sábado, 21 de octubre de 2017

Anécdotas al azar

El niño perdido

A veces la belleza nos toma desprevenidos en lugares o situaciones donde no esperamos encontrarla, tal vez estas ocasiones sirvan para apreciarla en su estado más puro. Al menos así me sucedió una hace meses en mi casa en Tijuana. Suelo ser una persona nocturna, así que no tenía mucho de haberme acostado y apenas estaba quedándome dormido, serían tal vez las 2 de la mañana de una tranquila noche de martes cuando el sonido de una trompeta me sacó de mi incipiente sueño.

Las notas familiares del niño perdido se alzaban magistrales sobre el silencio de la noche que servía de lienzo a un trompetista solitario, no había fiesta alguna ni banda que lo acompañara lo cual hacía más extraño el momento pero al mismo tiempo resaltaban la maestría del músico que era bastante bueno.

Y la trompeta siguió durante varios minutos buscando a su hijo sin que nadie le respondiera hasta que finalmente se perdió entre las calles de Tijuana.

Chanoc en Tijuana

Tuve una pareja de vecinos que se la pasaban peleando, se gritaban insultos muy denigrantes que se escuchaban en toda la privada y no me hubiera sorprendido que hubieran terminado a golpes, lo cual hasta donde sé, nunca sucedió.

Una mañana de verano los gritos empezaron temprano, como a las 8 de la mañana, por supuesto yo todavía estaba acostado y con pocas ganas de levantarme, sin camisa y en calzones. Pensé que qué hueva que se empezaran a pelear tan temprano y más en sábado que podía levantarme tarde. No tenía pensado ponerles mayor atención hasta que la mujer gritó ¡Auxilio!¡ policía! en un tono que se escuchaba verdaderamente angustiado. Sin pensarlo me levanté de un salto, bajé corriendo a la cocina y tomé el cuchillo más grande que pude encontrar. Salí semiencuerado con el cuchillo en mano tratando de localizar de dónde venían los gritos.

No estaba solo, varios vecinos habían salido y se encontraban en la puerta de sus casas tratando de averiguar qué pasaba. En eso se escuchó la voz de una mujer mayor que decía
No mijo, te la tienes que poner, ¡es por tu bien!
Era un pinche chamaco que iban a inyectar y en su angustia se le ocurrió llamar a la policía. Y ahí me tienen como Chanoc en calzones y cuchillo en mano pensando que iban a atacar a alguien. Me regresé a seguir durmiendo un poco apenado y otro poco encabronado.

Días después por la tarde volví a escuchar los gritos del mocoso llamando a la policía y pensé
Chíngueselo doña, para que se aliviane.

Aquí jugando Pokemón

Habíamos decidido que el Manú estudiaría en una prepa pública, después de toda una vida en escuelas privadas nos parecía un cambio necesario y positivo. No tengo nada en contra de las escuelas privadas pero tienden a sobreproteger a sus estudiantes y esto no les ayuda a madurar lo cual es sumamente importante para los muchachos que van a estudiar la universidad fuera de casa.

Como funciona en estos tiempos el proceso de inscripción a prepa, al menos en Baja California, es
que te inscribes en una página del gobierno del estado donde seleccionas tres escuelas a las que podrías asistir en orden de preferencia, metes tus datos y días después te avisan para cuál escuela quedaste preseleccionado. Esto significa que aun tienes que hacer un examen de admisión y si no lo apruebas empieza tu peregrinación buscando alguna prepa donde tengan lugar.

La aplicación nos notificó que tendría que hacer examen para el Cobach Rubén Vizcaíno, que era nuestra segunda opción. En la plática de inducción el subdirector nos hizo saber que 2000 estudiantes harían el examen y solo 700 serían admitidos, así que había que ponerse abusadillo y estudiar. Y eso hicimos, durante un mes renegando y todo, el Manú todas las noches estudiaba al menos una hora así que debía de estar preparado el día del examen.

Para nuestra mala suerte nos tocó hacer el examen de admisión a las 8 de la mañana. El plan era que el Manú tenía que bajar ya cambiado a las 7:15, tomarse su licuado, lavarse los dientes y a las 7:30 salir con rumbo a la escuela para llegar con tiempo.

Yo estaba muy nervioso y casi no pude dormir, a las 7 en punto ya estaba de pie y a las 7:15 ya me había cambiado, preparado los licuados y tomado el mio. A las 7:20 del Manú todavía ni sus luces y fui a ver qué estaba pasando. Entre a su cuarto y me lo encuentro acostado tranquilamente con el nintendo en la mano.
-- ¿Qué estás haciendo?
-- Aquí jugando pokemón me respondió con esa calma que solo un adolescente puede tener
-- Oye y no tendrás algo importante qué hacer?, no sé, como un examen de admisión o algo así
-- Ya voy pues y se levantó renegando

Por supuesto que pensé ponerle una regañada de esas que hacen historia, pero no quería ponerlo nervioso antes de su examen. Llegamos a tiempo y para su buena suerte cuando lo recogí más tarde ya se me había pasado el coraje.

miércoles, 4 de octubre de 2017

La muerte del Obispo

Siempre pensé que Dios me había jugado una mala broma cuando decidió concederme este don. Pero ¿quién soy yo para cuestionar sus designios? Debo de haber tenido unos 10 años cuando empezó a manifestarse, pero fue hasta los 18 que terminó de madurar hasta tomar su forma actual.

Tal vez lo correcto sería llamarla maldición en vez de don pues nunca me había traído otra cosa que desgracia y dolor. Y es que puedo leer los pensamientos de otras personas, pero solamente cuando están pasando por momentos de gran tensión y angustia. Y esta se me contagia, como si el leer sus pensamientos les sirviera de desfogue y su pena fuera menor al compartirla. Pero a mí me deja agotado púes voy por la vida amortiguando penas ajenas sin poder evitarlo.

A Jana la hija de mi vecina la conozco desde pequeñita, siempre ha sido una niña muy linda y estamos muy encariñados. A veces cuando su mamá tiene que salir la deja conmigo y nos divertimos mucho leyendo cuentos o jugando. Estar con ella es un descanso pues siempre está de buen humor y me contagia de alegría, lo cual me ayuda a liberar las tensiones y temores que voy levantando por la calle durante el día.

Jana acaba de cumplir diez años y Helga, su mamá, la empezó a mandar al catecismo como es normal en los niños de esa edad. Helga estaba feliz y orgullosa pues el obispo se había encariñado con Jana y le daba clases especiales cuando los demás niños ya se habían ido. A Jana esto no le parecía tan divertido y con el paso de los días empecé a sentir su angustia. Sin embargo no podía leer sus pensamientos. Esto me tranquilizaba un poco pues suponía que no debía de ser nada grave. Además no estaba seguro de que fuera algo relacionado con el catecismo, tal vez era simple coincidencia y tuviera problemas en la escuela o en su clase de cerámica.

Como no podía leer sus pensamientos y cada vez la sentía más angustiada, intenté que me contara qué le pasaba, pero ella simplemente me miraba fijamente y me abrazaba. Y así fui sintiendo su dolor cada vez más fuerte y más oscuro. Había días en los que me quedaba tirado durante horas después de abrazar a Jana, sin fuerzas y con ganas de llorar sin saber por qué, tan solo estaba seguro de que le estaba pasando algo malo.

Llegaron las vacaciones y Jana se iría a pasarlas a casa de unos tíos en otra ciudad.  Llegó muy contenta a despedirse y antes de abrazarme me dijo, Ahora sí te voy a decir. Y antes de pudiera preguntarle algo me abrazó y le abrió la llave a sus pensamientos. Entonces lo vi todo, en su completa, cruel y terrible inmundicia.

Horrorizado la tomé de los hombros y la vi a los ojos, 
- No te había dicho nada porque te estaba cuidando. No te preocupes, iré de vacaciones y estaré bien.
- Cuando regreses también estarás bien, apenas si atiné a decirle
- Yo sé, me respondió y salió corriendo sonriente, pues Helga le gritaba que se apurara.

Pasé los siguientes dos días encerrado llorando. En cuanto recuperé mis fuerzas salí a la ferretería y compré un marro de construcción, grande y pesado. Esperé a que oscureciera y entré a casa del obispo por el jardín trasero. Para mi fortuna la puerta de la cocina estaba sin llave y se alcanzaba a oír el ruido de la lavadora, supuse que la sirvienta estaría ahí y procurando no hacer ruido procedí a la búsqueda de la habitación del obispo.

Fue sencillo encontrarla, la casa si bien era elegante, no era demasiado grande. Tres recamaras, biblioteca, cuarto de oración, sala, cocina, comedor y cuarto de lavar. Entré al cuarto y me escondí detrás de la cortina a esperar que llegara el obispo. Los minutos corrían lento pero no me iba a desesperar. Que se tardara lo que quisiera, el resultado será el mismo. Finalmente llegó, lo oí desearle las buenas noches a su sirvienta y después cambiarse de ropa para dormir.

Prendió la lámpara de noche, se sentó en la cama y se dispuso a rezar. Lo observé un par de minutos rogar por el perdón de sus pecados. Sigilosamente salí de mi escondite, no me vio venir pues tenía los ojos cerrados y estaba concentrado en su oración, lleno de divino fervor. El primer marrazo se lo di en una rodilla. Cayó al suelo gritando retorciéndose del dolor sin saber todavía que estaba sucediendo. Me di la vuelta y caminé hacia la puerta, era una puerta grande, pesada y vieja, como de hacienda. Corrí el cerrojo y proseguí con mi tarea.

El obispo gritaba como marrano y me preguntaba por qué hacía eso. Yo no tenía humor de hablar con él, levanté de nuevo el marro y le destrocé la otra rodilla. Los marrazos caían sobre sus piernas uno tras otro a un ritmo constante, su terror fue aumentando hasta que pude leer su mente. Supongo que ya se habría dado cuenta que no iba a salir con vida pues lo que vi fue una larga colección de actos terribles que desfilaban a lo largo de la vida de tan infausto personaje.

Cuando dejé de darle en las piernas y los marrazos subieron a su torso el obispo ya no tenía fuerzas para gritar, afuera de la habitación, la sirvienta seguía gritando como loca y me advertía que la policía ya venía en camino y que Dios no me perdonaría lo que estaba haciendo.

Finalmente veinte minutos después llegó la policía; yo ya había terminado con la cabeza y me estaba asegurando de que no le quedara un solo hueso sano.
- ¡Abre la puerta y deja salir al obispo! ladró el policía desde afuera
- El señor obispo ya está con su creador le respondí tranquilamente
- ¡Abre la puerta y sal con las manos en alto o vamos a entrar por ti!  dijo el policía sin mucha convicción.
- Entren si quieren, pero aquí nos vamos a morir todos, y que Dios nos perdone dije tomando el marro con mi mano izquierda mientras con la derecha me santiguaba.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Ya vienen

Ve con Bill, me dijeron. Solo iba de paso por este pueblo polvoriento pero no podía regresar con las manos vacías, después de tantos días fuera Nancy no me lo perdonaría.
La tienda de Bill y Martha no era otra cosa que un galerón lleno de chácharas de todo tipo pero ellos se sentían muy orgullosos de ésta. ¿Que cómo lo sé?, sencillo, me gusta platicar con la gente y Bill y Martha resultaron ser un par de viejitos de lo más agradables. Entré a la tienda y les pedí consejo de qué llevarle a mi esposa, sus recomendaciones no me gustaron tanto, pero me enteré que llevaban 40 años de casados, su casa estaba a un lado de la tienda y esta la habían recibido como regalo de bodas. Martha es una señora muy agradable, me invitó una rebanada de pastel de zanahoria y un café antes de dejarme vagar por su tienda.

La tienda tenía varios pasillos y algunas vitrinas, podríamos decir que había algo de orden en el caos. Había una sección de instrumentos musicales, otra de perfumes, una sección de adornos para el hogar de donde tomé un plato pintado a mano que estoy seguro que a Nancy le gustará. Me entretuve un rato viendo los utensilios de pesca y de ahí tomé un casco de plástico naranja del que me enamoré.

Estaba entretenido viendo los libros cuando entró un tipo alto y delgado. Lo vi discutir acaloradamente con Bill. Durante un momento el hombre se calló y Bill le soltó un discurso interminable de lo que significaba la tienda para él y Martha, contarle anécdotas de sus hijos jugando en la tienda, de navidades y cumpleaños ante la mirada impasible del tipo. Después de escucharlo tranquilamente empezó a sacar gruesos fajos de billetes de 100 dólares de su maleta. Ponía un fajo sobre el mostrador y miraba a Martha, esperaba unos cuantos segundos y procedía a sacar otro. Así estuvo hasta que se juntó una gran pila de dinero y Martha no aguantó más y soltó el llanto. En este momento el tipo simplemente dijo Gracias, tomen su dinero y váyanse por favor. Fui testigo de esta escena sin moverme ni decir nada y no estaba seguro que el tipo se hubiera dado cuenta que yo estaba ahí, pero en cuanto Bill y Martha salieron de la tienda volteó hacia mí y me dijo con voz autoritaria Tome lo que quiera y salga, vamos a derribar todo. Metí el plato y el casco en una bolsa, agarré un libro a la pasada y salí de la tienda apresuradamente.

Ni bien había salido cuando un par de pick-ups con 10 hombres con herramientas de construcción se estacionaron fuera de la tienda. El tipo alto salió y les ordenó Empiecen a tirar la tienda, la casa puede esperar, denles tiempo a que saquen sus cosas. Y los trabajadores con marro en mano empezaron a derruir todo.

Ya era tarde y estaba algo cansado, además el asunto este de la tienda había despertado mi curiosidad, me quedé un buen rato viendo como caían uno tras otro los marrazos sobre la tienda, implacablemente sin importarles las historias que estuvieran ahí encerradas, los recuerdos atesorados y la identidad de un pueblito de carretera. Los vecinos se juntaron a ver el espectáculo, nadie decía nada, tan solo los más grandes, sesentones, mostraban alguna expresión en sus rostros y con los ojos vidriosos se despedían callados de sus recuerdos. Pasada una hora decidí que ya había visto lo suficiente y me fui al hotel del pueblo a pasar la noche.

Ya amaneció y es hora de agarrar camino. Desayuné un par de huevos en la cafetería del hotelito. El café está sorprendentemente delicioso y la mesera lo sabe. Me mira con una sonrisa de orgullo mientras yo le daba los primeros sorbos a la taza. No había mucha gente en la cafetería, un par de mesas con comensales desayunando apresuradamente. Se notaban nerviosos y por lo que alcancé a escuchar Bill y Martha habían abandonado el pueblo la noche anterior sin despedirse de nadie y con rumbo desconocido.

Fui a ver qué había pasado con la tienda de Bill antes de tomar carretera y para mi sorpresa ya estaba todo derruido y solo quedaban unos cuantos escombros y su nuevo propietario sentado en una banca. Solo, en silencio.

Me ganó la curiosidad, estacioné mi carro y me dispuse a platicar con el hombre. Buenos días, le dije, el tipo procedió a mirarme por un par de segundos sin responder.
¿Qué pasó? ¿Por qué la urgencia de demolerlo todo? Pregunté sin mayor preámbulo. Esta vez volteó a verme fijamente y con una mirada triste me dijo
¡Ya empezó, ya vienen y no puedo desobedecerlos!
Y acto seguido empezó a sollozar.

sábado, 22 de julio de 2017

Jeremías el Sapo Majadero

Jeremías era un sapo muy malo. Siempre andaba buscando como molestar a las ranas y a los sapos más chiquitos. Como era el sapo más grande de todo el arroyo le gustaba aprovecharse de eso y no dejaba al resto de los sapos y ranitas vivir en paz.

El duende, que a veces se aburría en la escuela y prefería ir a visitar a sus amiguitos, ese día encontró a los sapitos muy tristes porque Jeremías estaba más tremendo que de costumbre y no los quería dejar meterse al arroyo a jugar, y estaba haciendo mucho calor. Cuando el duende escuchó esto se enojó mucho y fue a hablar con Jeremías.

Lo encontró muy contento en medio de un charco bailando y silbando como si no pasara nada, pero cuando vio el ceño fruncido del duende se asustó y dejó inmediatamente de bailar.
--Ven conmigo Jeremías dijo el duende con tal voz de mando que Jeremías no se atrevió a replicar. Empezaron a caminar siguiendo el arroyo. Caminaron en silencio mucho, mucho, mucho, hasta que llegaron a un lugar donde había una poza de agua estancada. Era un sitio solitario y no se miraba ningún otro animalito en los alrededores. Solo unas grandes piedras, algunas palmeras del desierto y un silencio incómodo.

El duende se sentó y se quedó viendo a Jeremías sin decir palabra. Jeremías estaba bastante asustado pues sabía que el duende lo podía golpear ahí y nadie iba a darse cuenta. Además como era un sapo muy majadero lo más probables es que nadie quisiera ayudarle de todos modos.

Después de unos minutos finalmente el duende habló
-- ¿Estás asustado?
-- Sí, ¿por qué me haces esto? 
-- ¿Ahora ves cómo se sienten las ranitas cuando las molestas?

Jeremías no respondió, simplemente se puso muy serio y emprendió el camino de vuelta a casa.
Las ranas no volvieron a quejarse de Jeremías. Ahora cuando el duende iba al arroyo lo miraba jugando solo sin molestar a nadie. Meses después, una tarde particularmente calurosa el duende se encontró a Jeremías en medio de todas las ranitas; se preocupó porque pensó que había empezado a molestarlas de nuevo hasta que una ranita sonriente le gritó

-- Ven! duende, estamos jugando muy a gusto con el agua fresca

Y Jeremías, en medio de todas las ranas, sonriente por tener muchos nuevos amiguitos

sábado, 15 de julio de 2017

Maryam

Supe de la existencia de Maryam Mirzakhaní cuando ganó su medalla Fields. Este no es un logro menor, las medallas Fields son el equivalente al premio Nobel en las matemáticas, con la diferencia de que no se entregan cada año sino cada cuatro y no es solo una sino pueden ser hasta cuatro premiados. A pesar de no ser tan famosas como un Nobel son el máximo galardón al que un matemático puede aspirar.

Hay algo especial en la medalla de Maryam, y es que es la primera medalla otorgada a una mujer en toda la historia de tan prestigioso premio. Además por si fuera poco Maryam es de nacionalidad Iraní. Nacida y criada en Teheran. Dejen reposar esto durante cinco minutos.

No voy a presumir que entiendo la importancia del trabajo de Maryam, si bien estudié física y las matemáticas las tengo muy cerca de mi corazón, estas son una ciencia muy amplia y compleja
como para que un aficionado casual la entienda. Así, si me preguntan si ella es más importante que Paul Erdős no tendría la mínima base para responder.

Tampoco puedo presumir que entiendo lo difícil que debe de haber sido para una mujer en Irán
educarse en matemáticas. Es una sociedad tan cerrada con tantas restricciones y prejuicios que simplemente llegar a la universidad debe de ser un logro por si mismo.

Igual el ambiente de las matemáticas no tiene un piso parejo y tal vez por esto mismo solo una mujer haya ganado la medalla. Igual no puedo decir que entiendo lo que es batallar en una profesión dominada por hombres.

Lo único que medio entiendo, porque sé de las largas horas de trabajo que se requieren para dedicarse a la ciencia, es que debe de haber trabajado mucho. Y debe de haber sido muy brillante y muy comprometida con su trabajo. Tanto que nunca quiso ser la imagen de la mujer en las matemáticas porque esto la distraería de sus investigaciones aunque tal vez esto le hubiera traído más fama y dinero.

Hoy falleció a sus apenas cuarenta años y esto me pone muy triste, porque perdimos alguien que representa nuestros mejores valores. Y porque deja a una hija pequeña que seguro extrañará mucho a su madre


sábado, 1 de julio de 2017

Felipero

Esta historia no empieza por el principio, y es que recordar los días en Rhinocerus es algo intenso, por decir lo menos. Aquello fue caminar en fuego y tocar el cielo a la vez. Una historia así, no es posible escribirla de una sentada y en orden; sus capítulos irán brotando poco a poco y tal vez algún día se unan como retazos de colcha de viejita.

Por aquellos días, 2003 o 2004 tal vez, Tijuana estaba dando sus primeros pasos en la industria del software y CANIETI organizó un gran evento que se llamó IT Americas o algo así rimbombante y de mucho caché. Era una especie de encuentro de negocios al que asistió gente de todo el país. Había un salón grande en el hotel Camino Real con booths de empresas de la región. Telnor y CICESE tenían un par de espacios inmensos y la UABC ocupaba un tercer lugar no muy distante.

También hubo algunas conferencias, de las cuales la principal era la de Felipe Sánchez Romero, director general de Microsoft para Latinoamérica. Felipe era el rockstar del evento, era Bono visitando un ranchito, pues como les digo, la industria de IT en aquella época era prácticamente inexistente en Baja California.

Por una afortunada coincidencia Felipe era amigo de Jorge Sánchez, nuestro socio, y Jorge lo recogió en el aeropuerto y Felipe accedió a platicar unos minutos con nosotros en privado. El hotel sede era el Camino Real, ahí conseguimos una pequeña sala sin proyector ni pantalla, es más, ni Internet tenía. ¿pueden creerlo?, así de avanzado estaba Tijuana. Le mostramos las aplicaciones de escritorio, le platicamos de lo que estábamos haciendo en web y los planes que teníamos para móvil y la integración de servicios. Los 20 minutos que nos había prometido se convirtieron en dos horas, le soltamos toda la visión que traíamos de la integración de móvil y web y como los servicios web con información local cada vez tendrían un papel más preponderante.

Le gustó lo que oyó, nos ofreció su apoyo pero en ese momento no sabíamos que esperar, excepto una palmadita en la espalda. Nos regaló dos años de soporte técnico del que vale caro, y lo usamos unas tres o cuatro veces. Levantábamos el teléfono, dábamos el código que nos regaló y acto seguido nos atendía un ingeniero de Microsoft por el tiempo que fuera necesario sin que jamas nos cobraran un peso.

Sin Internet no había mucho más que mostrarle y Felipe se tenía que ir a cenar con el gobernador y los empresarios más importante de la localidad. Nosotros salimos de ahí muy emocionados por la validación de que íbamos por el camino correcto.

Al día siguiente entramos a su conferencia magistral; en un salón grandote y lleno de gente presentó un video con la visión a futuro de Microsoft. Video lleno de ideas futuristas que hoy nos resultan cotidianas. En un momento de la presentación dijo que le auguraba mucho éxito a la región y volteando hacia nosotros sonriendo dijo que se iba gratamente impresionado con una empresa de la ciudad que le había tocado conocer y que tenía excelente tecnología pero que el reto ahora era que ejecutaran estrategias de marketing de manera correcta. No dijo nuestro nombre, lo cual hubiera estado genial, pero después nos destapó. Se terminó la conferencia y nos fuimos a nuestro booth, que no era otra cosa que una mesita minúscula en el rincón más piojoso de la expo, con un monitorsito flat de 18 pulgadas. Pero con Internet...

A Felipe le dieron el tour de la expo como si fuera Ricky Martin en Miami. Gran comitiva atrás de él y un par de cámaras de televisión filmándolo. Cuando ya iba a llegar con nosotros escuché que le dijo su asistente

-Ya vámonos Felipe, nos va a dejar el avión
- Espérate, deja te muestro una empresa chingona

Y dicho esto se saltó uno o dos booths y llegó con nosotros y me saludó

- Qué tal Alfonso, ¿cómo estás?
- Muy bien Felipe, un gusto saludarlo
- ¿Viste que les eché porras en mi plática?
- Sí, muchas gracias, fue muy emocionante
- ¿Qué me vas a mostrar hoy que sí tienes Internet? 
- Mire, esta es la aplicación web que le decía, en este mapa puede buscar direcciones y le muestra todas las opciones aunque tenga faltas de ortografía, porque, ¿quién sabe escribir Cuauhtémoc? 

Le dije mientras buscaba algo como kuautemoc y le mostraba los resultados.

- Pero apenas empieza lo interesante -añadí- imagínese que necesita un dentista, solo hace la búsqueda y le muestra la ubicación de los dentistas cercanos y sus datos de contacto, ¿ve? aquí estamos y aquí en el mapa están los dentistas de la zona
- ¿Estos datos son reales?
- Sí, levantamos un censo
- ¿Y qué sigue después de esto?, me preguntó para que me luciera, pues de esto ya habíamos hablado
- Sigue llevar esto al teléfono, ahí es donde serán más útiles los mapas
- ¿Ves? le dio a su asistente, Te dije que esta era una empresa chingona

Procedió a despedirse y mientras se alejaba hizo una pausa, se volteó pensativo y me dijo

- Tú vas a ser un hombre muy rico

Se dio la media vuelta y se fue. Y yo ... todavía no pierdo la fe

viernes, 28 de abril de 2017

La Madre Refugio y el Padre Mario

La madre Refugio para mi era la representación de la bondad. Supongo que debe de haber sido mi maestra de preprimaria en el Colegio México. Y les digo supongo porque la verdad no recuerdo, lo que si recuerdo es siempre haber tenido un gran cariño por ella, mirarla era una fiesta, siempre con su sonrisa alegre y siempre muy cariñosa.

Les tengo que pedir disculpas, hay muchas cosas que no recuerdo; creo, pero igual no estoy seguro, que me dio clases en el catecismo, estoy seguro que ella no fue la principal catequista, pero allá a lo lejos la recuerdo hablándonos sobre Jesús.

La primera comunión la hice con el padre Mario Balbiani, de aquellos famosos misioneros Combonianos, igual de él tengo buenos recuerdos. Siempre amable y sonriente con nosotros de niños. Después se fue a Loreto y no entendía en aquella época por qué no regresaba de cuando en cuando a visitarnos si en el pueblo se le apreciaba tanto.

Con el paso de los años ya no miraba tan seguido a la Madre Refugio, solo de cuando en cuando en misa y después, cuando ya estaba estudiando en la universidad a veces en vacaciones iba a visitarla al colegio y siempre me recibió con una sonrisa.


 Nunca se me ocurrió que se fuera a ir del pueblo pero a fin de cuentas era una religiosa y tenía sus reglas que cumplir. Ya estaba grande cuando se fue, supongo que a una casa de retiro donde pudieran cuidarla mejor. Me hubiera gustado ir a verla pero lamentablemente nunca tuve oportunidad. Sin embargo la tengo en mi lista de las personas que hicieron mi infancia muy feliz!