sábado, 22 de julio de 2017

Jeremías el Sapo Majadero

Jeremías era un sapo muy malo. Siempre andaba buscando como molestar a las ranas y a los sapos más chiquitos. Como era el sapo más grande de todo el arroyo le gustaba aprovecharse de eso y no dejaba al resto de los sapos y ranitas vivir en paz.

El duende, que a veces se aburría en la escuela y prefería ir a visitar a sus amiguitos, ese día encontró a los sapitos muy tristes porque Jeremías estaba más tremendo que de costumbre y no los quería dejar meterse al arroyo a jugar, y estaba haciendo mucho calor. Cuando el duende escuchó esto se enojó mucho y fue a hablar con Jeremías.

Lo encontró muy contento en medio de un charco bailando y silbando como si no pasara nada, pero cuando vio el ceño fruncido del duende se asustó y dejó inmediatamente de bailar.
--Ven conmigo Jeremías dijo el duende con tal voz de mando que Jeremías no se atrevió a replicar. Empezaron a caminar siguiendo el arroyo. Caminaron en silencio mucho, mucho, mucho, hasta que llegaron a un lugar donde había una poza de agua estancada. Era un sitio solitario y no se miraba ningún otro animalito en los alrededores. Solo unas grandes piedras, algunas palmeras del desierto y un silencio incómodo.

El duende se sentó y se quedó viendo a Jeremías sin decir palabra. Jeremías estaba bastante asustado pues sabía que el duende lo podía golpear ahí y nadie iba a darse cuenta. Además como era un sapo muy majadero lo más probables es que nadie quisiera ayudarle de todos modos.

Después de unos minutos finalmente el duende habló
-- ¿Estás asustado?
-- Sí, ¿por qué me haces esto? 
-- ¿Ahora ves cómo se sienten las ranitas cuando las molestas?

Jeremías no respondió, simplemente se puso muy serio y emprendió el camino de vuelta a casa.
Las ranas no volvieron a quejarse de Jeremías. Ahora cuando el duende iba al arroyo lo miraba jugando solo sin molestar a nadie. Meses después, una tarde particularmente calurosa el duende se encontró a Jeremías en medio de todas las ranitas; se preocupó porque pensó que había empezado a molestarlas de nuevo hasta que una ranita sonriente le gritó

-- Ven! duende, estamos jugando muy a gusto con el agua fresca

Y Jeremías, en medio de todas las ranas, sonriente por tener muchos nuevos amiguitos

sábado, 15 de julio de 2017

Maryam

Supe de la existencia de Maryam Mirzakhaní cuando ganó su medalla Fields. Este no es un logro menor, las medallas Fields son el equivalente al premio Nobel en las matemáticas, con la diferencia de que no se entregan cada año sino cada cuatro y no es solo una sino pueden ser hasta cuatro premiados. A pesar de no ser tan famosas como un Nobel son el máximo galardón al que un matemático puede aspirar.

Hay algo especial en la medalla de Maryam, y es que es la primera medalla otorgada a una mujer en toda la historia de tan prestigioso premio. Además por si fuera poco Maryam es de nacionalidad Iraní. Nacida y criada en Teheran. Dejen reposar esto durante cinco minutos.

No voy a presumir que entiendo la importancia del trabajo de Maryam, si bien estudié física y las matemáticas las tengo muy cerca de mi corazón, estas son una ciencia muy amplia y compleja
como para que un aficionado casual la entienda. Así, si me preguntan si ella es más importante que Paul Erdős no tendría la mínima base para responder.

Tampoco puedo presumir que entiendo lo difícil que debe de haber sido para una mujer en Irán
educarse en matemáticas. Es una sociedad tan cerrada con tantas restricciones y prejuicios que simplemente llegar a la universidad debe de ser un logro por si mismo.

Igual el ambiente de las matemáticas no tiene un piso parejo y tal vez por esto mismo solo una mujer haya ganado la medalla. Igual no puedo decir que entiendo lo que es batallar en una profesión dominada por hombres.

Lo único que medio entiendo, porque sé de las largas horas de trabajo que se requieren para dedicarse a la ciencia, es que debe de haber trabajado mucho. Y debe de haber sido muy brillante y muy comprometida con su trabajo. Tanto que nunca quiso ser la imagen de la mujer en las matemáticas porque esto la distraería de sus investigaciones aunque tal vez esto le hubiera traído más fama y dinero.

Hoy falleció a sus apenas cuarenta años y esto me pone muy triste, porque perdimos alguien que representa nuestros mejores valores. Y porque deja a una hija pequeña que seguro extrañará mucho a su madre


sábado, 1 de julio de 2017

Felipero

Esta historia no empieza por el principio, y es que recordar los días en Rhinocerus es algo intenso, por decir lo menos. Aquello fue caminar en fuego y tocar el cielo a la vez. Una historia así, no es posible escribirla de una sentada y en orden; sus capítulos irán brotando poco a poco y tal vez algún día se unan como retazos de colcha de viejita.

Por aquellos días, 2003 o 2004 tal vez, Tijuana estaba dando sus primeros pasos en la industria del software y CANIETI organizó un gran evento que se llamó IT Americas o algo así rimbombante y de mucho caché. Era una especie de encuentro de negocios al que asistió gente de todo el país. Había un salón grande en el hotel Camino Real con booths de empresas de la región. Telnor y CICESE tenían un par de espacios inmensos y la UABC ocupaba un tercer lugar no muy distante.

También hubo algunas conferencias, de las cuales la principal era la de Felipe Sánchez Romero, director general de Microsoft para Latinoamérica. Felipe era el rockstar del evento, era Bono visitando un ranchito, pues como les digo, la industria de IT en aquella época era practicamente inexistente en Baja California.

Por una afortunada coincidencia Felipe era amigo de Jorge Sánchez, nuestro socio, y Jorge lo recogió en el aeropuerto y Felipe accedió a platicar unos minutos con nosotros en privado. El hotel sede era el Camino Real, ahí conseguimos una pequeña sala sin proyector ni pantalla, es más, ni Internet tenía. ¿pueden creerlo?, así de avanzado estaba Tijuana. Le mostramos las aplicaciones de escrito, le platicamos de lo que estábamos haciendo en web y los planes que teníamos para móvil y la integración de servicios. Los 20 minutos que nos había prometido se convirtieron en dos horas, le soltamos toda la visión que traíamos de la integración de móvil y web y como los servicios web con información local cada vez tendrían un papel más preponderante.

Le gustó lo que oyó, nos ofreció su apoyo pero en ese momento no sabíamos que esperar, excepto una palmadita en la espalda. Nos regaló dos años de soporte técnico del que vale caro, y lo usamos unas tres o cuatro veces. Levantábamos el teléfono, dábamos el código que nos regaló y acto seguido nos atendía un ingeniero de Microsoft por el tiempo que fuera necesario sin que jamas nos cobraran un peso.

Sin Internet no había mucho más que mostrarle y Felipe se tenía que ir a cenar con el gobernador y los empresarios más importante de la localidad. Nosotros salimos de ahí muy emocionados por la validación de que íbamos por el camino correcto.

Al día siguiente entramos a su conferencia magistral; en un salón grandote y lleno de gente presentó un video con la visión a futuro de Microsoft. Video lleno de ideas futuristas que hoy nos resultan cotidianas. En un momento de la presentación dijo que le auguraba mucho éxito a la región y volteando hacia nosotros sonriendo dijo que se iba gratamente impresionado con una empresa de la ciudad que le había tocado conocer y que tenía excelente tecnología pero que el reto ahora era que ejecutaran estrategias de marketing de manera correcta. No dijo nuestro nombre, lo cual hubiera estado genial, pero después nos destapó. Se terminó la conferencia y nos fuimos a nuestro booth, que no era otra cosa que una mesita minúscula en el rincón más piojoso de la expo, con un monitorsito flat de 18 pulgadas. Pero con Internet...

A Felipe le dieron el tour de la expo como si fuera Ricky Martin en Miami. Gran comitiva atrás de él y un par de cámaras de televisión filmándolo. Cuando ya iba a llegar con nosotros escuché que le dijo su asistente

-Ya vámonos Felipe, nos va a dejar el avión
- Espérate, deja te muestro una empresa chingona

Y dicho esto se saltó uno o dos booths y llegó con nosotros y me saludó

- Qué tal Alfonso, ¿cómo estás?
- Muy bien Felipe, un gusto saludarlo
- ¿Viste que les eché porras en mi plática?
- Sí, muchas gracias, fue muy emocionante
- ¿Qué me vas a mostrar hoy que sí tienes Internet? 
- Mire, esta es la aplicación web que le decía, en este mapa puede buscar direcciones y le muestra todas las opciones aunque tenga faltas de ortografía, porque, ¿quién sabe escribir Cuauhtémoc? 

Le dije mientras buscaba algo como kuautemoc y le mostraba los resultados.

- Pero apenas empieza lo interesante -añadí- imagínese que necesita un dentista, solo hace la búsqueda y le muestra la ubicación de los dentistas cercanos y sus datos de contacto, ¿ve? aquí estamos y aquí en el mapa están los dentistas de la zona
- ¿Estos datos son reales?
- Sí, levantamos un censo
- ¿Y qué sigue después de esto?, me preguntó para que me luciera, pues de esto ya habíamos hablado
- Sigue llevar esto al teléfono, ahí es donde serán más útiles los mapas
- ¿Ves? le dio a su asistente, Te dije que esta era una empresa chingona

Procedió a despedirse y mientras se alejaba hizo una pausa, se volteó pensativo y me dijo

- Tú vas a ser un hombre muy rico

Se dio la media vuelta y se fue. Y yo ... todavía no pierdo la fe

viernes, 28 de abril de 2017

La Madre Refugio y el Padre Mario

La madre Refugio para mi era la representación de la bondad. Supongo que debe de haber sido mi maestra de preprimaria en el Colegio México. Y les digo supongo porque la verdad no recuerdo, lo que si recuerdo es siempre haber tenido un gran cariño por ella, mirarla era una fiesta, siempre con su sonrisa alegre y siempre muy cariñosa.

Les tengo que pedir disculpas, hay muchas cosas que no recuerdo; creo, pero igual no estoy seguro, que me dio clases en el catecismo, estoy seguro que ella no fue la principal catequista, pero allá a lo lejos la recuerdo hablándonos sobre Jesús.

La primera comunión la hice con el padre Mario Balbiani, de aquellos famosos misioneros Combonianos, igual de él tengo buenos recuerdos. Siempre amable y sonriente con nosotros de niños. Después se fue a Loreto y no entendía en aquella época por qué no regresaba de cuando en cuando a visitarnos si en el pueblo se le apreciaba tanto.

Con el paso de los años ya no miraba tan seguido a la Madre Refugio, solo de cuando en cuando en misa y después, cuando ya estaba estudiando en la universidad a veces en vacaciones iba a visitarla al colegio y siempre me recibió con una sonrisa.


 Nunca se me ocurrió que se fuera a ir del pueblo pero a fin de cuentas era una religiosa y tenía sus reglas que cumplir. Ya estaba grande cuando se fue, supongo que a una casa de retiro donde pudieran cuidarla mejor. Me hubiera gustado ir a verla pero lamentablemente nunca tuve oportunidad. Sin embargo la tengo en mi lista de las personas que hicieron mi infancia muy feliz!

martes, 28 de marzo de 2017

Blanquita y la pesadilla de los trámites

Ya he confesado en repetidas ocasiones que fui uno de los peores estudiantes que la facultad de ciencias de la UABC tenga memoria: estiré el reglamento todo lo que pude, no me extrañaría tener el record del mayor número de exámenes extraordinarios de la facultad, y por supuesto que tuve mi buena dosis de problemas con algunos maestros. De algún modo milagroso terminé la carrera y tengo muchas personas a quienes agradecerle. Una de las principales es Blanquita.
Blanca era un gusto adquirido, no era fácil tratar con ella de entrada, tenía un carácter duro y hablaba golpeado, sobre todo a los estudiantes de los primeros semestres que siempre traíamos un desmadre con los trámites y ella era la encargada de resolvernos la vida. Sin embargo, una vez que pasabas la corteza de sus regaños encontrabas una persona empática que se preocupaba por ayudarte. Quiero pensar que yo era de sus consentidos, aunque esto no me eximía de mi buena dosis de reclamos cada que llegaba tarde a inscribirme o algún otro trámite extraordinario.

La burocracia de la universidad siempre ha sido densa e irracional y le estoy muy agradecido de que me haya ayudado a sortearla.

La carta de pasante
Cuando terminé la carrera mi primer empleo fue en el Observatorio Astronómico Nacional, ahí nomás cruzando la calle. Afortunadamente empezaría a trabajar en cuanto terminara la escuela, lo único que necesitaba para firmar contrato eran los documentos de rigor y mi carta de pasante, la cual fui a solicitar en enero en cuanto regresaron de vacaciones los de escolar. Ya tenía un par de días trabajando en el entendido que me pagarían mi sueldo retroactivo en cuanto entregara mi carta de pasante, que en ese momento no tenía idea de cuánto tiempo se podía tomar.
Llegué a escolar y pregunté qué se necesitaba para solicitar la carta de pasante

- De qué escuela vienes?
- De la facultad de ciencias
- Ah, no te preocupes, ya Blanca nos pasó sus datos y ya pedimos las cartas de todos ustedes
- Entonces qué necesito?
- Necesitas traerme: dos fotos tipo título, tu certificado de secundaria, el de preparatoria, tu cárdex, constancia de servicio social y tu último recibo de pago
- Ok, gracias

Fui a tomarme las fotos y cuando me las entregaron regresé a escolar

- Aquí traigo mis fotos y mis documentos, pero el certificado de secundaria no lo encontré, no se habrán quedado ustedes con el?
- Deja checo.  Y se fue a su computadora y muy sonriente me dijo,
- No, nos lo entregaste en tal fecha y te lo devolvimos en tal fecha, aquí tengo una copia digitalizada
- Ah muy bien, entonces ya no lo necesitas verdad?
- Sí, sí lo necesito
- Pero para qué? si tienes registro de que te lo entregué y lo tuviste dos años archivado y tienes la copia en tu computadora
- Es que es requisito
- Pero si te estoy entregando el de la prepa
- Es que es requisito  y empezó a repetir esto como mantra cada vez que le quería objetar algo
- Bueno pues, aquí están los otros papeles, deja veo cómo lo consigo

Avisé en el Observatorio que se iba a demorar mi carta y me dijeron que por ellos no había problema pero que no me iban a poder pagar hasta que la presentara, aunque eso sí, me darían mi chequesote retroactivo.
Le hablé a mi amá y le expliqué la situación; por supuesto en Guerrero Negro no se iba a poder solucionar esto así de fácil, así que le habló a la profesora Ramona a La Paz para que le hiciera el favor de corretear el documento. Por fin, dos meses después recibí mi flamante certificado de secundaria e inmediatamente fui a continuar mi trámite.
- Buenos días
- Sí?, qué se te ofrece
- Hace un par de meses vine a solicitar mi carta de pasante pero no tenía mi certificado de secundaria
- Ah sí, ya me acordé de ti.
- Bueno, aquí lo traigo para que ya por fin la puedas pedir
- A ver pásamelo
  me dijo mientras con la mano derecha abría un cajón. Lo tomó con la izquierda y sin apenas verlo lo metió en un folder que acababa de sacar y muy sonriente me lo entregó.
Yo estaba confundido, por qué me acababa de regresar mi certificado?, qué no lo iba a necesitar para pedir mi carta de pasante?, acaso no era un requisito indispensable? Con todas estas preguntas en la cabeza abrí el folder para encontrarme con todos mis documentos incluyendo mi carta de pasante ya sellada.
- Oye qué es esto?
- Pues tu carta de pasante
- Si ya la tenías lista entonces para qué querías mi certificado de secundaria?
- Es que es requisito
- Óyeme, me tuviste dos meses y medio sin cobrar mi sueldo por este papel que realmente no ocupabas para nada?!
- Es que es requisito

Aquí la empecé a insultar. Feo. Y no me arrepiento. Y salió su jefe. Y lo insulté más feo. Y tampoco me arrepiento.

El examen profesional 
Año y medio después estaba terminando mi tesis para titularme. Esto era importante porque el Observatorio me estaba exigiendo que me titulara para renovarme mi contrato así que me tenía que poner pilas. Ya con la tesis terminada, firmada por mis asesores y el valor por delante empecé con los trámites.
Fui con Blanca a que me iluminara y me dio una larga lista de requisitos por cubrir para que me pudiera dar la fecha para el examen. Ahora bien, tenía que apurarme porque el papeleo lo tenía que terminar dos semanas antes de que salieran de vacaciones, si no, no me podrían dar fecha para mi examen hasta que regresaran y esto implicaba no estar titulado para la fecha de mi recontratación en el observatorio así que la iba a pasar un mes desempleado si no me apuraba.
El recibo de no adeudo del almacén de física y el del Dadyr fueron los más fáciles de conseguir. En sorteos me hicieron dar un par de vueltas pero finalmente no tuve mayor problema.
En biblioteca fue donde empecé a batallar; primero resultó que las tesis no habían sido encuadernadas correctamente y no me las aceptaron. A volver a imprimir y empastar todo. Finalmente llegué con las tesis empastadas como Dios manda. Y el diálogo con el responsable fue más o menos así

- Ahora sí ya traigo las tesis bien
- Muy bien, cuándo dices que es tu examen?
- No sé, me dan fecha cuando termine todos los trámites
- Uhh, no te las puedo recibir entonces
- Por qué?
- Es que necesito saber el día de tu examen para poderte recibir las tesis
- Oye pero me están pidiendo el recibo de que ya te entregué las tesis para poderme dar fecha
- Lo siento pero no te las puedo recibir, es un requisito que me des la fecha
- Es en serio?
- Sí, claro que es en serio
- Bueno, a ver cómo le hago

Y lo que hice fue esperarme al turno de la tarde para que me atendiera otra persona

- Buenas tardes, vengo a entregarte mis tesis, ya voy a hacer mi examen
- Felicidades, cuándo es tu examen?
- El 21 de Junio 
mentí sin parpadear
- Ok, aquí tienes tu recibo, mucha suerte
- Gracias!

Ya estaba un paso más cerca de mi objetivo ahora seguía el recibo de no adeudo del almacén de Biología, el cual pensé que no sería mayor problema porque nunca había sacado nada. Kafka soltó una carcajada desde ultratumba.

- Qué ondas compa?, vengo a sacar mi recibo de no adeudo
- órale, cómo te llamas?
- Alfonso Paredes
- Deja te busco, aguántame tantito
- Va

Y ahí lo tienen al muchacho buscando mi nombre en el cajón lleno de libretitas amarillas donde guardaban el registro de cada estudiante.

-Oye no estás aquí en mis libretas
- No porque estudié física y nunca saqué nada de aquí.
- Entonces no te puedo dar el recibo
-  Por qué?, si no te debo nada
- Para poderte dar el recibo necesitas estar en mis libretas
- Ok pues y qué tengo que hacer para estar en las dichosas libretas
- Tienes que traerme dos fotografías tamaño infantil y tu último recibo de pago.

Yo previendo ese tipo de cosas llevaba un paquetito de fotografías en la cartera y el dichoso recibo de inscripción que por alguna extraña razón te lo pedían para todo.
- Aquí está compa
Y ahí tienen al bato este poniendo mi nombre en una libretita nueva cuando de repente

-Oye este recibo de inscripción no te va a servir
-Por qué?
- Es que  ya está vencido, ocupo el de este semestre
- Bato yo terminé la escuela hace año y medio, me voy a titular, no puedo darte un recibo de este semestre
- Pues este no te sirve
- Entonces quieres que me vuelva a inscribir?
 
Se me quedó viendo sin contestarme, estoy seguro que tenia ganas de decirme que sí pero al mismo tiempo sabía que era una pendejada así que solo me miraba sin atinar a decir palabra alguna.
Sin poderlo creer me salí del almacencito tratando de poner en orden mis ideas, y en eso veo pasar al director

-Faustino!, ven hazme un paro
- Qué pasó Poncho?
- Este wey que no me quiere dar un recibo de no adeudo
-Les has de haber roto 3 probetas
- No, no le debo nada
-Y entonces?
- Verás pásale a que te explique
Y desde afuera oí que le decía
-Dale su recibo a este cabrón, si lo que quiero es ya no verlo aquí!

Esto con un tono jocoso, así que voy a suponer que lo decía jugando, el caso es que ya solo me faltaba pagar mi derecho de examen. Inmediatamente fui a pagarlo pero me salieron con que ocupaban una carta de la facultad.
- Carta de qué
- Eres de ciencias verdad?
- Sí
- Ve con Blanca, ella ya sabe 

Y ahí les voy
- Blanca, oye me dijeron en finanzas que ocupan una carta de la facultad para poderme cobrar lo del examen
- Ven mañana por ella Poncho, a mediodía ya va a estar
- Va, nos vemos mañana

Al día siguiente ahí estaba mi famosa carta ya firmada. La abrí de pura curiosidad para ver de qué se trataba el asunto. Y pues nada, quesque a la facultad le constaba que no le debía nada a la universidad. Ah canijo!, cómo le puede constar eso a la facultad si uno paga en finanzas? pero bueno, allá ellos y sus ondas. De ahí me fui derechito a pagar el examen, pero ya eran más de las 3 de la tarde y ya no atendían en la caja, solo me recibieron la carta y verificaron en un cuadernito scribe que no estuviera ahí mi nombre. Al día siguiente llegué a la una y me recibieron con la novedad de que quien cobraba ya se había ido a hacer no sé qué.

- Y cuando regresa?
- Ya hasta mañana
- Ok, entonces a qué horas lo encuentro?
- Toda la mañana hasta las 2

Y al día siguiente llegué a las 11, mi cálculo era llegar justo a la mitad de su jornada laboral para que no fuera ni muy temprano ni muy tarde.

- Buenos días
- Bueno días joven
- Ahora sí vengo a pagar lo de mi examen
- Fíjese que no vino la muchacha y no hay quien cobre, ahora hasta el lunes
- No
- No qué
- No es posible, me tienes que cobrar hoy. Hoy es mi último día disponible para hacer este trámite y que me den fecha a tiempo para titularme y que me recontraten, así que me tienes que cobrar hoy si no me voy a quedar desempleado.
- Ya te dije que no vino la muchacha que cobra
- Me vale madre, a mi me cobras a ver cómo, estoy viniendo en horas laborales y me tienes que cobrar
- Pues yo no te puedo cobrar y no hay nadie aquí que haga eso. Regresa el lunes, si quieres
- Pues me vale una chingada!, no les estoy pidiendo ningún favor, hagan su trabajo con una rechingada

Como notarán, ya estaba bien encabronado, y en eso salió el jefe del departamento a ver por qué estaba insultando a sus muchachos.

- A ver muchachito, qué trae?, esas no son formas
- Pues tampoco son formas que me traigan como pendejo, y su gente que no quiere hacer su chamba

Y le expliqué como estaba todo, y se encabronó

- Yo le voy a cobrar
- Muchas gracias
- No jefe, espérese, yo le cobro dijo algún acomedido por ahí
- Ahora sí verdad?, ni madres, ahora le cobro yo. Ven para acá para que me ayudes

Y se puso el doño enfrente de la computadora a usar el programa de cajas, probablemente nunca lo había visto antes porque no sabía ni que picarle

- Dónde le pico
- Deje jefe, yo le cobro al muchacho
- Que le voy a cobrar yo ya dije, solo veme diciendo donde picarle

Y batallando y todo el señor me cobró, le temblaban los cachetes de lo encabronado. Cuando terminó me dijo
- Listo joven, mucha suerte en su examen
- Muchas gracias!

Y al ir saliendo escuché que les decía
- Ahora sí me van a oir!

Llegué a la facultad, me dieron mi fecha a tiempo, hice mi examen, lo aprobé y todo pero no me quedaron ganas de hacer el trámite de mi título.
 

El título
Muchos años después por azares del destino estuve trabajando en Softek en las instalaciones de la universidad y se me ocurrió que tal vez no sería tan mala idea solicitar mi título y ahí les voy a tratar de hacer el trámite. Llegué con la señorita, le expliqué mi situación y le pedí los requisitos. Cuando me dijo que necesitaba la constancia de servicio social fue donde se atoraron las cosas.

- Eso suena a un papel que tal vez no tenga
- Es que es requisito
- Sí, entiendo, pero me lo pediste para darme mi carta de pasante, luego otra vez para el examen profesional y además es un papel que me da la universidad, ustedes lo tienen que tener, ustedes me lo dieron.
- Pues no, no lo tengo
- No le puedes preguntar a tu computadora a ver si lo hice?
- No. 

En este momento ya había decidido que no iba a terminar el trámite así que dinamité la conversación
- Mira, deja te explico para que sirven las computadoras, les mete información adentro para que cuando la necesites la puedas consultar, ese es su propósito. Pero bueno, si no tengo la constancia que me sugieres que haga
- Pues yo creo que lo vas a tener que volver a hacer
- Que tengas buenos días

Y así hasta la fecha sigo sin título.

Solíamos bromear que el día que Blanca se jubilara la facultad se iba a caer a pedazos porque ella era quien la sostenía. Me da gusto que esto no haya sido así, pero por si las dudas, si van a la facultad no se recarguen muy fuerte en las paredes, no vaya siendo.

martes, 21 de marzo de 2017

Despedida a Francisco Juárez

Querido amigo

Lamento no estar ahí hoy para acompañarte en tu ceremonia de retiro pero tú tienes la culpa. Luchaste tanto por tratar de convertirme en una persona responsable que hoy no puedo cancelar una entrega para estar contigo sin sentir que traiciono tu legado.

Oh Dios sí me gustaría estar ahí; contar algunas anécdotas con los amigos, reirnos a gusto y dejar que nos invada un poco la nostalgia. De todos modos deja aprovecho la ocasión y aunque sea a la distancia permíteme contarte algo.

En una de tantas visitas al auditorio de Tijuana, en una función de lucha libre me tocó ver el homenaje de retiro de un luchador. Fue un evento sencillo, no era un luchador famoso pero sí un hombre que había logrado más de 30 años de carrera sin perder su máscara y esto estoy seguro que para él era un orgullo. Cumplió con su última lucha; ya lento, sin grandes reflejos ni hazañas acrobáticas pero sí con la dignidad de un profesional hasta el último minuto. Después de la lucha el anunciador convocó a todos los luchadores que participaron esa noche. Se llenó el ring; desde los fortachones de la lucha estelar hasta los escuálidos jovencitos de la primera lucha. Estos volteaban al público como tratando de entender lo que estaban sintiendo. Fue un momento muy emotivo, el luchador levantó el reconocimiento que le acababan de entregar por su trayectoria y con la voz entrecortada dio unas palabras de agradecimiento que fueron recibidas con una fuerte ovación. La última.

Y hoy así estarás tú, me imagino con la misma emoción, con la satisfacción del deber cumplido. Andarán tal vez por ahí rondando algunos de tus actuales alumnos quienes, como luchadores de primera lucha, estarán tratando de entender qué se siente estar enfrente del pizarrón por más de 30 años.

Espero que ahora tengas más tiempo para visitar a los amigos, tenemos ganas de verte. Supongo que extrañarás un poco la facultad y que la facultad te extrañará a ti. Pero no te preocupes, ya cumpliste. Formaste a mucha gente de bien.

Por todas la enseñanzas, los consejos, el apoyo y por supuesto también por la carrilla; gracias, muchas gracias.

Un abrazo

El PPP


martes, 14 de marzo de 2017

Tercia de ases

El Chema y el Juan Pablo han sido mis amigos toda la vida y tenemos muchísimas anécdotas que recordar, sin embargo muchas de ellas no estoy tan seguro que sea conveniente que se enteren nuestros hijos; pero rascándole un poco encontré unas que les puedo compartir sin problemas (espero).

La palabra de Dios.

En aquellos tiempos ochenteros se empezaron a popularizar los cassetes y los cartuchos de 8 tracks estaban por desaparecer rápidamente. El problema es que no había manera de pasar la música de tus 8 tracks a los nuevos cassetes y esto no era un inconveniente menor.

Al Prieto Ruiz, papá del Chema, el Panchito su hijo le compró una grabadora y se dispuso a hacer lo que todos hacíamos en esos tiempos, poner las bocinas del estereo cerquita de la grabadora nueva para poder grabar en un cassete la música de los 8 tracks. El problema con este método es que todo ruido exterior también se quedaba grabado, así que había que hacerlo con mucho cuidado y de preferencia cuando la casa estuviera sola. Ese día el Prieto estaba grabando y nos tuvimos que salir espichaditos de la casa del Chema pues si bien el Prieto no era demasiado corajudo cuando se enojaba  se ponía intenso el asunto. Así que el no hacer ruido estaba el mejor de nuestros intereses.

Total que al salir de la casa rumbo al gimnasio nos encontramos a un muchachito testigo de Jehová y por supuesto que nos quería predicar pero el Chema le dijo

Mira, nosotros tenemos un compromiso muy importante pero ahí adentro de la casa está un señor que le interesa mucho la palabra de Dios pero tócale fuerte porque es medio sordo y no te va a oír

Y ahí va el pobre muchachito y nosotros nos quedamos escondidos atrás de un carro para ver la regañada que seguro se avecinaba

Señor, señor! Le traigo la palabra de Dios!

Se oyeron los gritos y diez segundos más tarde el Prieto lo llevaba de las orejas para afuera bien encabronado y nosotros atacados de la risa sin salir de nuestro escondite.


Corte de pelo a traición

Cuando salimos de la secundaria por fin teníamos la libertad de dejarnos crecer el pelo tan largo como quisiéramos y por supuesto decidí dejármelo largo como el Buki. A mi abuela esto no le hizo gracia y diario me presionaba para que me lo cortara, sin mucho éxito pues yo era bastante terco.

Por allá por noviembre le empezó a subir de tono y los reclamos se fueron convirtiendo en amenazas de cortarme el pelo mientras dormía. Una noche sentí que ya era muy en serio el asunto y me puse un sleeping bag como forro para protegerme antes de dormir y el Chema me puso una cobija encima para que no se me notara. Más tarde escuché los pasos de mi abuela que entró espichadita para no despertarme, me empezó a buscar la cabeza pero se topó con el sleeping. No me dijo nada y se salió tal y como había entrado.

Al día siguiente sospeché que iba a regresar con ganas de venganza, así que no solo me puse el sleeping bag, sino que le pedí al Chema que no solo me echara la cobija encima sino que además me amarrara a la cama. Y sí, tal y como lo predije, en medio de la noche llegó mi abuela con las tijeras en la mano, de nuevo me buscó el cabello pero esta vez sí se enojó de a deveras cuando no encontró forma de trasquilarme. Prendió la luz y descubrió el sleeping y me dice
¡Como eres simple, ni que te fuera a hacer algo!
¿Ah sí? ¿y esas tijerotas entonces para que las quieres?  le dije asomándome por un huequito que le había descosido a la orilla del sleeping para poder respirar. Y que se enoja más y me empieza a dar de cintarazos pero con la cobija y el sleeping obvio que no me dolía y nomás me estaba riendo. Y entonces me quiso jalar de los pies, pero el Chema había hecho un buen amarre y no me pudo sacar de mi protección. Así que al día siguiente no le quedó de otra más que llegar a una negociación y a cambio de unos pasteles accedí a cortarme el pelo antes de los quince años de la Adriana.


La última travesura

Con el paso de los años uno deja de hacer diabluras y nosotros ya no estábamos tan chamaquitos, tal vez tendríamos unos 21 o 22 años o quizá un poco más. Los tres estábamos estudiando en el norte y en esas vacaciones de diciembre coincidimos en el pueblo y andábamos de vagos como en los viejos tiempos; caminando, platicando, riéndonos. Felices, como es la vida de estudiantes.

Si bien seguíamos siendo muy amigos la verdad es que en ese tiempo Chema y Juan Pablo se habían distanciado un poco pero esa noche se sentía como los antiguos tiempos en la prepa. Tal vez por eso a alguien, no recuerdo a quién, se le ocurrió que sería buena idea hacer una travesura como las de antes. No hallábamos que hacer, nuestra mente que antes se desbordaba de ideas, ahora estaba más bien atrofiada. Despues de un rato de cavilar sin éxito nos encontramos a un velador dormido en su camioneta y ahí se nos iluminó el cerebro. Rodeamos la camioneta mientras el velador roncaba bien a gusto. Ya se miraba un poco grande el señor pero eso no nos importó, es una travesura inocente pensamos. Contamos hasta tres y al mismo tiempo le empezamos a pegar en las ventanas gritando incoherencias. Imediatamente después salimos corriendo cada quien en diferente dirección para que no se le ocurriera seguirnos, lo cual por supuesto no sucedió, bastante asustado debe de haber quedado el pobre señor.

Nos reunimos afuera del kinder y nos fuimos a dormir riéndonos, felices aunque un poco apenados, eso sí.