi

--Eitale Turi ¿qué andas haciendo?
-- ¿Que ondas Poncho, a poco andas de mañoso con estos cabrones?
-- No, yo nomás los iba acompañando para no agarrar camino solo y tú ¿qué ondas?
-- No pues yo soy el chaka de esta clica y tenemos bien dominado este territorio. ¿cómo andas de hambre?, ¿traes sed?, porque el viaje está pesado
-- La neta si traigo sed, el agua que traemos está bien caliente y nomás medio te la espanta pero no te la quita bien
-- Ey Moncho, traite un bote helado para mi compa. pero rapidito que anda todo asoleado
Y el mentado Moncho fue y vino con unos botes de tecate roja bien helados que nos cayeron muy bien porque el solecito estaba pegando duro.
-- Oye Turi y esta casa ¿qué ondas?, porque está en medio de la nada, ¿por qué la están vigilando?
-- Ohhh aguanta, deja te enseño el secreto

Entonces caminó hasta una pared y la empezó a tocar en diferentes ladrillos como escribiendo una clave y de pronto la pared empezó a abrirse dando entrada a un cuarto lleno de tesoros. La verdad no me animé a entrar, parecía una escena sacada de una película de piratas; nada de de armas, puros objetos de oro y monedas tiradas en el piso.

-- Va bien el negocio  me dijo con una amplia sonrisa de satisfacción mientras cerraba la puerta.
-- Vente, vamos a echarnos otra cheve para que se te pase la calor y el susto






















miércoles, 10 de febrero de 2016

El Master Card

Llegué al puesto de Don Luis Chalopa por recomendación del Pepillo, de hecho él me llevó la primera vez y me presentó con Don Luis muy contento de llevar nuevos clientes, al Pepillo le gustaba ayudar y en este caso la ayuda era doble, por un lado Don Luis tenía nuevos clientes y por otro yo conocía los tacos varios más sabrosos que he probado en mi vida.

Los tacos eran gloriosos, de mole, chicharrón, tinga poblana, carnitas y muchos otros guisos que cambiaban día con día, sin embargo lo mejor de las visitas era la conversación.

Don Luis no era un taquero común, era todo un gnóstico, medicine man, hablaba con los espíritus, podía hacer viajes astrales y entendía de simbología que parecía salida de una historieta de Conan el bárbaro. Empezamos por llamarle maestro y esto rápidamente mutó a master card, aunque por comodidad le llamábamos simplemente el master.

Me hice cliente frecuente y consumía con la misma avidez sus tacos que sus historias, así aprendí a comer nopales y de íncubos y súcubos. Con el paso de los meses nos fuimos agarrando confianza me convertí en una especie de aprendiz de las artes ocultas.

Salía de entrenar basket con el equipo de la universidad como a eso de las 10 de la noche y llegaba con el master justo antes de que empezara a levantar el changarro. Después de un par de tacos bien reportados empezábamos con los mantras. Ommmmmmmm mani padme ommmm. A veces el master se me iba al espacio astral pero al rato regresaba sin broncas.

Con el tiempo llegamos a una especie de arreglo tácito. Los tacos eran gratis pero a cambio yo tenía que dar fe de que las historias que contaba tenían base científica. Típicamente lo que sucedía era que contaba una historia de fantasía y luego volteaba hacía mi y decía grandilocuentemente

Este jóven es estudiante de física en la universidad y trabaja en el Observatorio de la UNAM, él les puede decir que no estoy echando mentiras

Y ahí me tienen vendiendo snake oil como en el viejo oeste, sin el menor pudor ni ética profesional. Cuando eres estudiante la panza viene primero que el prestigio.

Por lo regular iba en la noche cuando había menos clientes así las mentiras eran menos, pero un día llegué como a las 4 de la tarde y el puesto estaba lleno. Me senté en una esquinita tratando de no llamar la atención y ni siquiera saludé al master que estaba muy emocionado con la historia del día.

Me atendió uno de sus ayudantes y me dio un taco semiesférico como de costumbre. En eso, el master sin voltear a verme empezó a platicar sobre el planeta Vermer 2, que según esto es 50 veces más grande que Júpiter y viene hecho la mocha hacia la tierra pero no lo podemos detectar. Cuando llegue por acá se va a estacionar enfrente de la tierra pero no nos va a afectar gravitacionalmente, sino solo molecularmente y por eso ya hay niños que pueden viajar a la cuarta dimensión.

En ese momento me estaba haciendo yo chiquito y me sentía afortunado de que no me hubiera visto, pero grande fue mi sorpresa cuando voltea, me señala y empieza su consabida invocación requeriendo que confirmara la veracidad de sus palabras.

Hasta ahí aguanté.

No master, esa no, todavía me queda un poco de ética profesional dije negando con la cabeza.

Seguí yendo a comer tacos y la amistad no la perdimos. Pero nunca volvió a pedir mi validación ni a regalarme un taco.


martes, 19 de enero de 2016

Volviendo a casa



No sé por qué me paré a comer en El Descanso, la verdad es que ni hambre tengo. Estoy a 300 kilómetros de Guerrero Negro y la nostalgia ya me está cercando.
El café sabe justo como me lo imaginé, le pongo leche, un par de cucharadas de azúcar, y resignado, le doy un sorbo. La machaca estará gloriosa me consuelo.
Escucho hablar a los vecinos de las otras mesas y el acento choyero me da la bienvenida. Reviso las tarjetas de presentación pegadas a la pared y me encuentro gente conocida. Tal vez me anime a dejar la mía.
Esto me es tremendamente familiar, solo falta que al salir de aquí me encuentre al Tony y me diga
Vámonos boleriano, se va a hacer nochi
Pero eso ya no va a suceder y eso hace este viaje diferente a otros, es una manera dolorosa de volver a casa. Ver a algunos amigos no será fácil, nos arrancaron un pedazo de carne y estamos dolidos.
Tengo que ir a ver a La Chata y no sé cómo voy a hacerlo. ¿Cómo explicarle que no tuve el valor de hablarle? No puedo decirle que entiendo su dolor porque no es cierto. Solo puedo decirle que a mí también me duele, como al Pedro o al Baiza, al Pepe o al Jando. Hermanos de barrio, del beisbol, del basket, de la pesca, de la infancia, la adolescencia y toda la vida.

Los burritos de machaca estuvieron buenos pero aun así no logran aliviar mi melancolía. Estaciono mi carro enfrente del pedregoso y recuerdo una foto que nos tomamos ahí mismo en uno de tantos viajes

No decían que las vacas del sur estaban flacas pues? Dijo el Tony soltando la risa cuando nos entregaron las fotos. Y es que esa era su forma de ser, siempre alegre, listo para reírse de quien fuera, incluyéndose él mismo.


A lo lejos veo ya el pueblo, estoy justo a tiempo para la boda de Chema y Sofía, un amor que merece una historia aparte. Me registro en el hotel del Rulo y me tiro en la cama boca arriba tratando de poner en orden mis pensamientos.

La vida sigue, y estoy en mi tierra, mi pueblo, mi casa. Mi sangre es de sal.