sábado, 3 de marzo de 2012

El nieto del Santo

Oye Poncho, va a venir el Santo al radio, ¿no quieres traer a tu niño para que se tome una foto? Con esta llamada empezó lo que sería el día más increible en la corta vida del Manú.
-Sí, claro, tú dime a qué horas y ahí estaremos.
- Vente como a la una , llegas a la recepción y preguntas por mí.
- Va, ahí te veo.

Pasé por el Manú a su escuela antes de que fuera hora de salir y le dije que íbamos a visitar a una amiga. No me pidió mayores explicaciones, bastante emocionado estaba con salir de clases antes de tiempo, ya ven, hijo de tigre, pintito.

Llegamos a Uniradio y la verdad es que esperaba encontrarme a un puño de gente para la firma de autógrafos pero el lugar estaba como un día cualquiera de oficina.

-Disculpe señorita, ¿está Tina?
- Sí, ¿este es el niño que iba a venir verdad?
- Sí, este mero es
- Me dijo Tina que por favor la esperaran aquí, que ahorita sale.
- Va, muchas gracias


Y ahí nos quedamos esperando, jugando piedra, papel o tijera. Después de unos 5 minutos o algo así se abre la puerta y sale El Santo. El Manú se le quedó viendo con una cara de asombro total. Y es que como buen tijuanense, el Manú desde muy chiquito es gran aficionado a las luchas, y que de repente se aparezca su ídolo fuera del ring no era algo para lo que estuviera preparado. Pero mucho menos para lo que sucedió después.


- Hola Pedro Alfonso, andaba por aquí cerca y pasé a saludarte.
Y el Manú al borde del infarto sin poder pronunciar palabra. O sea: es El Santo, se sabe mi nombre y pasó a saludarme.

-¿Te puedo cargar?


Inmediatamente estiró los brazos para que lo cargara su ídolo.

- ¿Y tu papá te lleva a las luchas?
- Sí
- ¿y cómo gritas?
- Santo, santo, santo


Y así estuvieron platicando como 5 minutos, el lobby se empezó a llenar de gente de ahí de la radio. Llegó Tina sonriente, orgullosa como tía y el Manú en la luna.

-Santo, ¿verdad que eres mi amiguito?
- Si Pedro Alfonso, claro que sí


Y ya de camino para la casa
- Papá, El Santo es mi amiguito ¿viste? y se sabe mi nombre, ¿cómo se lo sabe?
- Tina le dijo, hijo

- Vamos a ir a las luchas hoy ¿verdad?
- Sí
- Tenemos que ir a apoyarlo porque dijo que iba a estar muy difícil la lucha con la Parka


Y esa noche en las luchas estábamos como era costumbre en la tercera o cuarta fila, al pobre Santo me lo traían a madrazos, y el Manú preocupadísimo

- Amigo, amigo, ¿estás bien?


Afortunadamente la lucha terminó bien, sin ningún luchador lastimado, El Santo victorioso y el Manú feliz.

Meses después, hubo una firma de autógrafos de Blue Demon en el Zoma de insurgentes y ahora Jorge fue el que nos invitó. Llegamos muy temprano y todavía no llegaba casi nadie. Antes de la hora programada llegó Blue Demon y aún no había mucha gente.

- Ahorita vengo papá, voy a hablar con Blue Demon
- Sí claro hijo, ve, a eso vinimos


Y ahí va mi enano chistosísimo y se le para enfrente a Blue Demon y le dice en tono desafiante
- Yo soy el nieto del Santo


Y Blue Demon que se ataca de la risa. Para no hacer el cuento largo sólo permítanme decirles que después de un rato de estar platicando Blue Demon y el Manú se pusieron a jugar tazos.

Santo, Blue, si algún día ocupan luchar contra alguna momia, extraterreste, mujer vampira, zombie o lo que sea, aquí en Tijuana está el nieto del santo listo para ayudarlos.

viernes, 10 de febrero de 2012

Crónica de un amor que no fue

Eran mis tiempos de universitario. Iba manejando mi hondita accord por la ruiz entre quinta y sexta en una calurosa noche de verano cuando la vi al pasar. Ella venía manejando en dirección contraria a la mía y cuando nuestras miradas se encontraron se me quedó viendo, lo cual me extraño sobremanera ya que era una mujer preciosa y yo siempre he sido bastante feo.

No pensé que la volvería a ver, simplemente había sido un momento de suerte. Mis quince milisegundos de gloria. Sin embargo, dicen que cuando Dios no tiene nada que hacer ayuda a los pendejos y días después lo encontré desocupado.

Había estado jugando basketball en la canchita que está a un lado de vicerectoría y fui a la cafetería por algo para el antojo y poder subir al instituto a seguir estudiando. Como iba todo sudado primero entré al baño a lavarme y casi se me para el corazón al toparme frente a frente con ella al salir. Para mayor sorpresa me reconoció y nerviosos no atinamos a decir palabra; ella se fue a sentar con sus amigas y yo a hacer cola para comprar un torcido.

De cuando en cuando nos mirábamos disimuladamente y si nuestras miradas se encontraban rápidamente volteábamos para otro lado con la fútil intención de esconder el hecho de que nos estábamos examinando. Al fin pagué mi torcido y salí de la cafetería atropelladamente, no sin antes voltear por última vez, pero ella estaba viendo hacia otro lado.

Subí al instituto con el corazón a punto de salírseme del pecho y pensando cómo iba a hacer para hablarle. Años después simplemente me hubiera presentado, pero en esa época todavía tenía algo de timidez en el cuerpo.

No me tomó mucho tiempo saber que estudiaba informática y que se llamaba Laura P...... Como cosa hecha adrede nos empezamos a encontrar con frecuencia en la universidad, a pesar de que los dos teníamos pareja cada que nos veíamos nos coqueteábamos con la mirada sin atrevernos a hablar. Un día nos encontramos los dos solos en el micro hacia la universidad y muriéndome de nervios cuando nos bajamos por fin le hablé.

Hola, te llamas Laura ¿verdad?

Sí, ¿y tú eres Alfonso no?

Uff, bendito alivio, le pude hablar y se sabe mi nombre, entonces tal vez no todo está en mi imaginación me dije.

Oye, me gustaría conocerte, ¿te puedo invitar a salir?

Es que estoy saliendo con alguien

Yo también, pero, me gustaría conocerte, vamos saliendo como amigos

Ok, vamos a ver qué pasa

¿Dijo sí?, ¿dijo sí?, ¿esto es real? Y después con una sonrisa coqueta y un poco apenada me dijo

Pasa por mí al trabajo el sábado, salgo a las 4. ¿sabes dónde trabajo?

¡Sí, claro que sí!, repliqué ansiosamente sin caer en cuenta que estaba reconociendo ser un stalker de primera.

Después de haber pasado el trago amargo atravesamos la carretera y la acompañé hasta la entrada de su facultad. Nos despedimos con un beso en la mejilla y me fui de ahí flotando.

Llegó el dichoso sábado y no acudí a la cita. En aquella época debo de haberlo racionalizado de mil maneras, pero la verdad es que estaba aterrorizado de salir con una mujer tan hermosa.

Nunca volvimos a hablar, en la escuela trataba de sacarle la vuelta y supongo que ella hacía lo mismo. Un día estaba jugando beisbol con la selección mi facultad contra la suya y ahí estaba en el público.

Buuuu es un maleta, lo van a ponchar, gritaba cada que me paraba a batear. Lo único que salvaba mi maltrecha dignidad es que cubría mucho terreno en el center field y no se me fue un hit. Eso sí, su boca era de profeta y me poncharon dos veces.

Años después me la encontré en una plaza. A mí se me paralizó el corazón. Ella, simplemente sonrió, me hizo un ademán de saludo, se subió a su carro y desapareció.

lunes, 6 de febrero de 2012

Maussan y la Antimateria

A finales de los 80's o principios de los 90's cuando Jaime Maussan no era el rockstar de la ufología que es hoy, por alguna extraña razón nos regalaron al Jarbi y a mi un par de boletos para irlo a ver al Teatro de la Ciudad.

En esos días todavía estábamos estudiando física en la universidad y el Jarbi era, y hasta la fecha sigue siendo, un apasionado de la física teórica. Así que fuimos llenos de morbo a oir babosadas, en vez de esperar a que nos revelaran los secretos del universo.

La presentación pasó sin pena ni gloria. Algunas fotos, videos, mentiras y los trucos clásicos de un ilusionista. Lo interesante fue al final durante las preguntas y respuestas, una persona del público lanzó la siguiente pregunta que, supongo, para ese momento Maussan ya habría recibido en varias ocasiones anteriores.

¿Sr. Maussan, si la teoría de la relatividad de Einstein prohibe viajar a velocidades más rápidas que la de la luz, cómo le hacen los ovnis para llegar a la Tierra?

Ahhh, contesta Maussan con aires de sapiencia y regodeandose de tener la respuesta lista como as bajo la manga. Lo que pasa es que cuando Einstein sacó su teoría no conocía la antimateria y eso es lo que utilizan las naves espaciales para viajar por el hiperespacio.

Ohhhh, antimateria, eso suena como importante y misterioso ¿no?, solo los iniciados tienen acceso a ese tipo de información y se nota que el sr. Maussan sabe de lo que está hablando.

El problema es que el Jarbi no estuvo de acuerdo.

Disculpa pero no te entiendo

Y Maussan se disponía  a descender del Olimpo y ampliar su explicación cuando el Jarbi, cual Zeus moderno, le avienta un relámpago del cielo.

La antimateria es consecuencia directa de relativizar la ecuación de Schroëdinger, de ahí se obtiene la ecuación de Dirac,la cual, al resolverse se obtienen los positrones. Por eso no entiendo porque dices que la relatividad especial está en contradicción con la antimateria.

Maussan, como el gran merolico que es sin perder la compostura nos dijo con una amplia sonrisa

Ese es un tema avanzado, si quieres lo platicamos a la salida.

Y acto seguido se pasó a la siguiente pregunta.

Por supuesto que lo esperamos a la salida, con la ansias de niños de secundaria que se van a pelear y creen que van a ganar. Me va a oir este pinche farstante de mierda, me lo voy a chingar, decía el Jarbi enfundado en su sempiterna chamarra de lona verde olivo que le daba un aire de revolucionario urbano de temerse. Por supuesto Maussan nunca salió por donde pudieramos verlo. Hasta la fecha no sabemos si salió en un carro por alguna puerta trasera o lo rescataron los marcianos en un cohete de antimateria para evitar que develara sus secretos.

martes, 16 de noviembre de 2010

El Tavo Cerati

Fue en un rave en tiempos en que la euforia de Nortec estaba en su mayor esplendor. El Jai Alai estaba lleno a reventar y Marcela y Raúl tenían su puesto de Torolab en la parte oeste del lugar.

Como de costumbre la Marcela estaba a cargo del changarro y el Raúl haciendo vida social.

Vente, acá adentro tenemos un cuarto privado

Y pues ahí vamos a un cuartito medio escondido en las tripas del edificio. Dentro una luz violeta apenas iluminaba, pero los amigos se distinguían bien.

Déjame te presento al Tavo

Qué tal como estás? yo soy Alfonso

Bien, bien che, Gustavo

Era un argentino flaco y narizon como cualquier otro. Y empezamos a platicar de pendejadas comunes, de Nortec, de Tijuana, de que estaba cura que hubieran recuperado el edificio del Jai Alai para hacer conciertos. Después de un rato le solté la típica pregunta

y a qué te dedicas?

soy músico che

y qué tocas?

toco rock

y qué tal te va?

ah, me va bien



órale, chingón, porque no siempre está fácil la vida de músico

En eso que veo las computadoras viejas del jai alai, unas torres grandes como refrigeradores.

verás vente Tavo, chécate estas compus.¡
wáchate las unidades de disco y todo el cablerio. No son circuitos impresos, está todo soldado!

y estaba en mi nerdvana cuando vi que se había formado una colota para pedirle su autógrafo al Tavo.
Quien será este wey? me pregunté y en eso llegó el Carlos Gómez Sotelo todo emocionado diciendo

Jamás me voy a lavar esta mano, 

Y eso Carlos?

esta es la mano que saludó a Cerati¡

y me tomó unos segundos analizar la situación y solo atiné decir

Ahhhh el Tavo?

domingo, 21 de marzo de 2010

Los Ruidos de la Prepa

En Guerrero Negro había dos prepas, el Cet del mar y La Prepa. Yo iba a la prepa que me quedaba a una cuadra de mi casa, lo cual como se podrán imaginar lo hacía sumamente cómodo.

La Prepa compartía instalaciones con el departamento de capacitación de exportadora de sal, en el edificio del antiguo hospital. Por esto no parecía una escuela normal, simplemente porque no lo era.

No teníamos patio como tal, simplemente los salones, una esquinita que primero fue una especie de oficina y luego tiendita , dos oficinas, una biblioteca, un laboratorio  y paren ustedes de contar. Mi primer semestre me tocó de salón lo que antes había sido el quirófano donde operaban el Dr. Noyola y después el Dr. Lagarde. Si bien nunca hablamos de ello estoy seguro que muchos nos preguntábamos cuanta gente habría muerto en ese salón.

El personaje principal en esta historia es el edificio, sin embargo el prefecto fue el catalizador de los eventos que estoy por relatar.

El prefecto era el Beto Gutierrez, un gran amigo, regordete, de carácter apasionado, buen escritor y mejor maestro, o tal vez al revés. Cuando yo entré él acababa de terminar la prepa y siendo un muchacho responsable y estudioso le dieron el empleo de prefecto, el cual desempeñaba sin mayores problemas para hacerse respetar a pesar de la poca diferencia de edad, la cual hacía que lo consideráramos  más  un amigo que una figura de autoridad.

Entrabamos a clases a las 5 de la tarde y salíamos a las 10:25 de la noche, en esas noches frías, solitarias y lúgubres de Guerrero Negro el montón de estudiantes alegres caminando hacia sus casas a esa hora daban un toque de alegría que parecía un poco fuera de lugar. Casi nadie tenía carro, eran otros tiempos y la mayoría vivíamos cerca, aunque había sus excepciones como la Lorena Romero y la Paty Ventura.

Cuando estábamos en tercer semestre nos empezamos a quedar después de horas de clase a ver películas en la tele aprovechando que la escuela tenía videocasetera, un lujo que casi nadie tenía en sus casas en esa época, eran los tiempos de la lucha entre el Betamax y el VHS. Por lo regular nos quedábamos  el Beto, por supuesto, yo, Juan Pablo, Chema, el Gordo Velarde, a veces el Cruz, el Dodongui, el Fausto Murillo y no recuerdo si alguien más.

Al principio no pasaba nada, salíamos de la escuela alrededor de la una de la mañana sin ningún problema pero después las cosas fueron cambiando.

La prepa era un edificio cerrado con dos puertas de entrada, una grande en el lado norte y otra más pequeña por la parte trasera. Al terminarse las clases y salir todo mundo nos encerrábamos con llave y no había manera de que alguien entrara sin hacer mucho ruido, por eso la primera vez que oímos pasos nos extrañó muchísimo, salimos y recorrimos toda la escuela y nada, no encontramos a nadie. Regresamos a nuestra película y más tarde ya no solo eran pasos sino ruidos de cajones y puertas que se abrían y cerraban en una especie de poltergeist invisible.

Los ruidos se volvieron algo común cuando nos quedábamos a deshoras en la escuela, de tal suerte que el atractivo ya no era ver películas sino oír esos extraños ruidos, hasta que un día decidimos no quedarnos más. Ya habíamos tenido lo suficiente.

La última vez que oímos ruidos fue una tarde de domingo. Yo cuidaba la biblioteca los domingos para cumplir con mis horas de servicio social, casi nadie iba, excepto uno que otro desbalagado a jugar ajedrez y mis amigos a perder el tiempo. Ese día decidimos quedarnos a oír ruidos, alrededor de las 9 de la noche oímos que la puerta de atrás se abría, como siempre fuimos a ver y la puerta seguía con llave. Business as usual, excepto que al regresar a la biblioteca escuchamos un llanto fuerte de bebé. Jamás habíamos escuchado algo así y en ese momento se nos heló la sangre. Salimos corriendo y dejamos la puerta de la prepa abierta. Una hora más tarde regresamos. La puerta de la biblioteca se quedó abierta porque no nos atrevimos a entrar a cerrarla.

Cerramos la puerta principal de la prepa y no volvimos a querer oír ruidos nunca más.

sábado, 27 de febrero de 2010

De ilegal en Cachanía

No sé si todavía se hagan, pero cuando era chico una vez al año en algún pueblo del estado se efectuaban las olimpiadas juveniles estatales. No era un evento menor, ya que llegaban equipos de todos los municipios  a participar en: beisbol, futbol, basket, atletismo, volley. Es decir, un chamaquero de la fregada.

Muy famoso fue el comercial en el desaparecido canal 8 promoviendo que las familias recibiéramos deportistas de otros lugares cuando en Guerrero Negro fuimos anfitriones. En este salían dos señoras en el infonavit teniendo la siguiente conversación, o al menos, así la registra mi memoria

- Oooye Chhaaava, no vas a participar en las convivencias DIF?
- Noo, ya estoy muy grande, no voy a participar
- Pero tú también puedes participar
- ¿Ah sí?, ¿ y cóoomo?
- Pues recibiendo en tu casa a un niño

y hasta aquí llegó el corrido, no recuerdo como terminaba, lo que es cierto es que durante años en el pueblo era típico decir Oooye Chaava.

La última vez que participé fue en basket, tenía 14 años y estaba en primer semestre de prepa. Ese año los juegos eran en ciudad Constitución y yo iba en la selección del municipio de Mulegé categoría juvenil B. Yo creo que éramos muy malos porque nos despacharon rapidito, perdimos los juegos de la primera ronda y órale, a su casa cabrones, ya no tienen nada que hacer aquí. Yo, en mi fantasía de estudiante de prepa que ahora si tenía que ser responsable, no como en la secundaria (JA!, 3 meses me duró el embrujo) decidí no esperar a regresarme con el resto del equipo, sino que agarré por mi cuenta un camión y ahí les vengo solo de regreso a Guerrero Negro.

Al llegar a Cachanía tal vez recordarán que a un lado de la terminal había una oficinita de migración,¿no?, bueno, el caso es que ahí estaba y a los pinches gordos que  ahí trabajaban  les dió por pedirnos documentos de identificación a los que veníamos en el camión. Yo a mi 14 años no traía ni como comprobarles que mi amá me había dado permiso, lo único que traía en la cartera era el carnet de las comidas que nos habían dado, donde unos soldados nos daban unos frijoles malos que batían con un barrote. Como este resultó insuficiente para acreditar mi nacionalidad mexicana, me pasaron a su oficina.
-A ver morro, canta el himno nacional
y ahí tienen a su pendejo, Mexicanos al gritoo de gueeerra
- Se me hace que te lo aprendiste para el viaje,
y que me señala un mapa que tenían colgado en la pared
- A ver dónde está ...
y empezaron con una lista de pueblos de sabrá Dios donde, como no me supe ni uno solo me dijeron
- ¿Ves como si eres del Salvador?, no conoces México
- No, les reviré, a mi pregúntame por ciudades grandes o pueblos de aquí de la Baja y te los conozco todos, pero para allá para tu rancho no conozco.
-¿Ahh si cabroncito?, vas a ver, te vamos a deportar al Salvador
para entonces yo ya estaba medio encabronado porque me iba a dejar el camión y que agarro el teléfono sin pedírselo
- ¿A quien le vas a hablar?
- Al 2-00-18 a mi tío Cachora para que venga y te ponga unos putazos
- Ahh ¿eres sobrino del Cachora?
-
- Está bueno pues, te puedes ir
y mientras salía me despedí cordialmente
- Ande puto, no que no.

domingo, 14 de febrero de 2010

Tijuana

No hemos tenido tiempo de velar nuestros muertos.
Y siguen llegando, uno tras otro,
en rios interminables de culpables e inocentes.

vamos perdiendo la cuenta
y los rostros se vuelven difusos
mientras nos vamos acostumbrando
a la cotiedaniedad de los disparos

Rigo, Riguito,
hijo nuestro, niño hermoso
¿Por qué no podemos abrazar a tu padre
y decirle que todo estará bien?

Hoy estamos de fiesta!
cayeron los sicarios!

Pero es una fiesta triste
Sin risas ni danzas
Solo la nostalgia
en una ciudad en ruinas.