miércoles, 29 de junio de 2016

Póngame 8 profe!

Póngame 8 profe!

En quinto semestre de la carrera tuve que llevar óptica con una maestra tan mala persona que hasta miedo me da escribir su nombre, no vaya a despertar algún demonio primigenio que se sienta invocado; así que únicamente la llamaré por sus iniciales D.T.  y espero esto no me atraiga males mayores, por si las dudas prenderé una veladora a las 7 potencias africanas implorando su protección mientras escribo esto.

Óptica no es una materia particularmente difícil, al menos no en el nivel que se da en el primer curso, pero la actitud de la maestra desde el principio mostró que iba a ser un curso pesado y doloroso. D.T. era una abusona y frecuentemente nos insultaba por no estar a su nivel. Yo nunca fui muy aficionado a asistir a clases así que no la sufrí tanto, pero al entregarnos los resultados del primer examen parcial me pareció que sus comentarios ya habían pasado del límite de lo que es profesionalmente aceptable, así que decidí proceder a dar de baja la materia, o como diríamos coloquialmente que se vaya a la chingada pinche vieja loca. Desafortunadamente la fecha límite para la baja ya había pasado así que no me quedaba de otra más que continuar el curso. Por supuesto que ya no asistí a clases, nos vemos en el extraordinario y que sea lo que Dios quiera.

Hice mi examen extraordinario y pensé que no me había ido tan mal, con un poco de suerte habría pasado la materia; sin embargo como se podrán imaginar eso no iba a ser tan fácil. El día de la entrega de resultados fui a su cubo a Cicese y me entregó mi examen con un 7 grandote y supuse que me habría calificado algo rudo así que el 7 era más que suficiente, al final de cuentas era una calificación aprobatoria y ya no tendría por qué preocuparme de esto.

-- Te sacaste 7 Paredes
-- Sí maestra está bien, no tengo ningún problema
-- Pero faltaste mucho, casi todo el curso

Maldición!, pensé, aquí vienen las represalias

-- Así que te voy a descontar dos puntos, tienes 5 me dijo lanzándome una mirada retadora mientras tachaba mi 7 y escribía un 5 grandote en rojo.

-- Nos vemos en el de regularización, dijo muy sonriente y satisfecha, supongo que en su interior habría engullido un alma.

-- Hasta cree, vieja hija de puta pensé, pero me retiré sin hacer mayores aspavientos.

El siguiente semestre me volví a inscribir en la materia, ahora con el Dr. Machorro, que es un alma de Dios. Desafortunadamente de morro uno hace muchas pendejadas y en mi fantasía yo ya había cursado y aprobado el curso así que no había necesidad de volverlo a cursar y a este curso tampoco asistí, ni siquiera a los exámenes parciales. Esto no tendría por que tener mayor importancia si no fuera por una regla vigente en aquellos tiempos en la UABC de que solo podías cursar dos veces una materia y si la reprobabas por segunda vez era expulsión automática; pero en ese momento esa posibilidad no estaba en mis cálculos, yo iba a hacer mi examen final y listo, no se hable más del asunto.

Me presenté el día del examen final y algo extrañado el Dr. Machorro me preguntó que si a qué iba

-- Pues vengo a hacer el examen profe
-- Pero no viniste en todo el semestre
-- Pero estoy inscrito
-- No importa que estés inscrito, el derecho al examen final tienes que ganártelo y no lo hiciste, te me vas derechito al extraordinario

Supongo que le debo de haber rogado, pero el profe Machorro tiene fama de ser derecho como una flecha así que si le parecía algo injusto no habría poder humano que lo hiciera cambiar de opinión. Para la fecha del extraordinario tuve la mala fortuna de que me regalaran boletos para ir a ver jugar a los Lakers, así que como ustedes comprenderán me fue imposible asistir al examen pues tuve que ir a Los Ángeles. Y así llegó el dichoso día del examen de regularización.

Debo de decir en descargo que sí había estudiado bastante, el hecho de que si no lo pasaba me correrían de la universidad empezaba a hacer mella en mi ánimo, aunque no estaba realmente nervioso. Llegué al cubo del profe Machorro en instituto de física y me recibió sonriente, parecía de muy buen humor.
-- Bueno Poncho, el examen lo vamos a hacer oral ¿te parece?
-- Sí profe, claro que sí, como usted diga
-- Bueno, vamos a empezar por una pregunta facilita, a ver explícame ¿cómo funciona la refracción?
Y tomé el gis y empecé a hacer dibujitos y ecuaciones, luego siguió una pregunta de difracción y también me sabía la respuesta. Así nos fuimos por tal vez unas cuatro o cinco preguntas y yo me sentía en caballo de hacienda, todo lo había estudiado y sabía que estaba contestando correctamente. De pronto se me vino la noche encima con la siguiente pregunta

-- Oye, tú trabajas en el observatorio verdad?, ¿qué haces ahí?
-- Soy operador del telescopio profe, asistente de cúpula que le dicen
-- Muy bien, te voy a hacer algunas preguntas de tu trabajo, vamos a empezar con la siguiente. ¿cuál es la resolución angular del telescopio de 2 mts.
-- 1.8 segundos de arco profe contesté rápidamente
-- No, eso no es posible físicamente y quiero que me digas por qué

Me quedó muy claro que contestar porque hay una plaquita en la base que eso dice no era una respuesta apropiada y como no tenía mucha idea de a qué se refería, empecé a cantinflear. Después me preguntó sobre el espectrómetro francés y cómo se miraría el espectro de una estrella de no sé qué tipo con no sé que filtro y así poco a poco mi confianza fue desapareciendo, diluyéndose gota a gota por el ácido de las preguntas de CCDs, estrellas, espectros y detectores.

Al final vinieron un par de preguntas de temas que sí eran del nivel del curso: una pregunta de guías de onda y un problemita de un polarizador rotando; las respondí sin mayor problema pero el daño ya estaba hecho, no tenía idea de que tan bien o mal me había ido, el giroscopio de mi calificación estaba roto.

Hubo un par de minutos de silencio mientras el profe sacaba cuentas y revisaba sus notas, después levantó la mirada y me preguntó

--¿Entonces ya paso tu calificación así directo?
-- Sí profe de una, para qué le damos vueltas



-- Bueno, te sacaste 55

Cuando me lo contaron sentí el frío
de una hoja de acero en las entrañas,
me apoyé contra el muro, y un instante
la conciencia perdí de donde estaba.

Vale madre Becquer, ¡yo estaba bien pinche asustado!, así de pronto me dí cuenta que me iban a expulsar de la escuela. Había llevado el reglamento al límite y lo había roto.

-- No profe, aguante, un último problema, todo o nada!

Y empecé a rogar ante la mirada de extrañeza del Dr. Machorro que no tenía idea de por qué estaba haciendo eso. Cuando me callé el profe aprovechó para preguntarme

-- Bueno Paredes, te sacaste 55 de 65 puntos posibles, te da a 8.5, ¿te pongo 8 o te pongo 9?

Me sentí rescatado del abismo justo antes de ser devorado por un monstruo milenario, y exuberante de alegría solo atiné a decir

-- ¡Póngame 8 profe y estamos tablas!






domingo, 19 de junio de 2016

El Toto y el Buen Samaritano

El Buen Samaritano

El Toto en la farmacia con su nieto
Recuerdo al Toto parado en la esquina afuera de su farmacia platicando y con su amplia sonrisa que lo caracterizaba, cargando de agua la nube decía mi mamá, en alusión a que le gustaba estar enterado de lo que acontecía en el pueblo y qué mejor lugar que una esquina por la que pasaba todo mundo. A mí me encantaba ir a la botica a platicar, tanto con el Toto como con su esposa Rosa Amanda.

Quién sabe qué tanto platicaría, pues yo era un niño cuando empecé a ir a visitarlos; la botica en si no tenía nada de particular que pudiera entretener a un niño, lo que recuerdo es que me encantaba ver los dibujos del Guto, en particular el del Chulobello y el del Naturalmente, de cuando se cayó con el carro al canal.

El Toto llegó junto con el Carnitas cuando Guerrero Negro tenía poco de fundado. Primero vendió telas y después puso la farmacia, no sé en qué fecha empezó a operar pero en el 59 que llegó mi mamá al pueblo la farmacia ya estaba abierta.


Judith Cachú, Mi madrina China, Mi Nana Chuy, Mi Amá,
Rosamanda, Gila de Ibarra, Chita de Ibarra y la profe Chuyita




Mi mamá primero fue amiga de Rosa Amanda y se pasaban las horas platicando, después la amistad se extendió al Toto  y ha durado toda la vida.



Un dato curioso acerca del Toto es que en aquellos tiempos duros de pioneros cuando el Dr. Noyola practicaba alguna operación el Toto fungía como anestesista. Mi apá Pedro era enfermero asistente en las cirugías y la Prieta Canett no entraba, ella era partera.

El Toto además fue gran aficionado a los deportes, yo lo recuerdo asistiendo frecuentemente a las series del Caribe y ya después me enteré que también jugó béisbol, fundó junto con Humberto Mayoral la liga Pacífico Norte y fue quien llevó el primer balón de fútbol a Guerrero, así que tiene el derecho a portar las credenciales de uno de los fundadores del deporte en el pueblo.

En la botica trabajó mucho tiempo mi carnal Cruz Villavicencio, no recuerdo si empezó desde la primaria pero en la secundaria ya estaba ayudando ahí. Lo curioso del asunto es que en esa época nos parecíamos mucho el Cruz y yo, es más nos parecíamos tanto que a veces nuestras mamás se confundían y regañaban al otro. Una vez la mamá del Cruz me puso una buena regañada porque no sé hacía que tanto tiempo lo había mandado a la tienda por café y apenas venía regresando y le dije

 Huy más se va a enojar, porque no soy el Cruz, soy Alfonso, vine a buscarlo.
Ayy mijito, discúlpame te confundí 
me respondió toda apenada

Y el parecido era tanto que incluso cuando fui a recoger mis fotografías para la inscripción de segundo de secundaria me pusieron dos sobrecitos con fotos para escoger y no sabía cuáles agarrar. Creo que si agarré las mías, pero capaz que mi boleta por ahí anda con una foto del Cruz. El caso es, que como el parecido era tanto, a mí frecuentemente me preguntaban en la calle que si qué cosa era buena para alguna enfermedad y como invariablemente respondía que no tenía idea la gente se enojaba mucho y me decían chamaco ridículo, si trabajas con el Toto, a fuerzas que sabes.

Por la botica pasaron muchas historias del pueblo y la siguiente anécdota ilustra el carácter bromista del Toto

Resulta que un día un tipo le preguntó al Toto en voz baja y de manera sospechosa
-- Oiga, y no tiene drogas? y el Toto le respondió
-- Huy si amigo, tengo muchas, con el banco, los proveedores, tengo deudas por todos lados!


Post dedicado con cariño a mis amigos Ricky y Rosa Estela Herrera



lunes, 23 de mayo de 2016

La Televisión y el Teléfono

Hace unos días sentado en el sillón de la sala viendo en la tele una serie en Netflix, servicio que pongo y controlo desde mi teléfono; caí en cuenta de lo mucho que ha cambiado el teléfono y la televisión desde que era niño. Déjenme les cuento como era en Guerrero Negro en los 70s.

El canal 8

En esos tiempos solo existía el canal 8 que no era otra cosa que una estación de transmisión de programas pregrabados que estaba atrás del colegio México. Solo una vez recuerdo haber entrado y hagan de cuenta que era una videocasetera con un transmisor. Los cassettes eran mucho más grandes que uno de VHS y eran hasta donde sé enviados por la SCT.

El elenco de la Pantera Rosa
La programación empezaba a las cuatro de la tarde con una hora de caricaturas. Mis favoritas: Rocky y Bullwinkle, la Pantera Rosa, Cascarrabias y su Dragón y por supuesto el inigualable Don Gato y su pandilla; pero además de estas también mirábamos: Los Picapiedra, el Coyote y el Correcaminos, el Hombre Araña, el Oso Yogui, la Liga de la Justicia, Tom y Jerry, Bugs Bunny, los Supersónicos, Mr. Magoo y Los 4 Fantásticos. Una hora de caricaturas nada más era lo que nos daba el simpático Tío Gamboín. También veíamos series japonesas pero creo que esas ya no eran en la hora de caricaturas sino un poco más tarde. Ultramán, la Señorita Cometa y a veces Ultraseven que era una copia de Ultramán.

Más tarde seguían las series clásicas como Viaje al Fondo del Mar, Hulk, el Hombre Biónico, la Isla de la Fantasía, el Tunel del Tiempo, los Locos Adams, Batman, la Famila Monster y Tierra de Gigantes

Hulk
Como era la SCT quienes mandaban la programación eran muy frecuentes los documentales. ¡Los de Jaques Cousteau eran épicos!. Un día a la semana pasaban películas mudas de Harold Lloyd, era tradición verlas con mi apá tomándonos un té negro lipton; le encantaban estas películas y lo recuerdo tosiendo de la risa viendo una de bomberos.

Hubo una miniserie que fue muy popular; Centenario. Se trataba de la historia de la colonización del oeste. Hubo un par de personajes que quedaron por mucho tiempo vivos en la memoria del pueblo: Pasquinel y Canasta de Barro. No podía haber un barbón en Guerrero Negro al que no le dijéramos Pasquinel o alguna morra que tuviera el pelo largo y lacio y poquitas facciones indias porque automáticamente ya era Canasta de Barro. Que dicho sea de paso, era una actriz muy guapa. Cuando terminó Centenario empezó Shougun pero al menos a los chicos no nos llamó tanto la atención.
Pasquinel y Canasta de Barro

Merece mención especial un programa de títeres que se llamaba Juan Sin Miedo, ya estábamos en la secundaria cuando lo daban y a pesar de que estaba pensado para un público infantil nos encantaba y hasta la fecha recuerdo la canción del show y sus principales personajes: Juan Sin Miedo,  La Bruja Caramelito, El Dragón, el Ogro.
Canciones de Juan Sin Miedo

No recuerdo que hubieran pasado mucho beisbol en esa época, sin embargo a riesgo de sonar como el Mago Septien recuerdo que durante la serie mundial de 1976 estábamos mi apá y yo escuchando el cuarto juego de la serie por radio y en la tele estaban dando el segundo y nosotros bien impresionados de lo rápido que habían llegado los cassettes del juego.

Por ahí del 82 llegó por fin una estación de Televisa y después Exportadora de Sal puso una parabólica y empezó a transmitir cuatro canales y ese fue el fin de una época.

La telefónica

En aquellos tiempos no había Telmex en Guerrero Negro, la concesión del servicio la tenían Duvis y Bachi Davis que daban el servicio en un localito a un lado de su papelería por la calle comercial. La historia de los Davis es como la de tantos pioneros de aquella época; primero llegó Duvis de Loreto a trabajar un año para ahorrar para la boda con Beatriz su novia de la Paz. Y también, como suele suceder, el plan de un año se convirtió en plan de vida y se quedaron a vivir ahí. Durante un tiempo fueron nuestros vecinos y digo nuestros refiriéndome a mi familia porque yo  todavía no nacía. Así, desde entonces nuestras familias han sido amigas e incluso mi abuela y Bachi eran comadres y recuerdo haber visitado su casa con frecuencia de niño junto con mi apá. Duvis trabajaba en exportadora y Bachi se hacía cargo de la papelería,  a un lado de esta pusieron la  telefónica que ahora nos ocupa.

Para todo el pueblo había solo 40 teléfonos, 10 para Exportadora de Sal y los otros 30 en comercios y  personas que se consideraba tenían suma necesidad de este servicio. El número de la tienda de mi mamá era el 28. Suena raro ¿no? ¿Qué número telefónico tienes? El 28. Pero además había otra dificultad, para los 40 teléfonos había solo 3 líneas disponibles, una asignada para Exportadora y la otras dos se las repartían entre los 30 teléfonos restantes y el servicio al público que daban en la telefónica.

Teléfono de línea directa
Recuerdo que solo hacíamos llamadas de larga distancia y el proceso era el siguiente; le dabas vuelta a una palanca que tenía por un lado el teléfono y te contestaba la operadora , le dabas el número al que querías hablar y colgabas. Y entonces te anotaban en una lista y por lo regular entre una hora y dos horas sonaba el teléfono para avisarte que tu llamada estaba lista.
Si bien esto suena terrible no era tan malo para mi mamá que tenía que hacer dos o tres llamadas máximo al día. Las organizaba por prioridad y las iba solicitando una después de la otra y como de todos modos estaba atendiendo la tienda no se desesperaba.
Para quienes si era más difícil era para los que tenían que ir a hacer cola a la telefónica; tenían sillas para que la gente no esperara parada pero de todos modos esperar horas para hacer una llamada no debe de haber sido divertido esperar horas para poder hablar. Varios amigos de mi mamá iban a la tienda y pedían la llamada desde ahí en vez de hacerlo en la telefónica, para de perdida estar platicando y tomando café y que la espera les fuera más leve. Eso sí, el tiempo de espera no te lo quitaba ni Dios Padre. Dos líneas son muy poquitas líneas para un pueblo entero.
Igual que Televisa más o menos por el mismo tiempo llegó Telmex, las fechas exactas no las sé, yo solo les cuento de lo que me acuerdo.

Post dedicado a mis queridas amigas Beatriz, Paty, Nery y Yoryi Davis Balarezo

lunes, 16 de mayo de 2016

El secreto del Tecolote

Vigilantes en la noche
observando a las estrellas,
sabedores de murmullos
pasan la noche en vela

El secreto del tecolote
es el de las noches bellas
y este lo guarda celoso,
celoso como una abuela

Conocedores del tiempo,
de pactos con las estrellas
de lo que el viejo recuerda
de lo que mi corazón anhela

Con sus lindos ojos brujos
de los que causan querellas
la tecolota me mira
me mira y mi alma vuela

domingo, 15 de mayo de 2016

Julián Vázquez

Nosotros los pata salada jugamos béisbol; era lo que jugaban nuestros padres y es lo que jugamos de niños en la calle. Afortunadamente mi calle, la Venustiano Carranza era muy ancha y podíamos jugar al que cacha batea y si las cosas se ponían más serias y queríamos jugar un partido, atrás de mi casa había un gran baldío que empezaba en la casa de los Gallitos y terminaba con la barda de la escuela primaria.

Por supuesto que a veces se rompían vidrios de las casas e invariablemente salíamos corriendo como si el dueño de la ventana no fuera a saber qué niños habrían estado jugando béisbol afuera de su casa. Cuando esto sucedía, se terminaba el juego por esa tarde pero habría de reanudarse al día siguiente aunque las pelotas perdidas siempre se extrañaban y había que hacer cochinito para comprar una nueva con el Chato en los deportes Marina.

Todos los que jugábamos en esa época tuvimos un mismo maestro/entrenador; Julián Vázquez.
Con Julián entrenábamos en el estadio o en los tres ríos. Y aunque entrenar en el estadio era divertido porque nos hacía sentirnos grandes, a mí me gustaba más ir al tres ríos porque estaba en las afueras del pueblo y era como ir de aventura. En los tres ríos nos hicimos amigos de los de la rueda: El Tony, el Willy, el Bugli, el Eddie y el Cuervo. El Jando, el Bombo y el Pepe no recuerdo con quién jugaban pero eran parte de la clica. Esta amistad después se convertía en rivalidad al jugar partidos de la rueda contra la Venustiano Carranza. En mi equipo el estrella era el Kichuli; el Baby, su hermano, también se volvió muy bueno para jugar pero en esa época estaba muy chiquito. Su papá, Rogelio Espinoza, debe de haber sido caballo, porque recuerdo que cuando iba a su casa tenía muchos trofeos.  También jugaban con la Venustiano Carranza el Pulpo, el Roby, el Rey Villavicencio, el Neto Avila, el Tony Rocha y a veces hasta el Onassis llegaba a jugar

Paco Flores, Baby, Julián, Gordo Velarde,  Tosferina, Pulpo, Tony Rocha, Kichuli,
Yo y Nachito Salgado
Julián era al mismo tiempo muy enojón pero muy paciente; nos tiraba cientos de rolas para que aprendiéramos a poner el guante y el cuerpo en la posición adecuada, pero se ponía fúrico si te daba miedo y volteabas la cara. Lo mismo cuando te aventaba elevados ¡No le baile! gritaba pero seguía al pie del cañón tirando batazos y dando instrucciones cada día de entrenamiento.

Tuvo varios pupilos que se dedicaron de manera profesional al béisbol, pero desafortunadamente hasta donde yo sé ninguno llegó a las ligas mayores. Estoy seguro que se hubiera sentido tan pero tan orgulloso porque gran parte de su vida la dedicó a esto, a enseñarles a los niños a amar este deporte. Algo muy curioso es que parte de su discurso motivacional era prometernos que si entrenábamos duro nos iba a llevar a jugar a Japón y nos contaba que ahí eran muy apasionados con el juego.

Recuerdo un torneo que se organizó en el patio de la primaria, éramos 4 equipos y jugamos dos rondas de todos contra todos y al final el ganador de la primera ronda contra el ganador de la segunda ronda. Ese torneo me encantó porque como era en el pueblo los papás de muchos de nosotros iban a vernos jugar. De este torneo tengo muchos recuerdos: Al profe Min diciéndome que no servía para pichar, a don Pedro Osuna regañándome por barrerme de muy lejos, una barrida que me di por entre las piernas del Bombo para anotar, a la Diabla alegando con un ampayer, al Bugli que hacía caras y no le podía pegar de hit, al Zazueta quedando de campeón jonronero, al Kichuli cachando una línea dura por la espalda en el short stop, a mi apá regañándome porque lloré un día que nos protestaron un juego porque no jugamos todos y era regla del torneo que todos los niños del equipo tenían que jugar siempre. ¿Tienes ganas de llorar?, ¡te voy a dar una razón para que llores! me dijo, pero no me pegó cuando no pude contener las lágrimas. Recuerdo un juego que íbamos perdiendo por 4 carreras y le dimos la vuelta en la última entrada.  En otro juego bateé de foul por la primera, la pelota pegó en la barda del kinder y rebotó rompiendo una ventana y se escuchó un tronido muy fuerte de la televisión de la directora del kinder que ahí mismo vivía o al menos eso fue lo que me dijeron después. Salió su marido bien enojado y yo en vez de correr hacia la primera corrí por la tercera y me seguí hasta la barda y me la brinqué dándome a la fuga. En fin, fue un gran torneo.

En la secundaria cambiamos de entrenador al Jaime (De la Toba?) que era prefecto y entrenador de la selección de la escuela. A veces nos llevaba a entrenar con adultos al estadio y fue muy divertido hasta que llegó un torneo intersecundarias, y su mentado pitcher sorpresa, un zurdito que no lo dejaban ir a entrenar sus papás, pero que nos iba a llevar al estrellato,  terminó hundiéndose como el titanic. En la primera entrada le pegaron no sé cuántos hits y dio no sé cuántas bases por bola y no alcanzó a llegar a la segunda entrada; nos tuvimos que repartir la responsabilidad entre todos, pero de todos modos salimos apaleados. Mientras todo esto sucedía Julian seguía entrenando a los más chiquillos.

La última vez que platiqué con Julián me lo encontré en la calle, yo iba al gimnasio y él al estadio Diabla León. Me dio mucho gusto porque tenía mucho tiempo de no verlo, andaba armando un equipo de jóvenes para jugar segunda fuerza pero para ese entonces yo había dejado el beis por el basket y decliné la invitación. Entonces me empezó a contar que también había jugado basket de jóven y que había estado en la selección de nomeacuerdodonde y me contó una historia de una final cardiaca como de película. No creo esta final haya sucedido, pero me recordó los tiempos en que nos hablaba sobre Japón y me dio ternura porque reconocí su manera de motivar con sus historias de hazañas deportivas que tanto me había impresionado de pequeño.

Hace un par de años me enteré que falleció Julián, espero que alguien haya tomado su batuta y siga su camino, a él le hubiera gustado esto.




sábado, 30 de abril de 2016

Lord Quesadilla duerme a Mizantla

Lord Quesadilla llevaba días sin poder dormir y fue a visitar a Paulina la hechicera para ver si tenía algún remedio que le ayudara

Paulina, vengo a que me recetes algo

A ver, cuéntame ¿qué es lo que te pasa?

Fíjate que estoy batallando mucho para dormir

Bueno, para eso tengo esta poción, pero no te vayas a tomar más de 3 gotitas cada noche porque es muy fuerte y te vas a dormir mucho tiempo si lo haces. Las diluyes en agua y te las tomas antes de dormir y listo!


Y dicho esto le dio un frasquito que Lord Quesadilla le pagó con gusto.

Esa noche Lord Quesadilla que llevaba varios días sin dormir decidió desobedecer a Paulina la hechicera y en vez de 3 gotitas se tomó una cucharada pensando en dormirse más rápido pues ya estaba desesperado por el insomnio.

Y ciertamente se durmió rápido y profundamente, tan profundo que duró dormido una semana. Cuando por fin despertó tenía muchísima hambre y sed, lo cual era lógico por todos los días que llevaba sin comer.

Después de comer y tomarse una jarra de limonada, ya más tranquilo revisó su teléfono para ver cuánto había dormido y grande fue su sorpresa cuando se dio cuenta que había dormido por una semana. Mmmm que interesante dijo esto puede servir. Y se puso a cavilar cómo usar esta poción para dominar Mizantla.

Paulina necesito más poción

¿Y eso? Lo que te dí te debería de durar muchos meses

Lo que pasa es que se me cayó el frasco y se me rompió.
Mintió Lord Quesadilla. ¿Me puedes dar de una vez mucho?, para ya no estarte molestando.

Esta bien, te voy a dar este frascote que te debe durar años.

Muchas gracias Paulina respondió tomando rápidamente el frasco antes de que Paulina cambiara de opinión

Bueno, ya que estás aquí voy a aprovechar y por favor llévame a la estación de autobuses. Voy a ir a visitar a unas amigas por unos días

Claro que si Paulina, ¡con mucho gusto!
 
Y así Paulina la hechicera dejó Mizantla sin sospechar de los maléficos planes de Lord Quesadilla. Esa noche Lord Quesadilla entró a la compañía de agua y vació el contenido del nuevo frasco en el tanque de agua que la gente de Mizantla usa para beber.

Con el desayuno la gente de Mizantla bebió de esa agua. En el café, en las limonadas, en el té o simplemente pura. Todo mundo tomó de esa agua y para las 10 de la mañana ya toda la ciudad estaba bien dormida.

Jajajajajajajaja se reía a carcajadas Lord Quesadilla mientras caminaba por las calles de Mizantla que estaban desiertas. Yo soy el único despierto de toda la ciudad, puedo hacer lo que quiera y nadie me puede decir nada. Después de hacer desastres por todos lados, tirar botes de basura, meterse a las casas y cambiar de lugar las cosas y rayar paredes Lord Quesadilla regresó muy feliz a su casa. Venía todo sudoroso de tantas maldades que había hecho y se sirvió un vaso de limonada para refrescarse.

Pero por un desafortunado accidente Fito el ratón mientras andaba buscando algo de quesito para comer tiró con la cola el primer frasco de poción, con tan mala suerte para Lord Quesadilla que gran parte cayó dentro de la jarra de limonada. Y ahora si, todo Mizantla estaba dormido, incluyendo a Lord Quesadilla que solo había podido gozar de su triunfo un par de horas.


Ese día al duende se le había ocurrido irse de pinta a jugar con las ranas que viven en el arroyo, después de estar durante varias horas jugando con ellas a hacer ruidos chistosos bajó a Mizantla a buscar a Isaac y sus amigos para jugar fútbol. Y grande sería su sorpresa cuando encontró a todo mundo dormido. Como se le hizo muy raro trató de despertar al profe Blito que roncaba profundamente en una banca del parque. Pero fue imposible, le gritó, lo movió, le echó agua encima y nada. Empezó a caminar buscando quien le ayudara a despertar al profe Blito, pero por todos lados lo único que encontraba era gente dormida. Decepcionado se fue a su casita en el cerro. Mañana se despertarán se dijo tratando de no preocuparse.

Pero pasaron dos días y todos seguían dormidos. Después de vagar mucho rato el duende llegó a la casa de  Don Beto el panadero y se lo encontró sentado en su sillón, con un libro entre las manos y una taza de café a medio tomar en la mesita de al lado.

Ay Don Beto, si tan solo usted estuviera despierto para que hiciéramos el pan.

Y de pronto Don Beto empezó a despertar

Si, ahorita vamos mijito, deja me lavo la cara porque traigo mucho sueño.

Y entonces el duende tuvo una idea.

Ahorita regreso Don Beto, tómese un café para que se despierte bien.

Y corriendo llegó a la casa de Isaac gritando Isaac, Isaac, vamos a jugar fútbol

Y entonces Isaac apenas abriendo los ojos le respondió ¿trajiste balón? Porque el mio se me ponchó

Funciona Isaac funciona!

Qué funciona? Duende, de qué hablas?

Mira, todos están dormidos desde hace días, y la única manera de despertarlos es llamándolos con lo que más les gusta.

¿En serio? ¡Vamos a despertar a mi papá!. ¡Papá, papá ya va a empezar el juego de los Chargers!

Está bien hijo, ve prendiendo la tele ya voy para la sala

¡Papá estas despierto, estás despierto!

Si hijo que pasa?


Y con la lengua hecha bola de la desesperación a como pudieron le explicaron que era lo que pasaba.

Híjole, eso es algo increíble y peligroso, ¡vamos a despertar a todo mundo!

Y se fueron por todo el pueblo despertando gente. A Chema el Viejo le dijeron que le hablaban sus hijas, al profe Blito le pidieron que les ayudara a estudiar para el examen final y así poco a poco Mizantla empezó a regresar a la normalidad. Siempre había alguien que sabía que era lo que más le gustaba a alguno de los dormidos pues todo mundo tenía amigos y familia en Mizantla. Excepto Lord Quesadilla. Nadie sabía que era lo que más le gustaba a Lord Quesadilla. Intentaron decirle que era el presidente de Mizantla, o que se había sacado la lotería y ahora era muy rico, pero nada funcionó. Lord Quesadilla seguía roncando como oso.

Pasaron dos días y Mizantla había regresado a la normalidad con excepción de Lord Quesadilla que seguía dormido. Paulina la hechicera regresó de visitar a sus amigas y se encontró al duende esperándola en la entrada de su casa.

¿Vienes a ver que te traje canijillo?

No Paulina, es que estos días que estuviste fuera pasó algo muy extraño. Todo mundo se quedó dormido por más de dos días, ya pudimos despertar a todos menos a Lord Quesadilla.

Mmmmm ¿con que todos dormidos no?, no te preocupes ahorita despertamos a ese malandrín


Cuando llegaron a casa de Lord Quesadilla lo estaba revisando el doctor.

Es por demás dijo, no sé que hacer para despertarlo

No se preocupe doctor, ahorita despierto a este mañoso que me debe una buena explicación.
Dijo Paulina

Dicho esto se inclinó y le susurró en el oído a Lord Quesadilla

Ya llegué

¿Paulina?
Dijo Lord Quesadilla tallándose los ojos

Cuando te despiertes bien, ve a la casa que tenemos mucho de que hablar ¡y me vas a oír!.

Sí Paulina
respondió Lord Quesadilla muy apenado y con un poco de miedo

¡Nos vemos muchachos! dijo Paulina despidiéndose con una sonrisa traviesa.

¡Nos vemos Paulina! respondieron el duende y sus amigos a coro, un poco confundidos porque no se explicaban cómo había despertado al villano dormilón.

viernes, 15 de abril de 2016

Parábola del priista arrepentido

En aquellos días nuestro señor andaba en Coahuila y vio que todo era malo. Después se fue a Tamaulipas y solo encontró desolación a su paso. Llegó a Veracruz y lo encontró lleno de marchas y cadáveres. Cuando llegó a Tabasco se encontró a un viejito que predicaba el perdón de los pecados.

Intrigado, nuestro señor se sentó a escucharlo y después de un rato decidió preguntarle a su padre
-- Padre, ¿tú enviaste a alguien a perdonar los pecados?
-- ¿Qué pecados hijo mío?
-- Los pecados de los políticos
-- No hijo, yo no he enviado a nadie 
-- Gracias Padre

Y así nuestro señor siguió intrigado escuchando a este falso profeta. A ratos hablaba de paz y después le salían rayos, truenos y acusaciones llenas de cólera; perdonaba y condenaba, acusaba y prometía ante una turba que aplaudía poseída todas sus ocurrencias.


Cuando todo pasó y la multitud se hubo marchado solo quedó un hombre cabizbajo sollozando en una banca. En su corazón había bondad y jamás había cometido un delito. A pesar de que había tenido algunos cargos públicos jamás se había aprovechado de su puesto y por esto mismo poco a poco lo habían ido relegando hasta parecer un mueble viejo en su partido. Decepcionado anunció su renuncia a sus compañeros de partido que hicieron poco por retenerlo y más bien se sintieron aliviados de no tener que enfrentar a su conciencia día a día; le dieron una palmadita en la espalda y le desearon suerte.

Nuestro sujeto en cuestión, a quien llamaremos por conveniencia Pablo pues la historia no registra su nombre, abandonó las oficinas del partido y se fue en busca de la fe perdida. Dos meses después lo encontró nuestro señor sollozando y sin decirle nada lo abrazó como quien abraza a un amigo que acaba de perder a su madre.

Pablo no hizo gesto de extrañeza alguno mientras abrazaba a un desconocido que le quería brindar consuelo. Después de llorar un rato y desahogar su impotencia preguntó
-- ¿Qué debo de hacer?
-- Dejad que los muertos entierren a sus muertos. ¿Acaso crees en las palabras redentoras de este hombre?
-- No
-- ¿Entonces por qué te preocupa no seguirlo?, ya conoces el camino, ¡deja tu lastre y camina! 

Permanecieron unos minutos en silencio y luego nuestro señor volvió a hablar
--Una vez a un hombre justo, su rey le entregó un terreno para que sembrara; no era un terreno muy grande pero tampoco muy chico y se encontraba lleno de yerba y en muy mal estado. 
Todos los días el hombre se levantaba contento a trabajar en el terreno y poco a poco lo fue convirtiendo en un hermoso huerto. Cuando llegó el tiempo de la cosecha la compartió con sus vecinos sin esperar nada a cambio. Así pasaron muchos años sin que el rey regresara a pedir cuentas y él mantuvo siempre la misma rutina de trabajar todos los días y compartir el fruto de su labor con los más necesitados.
Cuando el rey regresó y le pidió cuentas de las ganancias del terreno el hombre respondió que no había tales, que lo que se había cosechado se había repartido. El rey, molesto, tratando atropelladamente de encontrar un castigo, lo increpó


-- ¿Por qué hiciste eso? ¿acaso no pensaste que tenías una obligación conmigo por darte el terreno?
-- Mi señor, perdona mi falta, aceptaré con gusto el castigo que dispongas adecuado, pero hice lo mejor que pudieron mis talentos. No está en mi naturaleza generar riquezas; sin embargo tu terreno está bien cuidado y tus otros súbditos compartieron sus frutos. Cuando les compartía la cosecha nunca dije que yo se los regalaba, sino que era fruto de tu benevolencia y ahora todos te están agradecidos, vienen y ayudan a cuidar el huerto y honrar tu nombre.

El rey no supo que contestar, meditó unos momentos y luego sin decir una palabra se retiró

Pablo, que había escuchado con atención pero estaba tan confundido como el rey de nuevo volvió a preguntar
-- Entonces señor, ¿qué debo hacer?
-- No seas como este falso profeta que camina por las calles predicando odio y sintiéndose dueño de la verdad. Tampoco seas como tus compañeros de partido que solo buscan su bien a costa de robar al prójimo. Sé como el hombre justo y siembra amor; así encontrarás tu sitio correcto en este mundo y no volverás a sentirte solo.
Pablo insistió
-- ¿En qué partido?
Nuestro señor le miró tristemente, negó con la cabeza y le repitió mientras se retiraba
-- Dejad que los muertos entierren a sus muertos