jueves, 31 de agosto de 2017

Ángeles de bata blanca

No conozco a nadie de la esfera exterior, cuando a veces los veo que vienen a cambiar una máquina o reparar algo me da un poco de penita, eso de que sean nuestros esclavos creo que no está bien, al menos eso pienso. Nunca les he puesto mucha atención, pero este ángel que vino ayer a la casa me miraba diferente y eso me puso nerviosa, debería de poder denunciarlo o algo. Llegó con su maquinita de colores, me dijo que tenía que tomar algunas mediciones, no entendí muy bien de qué, cosas de ángeles. Quedó que regresaría pero no me dijo cuándo. Espero que sea pronto.

No me gusta ir a la esfera interior, la gente de ahí siempre me ha parecido carente de alma, contenedores vacíos con sensores para responder a cuanto estímulo se les atraviese sin mayor rastro de humanidad. No es que me sienta superior a ellos pero desde la separación de las esferas las diferencias entre ambos no han hecho sino aumentar y cada vez es más difícil encontrar coincidencias y sentirnos miembros de una misma especie. Esta vez me asignaron a tomar medidas de consumo energético en una casa que muestra lecturas muy por debajo del promedio. Los sensores no reportaban ninguna anomalía así que decidieron que alguien debía ir a revisar esto personalmente. Todo parece estar en perfectas condiciones, las máquinas funcionan a la perfección y aunque probablemente haya sido innecesario, recalibré los sensores principales y secundarios. La dueña de la casa es diferente, su mirada no revolotea por todos lados como es común en la esfera interior, cuando le hablé me puso mucha atención aunque no estoy seguro que me haya entendido todo lo que le dije. No debería de ser necesario que regrese a revisar las lecturas, todo está funcionando a la perfección, pero nunca está por demás asegurarse. En un par de semanas volveré a verla; no, tal vez sea mejor la próxima semana.

Los habitantes de la tierra se dividieron hace un poco más de cien años, en el 2084, justo 20 años después de que las máquinas hicieran innecesario el trabajo humano. El dinero dejó de tener razón de existir, todo, absolutamente todo se volvió gratis; y si ya no necesitabas trabajar ¿qué sentido tenía recibir un pago?. Los primeros años fueron un poco caóticos hasta que se implementó la separación de las esferas. Estas no son esferas reales sino tan solo un nombre que se le dio a cada región. En la esfera interior vive la gente que decidió no trabajar ni estudiar. Sus responsabilidades son mínimas y siempre están conectados a alguna pantalla. En la esfera exterior viven los responsables de que todo siga funcionando y mejorando. Ahí viven los ingenieros y científicos, filósofos pintores y poetas, los historiadores y maestros. La vida en la esfera exterior es mucho más pausada, sin los monitores omnipresentes de la esfera interior, el silencio es apreciado y es común ver a la gente sentada en los parques leyendo.

La separación entre esferas es casi inexistente, una caseta en la orilla de las ciudades donde declaras de que esfera eres ciudadano al entrar, y hacia dónde vas al salir. Esto más bien por motivos de organización que de control, los países dejaron de existir junto con el dinero y cada quien es libre de viajar y vivir donde quiera, el conteo simplemente se lleva para garantizar que todo mundo en cada ciudad tenga los recursos para vivir cómodamente. Es común que los habitantes de la esfera exterior visiten la esfera interior para revisar que todo esté funcionando de manera adecuada, instalar nueva maquinaria y tratar de detectar posibles problemas. Como siempre que visitan la esfera interior visten batas blancas de laboratorio sus habitantes los llaman ángeles, y algunos les atribuyen ciertos poderes mágicos con los que logran comunicarse con las máquinas. Los habitantes de la esfera exterior llamaban a los de la esfera interior hermanos menores o simplemente hermanos. Esto era para no olvidar que a pesar de la diferencia de intereses son de una misma especie y es su responsabilidad cuidarlos como si fueran sus hermanos pequeños. Aunque la verdad es un poco menos romántica, muchos hermanos piensan que los ángeles son sus esclavos y por eso están obligados a trabajar para mantener sus ciudades funcionando. Por otro lado los ángeles miran a los hermanos como si fueran sus mascotas y les divierte como reaccionan a los cambios que inducen en sus ciudades y forma de vida.

Además de las esferas también existe la Franja. La gente de ahí es diferente, totalmente desconectada de las esferas y de la tecnología, se cree que viven de la caza y pesca como en los tiempos ancestrales pero nadie está seguro. A los hermanos no les importa y los ángeles les tienen un respeto especial y tal vez podría decirse que algo de admiración y es muy raro que violen su privacidad.

La migración entre regiones no es muy común aunque no exista nada que lo impida. A veces alguien de la Franja se muda a la esfera interior cansado de batallar por la comida y más frecuentemente ángeles se mudan a la esfera interior para no seguir trabajando aunque la mayoría de las veces después de un par de meses se les ve de regreso en su esfera. En un par de ocasiones ángeles se mudaron a la franja y nunca más se supo de ellos. Lo que nunca ha sucedido es que habitantes de la franja o hermanos se hayan mudado a la esfera exterior. Podríamos aventurar varias hipótesis de por qué no ha sucedido esto, pero la verdad simple y llana es que nadie a emigrado a la esfera exterior.

--Hola
-- Hola
Estuvieron unos segundos sin saber qué decir hasta que Heberto pudo articular un par de palabras
-- Soy yo
-- Sí ya vi, respondió Ana un poco nerviosa de encontrarse sola de nuevo con este ángel
-- Vine a revisar que todo esté bien
-- Nada ha fallado
Heberto entró en pánico, no tenía motivos para estar ahí y él lo sabía, había checado las lecturas de consumo de la casa de Ana todos los días y aunque el consumo seguía bajo no había nada que indicara algún desperfecto. En ese momento todo se le aclaró, no le interesaban las dichosas lecturas, ni los sensores ni nada sino Ana; y ella le estaba diciendo que se fuera. Heberto hizo el ademán de retirarse cuando el mismo miedo golpeó a Ana como un marro en la nuca
-- ¡No te vayas, pasa a revisar! escuchó Ana su voz, sin estar segura de haber sido ella quien pronunció esas palabras. Su espíritu abandonó su cuerpo por unos segundos.

Ambos respiraron aliviados mientras Heberto entraba a casa de Ana, haciéndose nudos sin saber muy bien qué decir ni cómo comportarse.

-- No tienes ninguna pantalla prendida, ¿segura que todo funciona bien?
-- Sí, cuando estoy aquí en casa muchas veces no prendo nada, me gusta dibujar y las pantallas me distraen demasiado
-- Entiendo, esa es la razón por la cual tus lecturas aparecen bajas
-- ¿Y eso es malo?, perdón, soy una maleducada, ¿quieres que prenda algunas pantallas?, ¿quieres ver algo? ¿llevas mucho desconectado? acá está el cable de estabilidad
-- No, no, tranquila todo está bien, es solo que acabo de entender qué es lo que pasa con tu casa
-- ¿Eso quiere decir que ya todo está arreglado?
-- Sí, no te preocupes. Me decías que te gusta dibujar
-- No soy muy buena pero me hace sentir muy bien, empecé a dibujar de niña como juego y no he dejado de hacerlo ¿quieres que te enseñe mis dibujos?
-- Sí por supuesto
-- Prepara un té en lo que voy por mis cosas y dicho esto subió las escaleras corriendo con la felicidad desbordándose por todo el cuerpo. Cuando bajó Heberto la esperaba con un par de tazas humeantes de té.
-- ¿Te gustó mi máquina para el té? esta es nueva y es diferente, ¿ya la conocías?
-- Sí, yo participé en su diseño dijo Heberto muy orgulloso de poderle presumir su utilidad
-- ¿Qué quieres decir con que participaste en el diseño?
-- Mmm haz de cuenta que hice los dibujos con las instrucciones para que la máquina que construye estas máquinas sepa cómo hacerlas

Ana se quedó seria pensando, nunca se había preguntado cómo se hacían las cosas, si necesitaba algo solo lo tomaba de la tienda, las máquinas ya sabían cómo fabricar todo. Heberto la observaba preguntándose qué estaría pensando. No quería parecer un pedante y dar explicaciones innecesarias, a decir verdad no sabía cuál era el tono correcto para comunicarse con un hermano menor, nunca había cruzado más de tres palabras con uno. Ana miraba la taza de té frunciendo un poco el ceño con la mayor concentración de la que era capaz y de pronto a Heberto se le escapó

-- Eres perfecta
--  ¿Tú crees? dijo Ana riendo mientras Heberto moría de la vergüenza
-- Sí, pero no te rías, ya mejor enséñame tus dibujos
-- Mira, este es mi favorito dijo mientras extendía una gran hoja blanca. El dibujo mostraba a una niña en el campo volando una cometa y a un lado una familia merendando.
-- ¿Eres tú?
-- Sí, ¿te gusta?
-- Es hermoso
-- Es tuyo, te lo regalo
-- ¿En serio?
-- Sí, claro, si lo quieres
-- Por supuesto, lo voy a enmarcar y lo voy a colgar en mi estudio

El dibujo realmente era bello, trazos fuertes y toscos en su mayor parte y con algunos elementos un poco desproporcionados dibujados con gran detalle y delicadeza para resaltar su importancia. Heberto pensó que a más de un pintor de la esfera exterior le gustaría ser capaz de hacer algo así.

Y así estuvieron horas tratando de encontrar coincidencias en sus vidas tan diferentes. Ana riéndose de Heberto y él sintiéndose apenado de no saber cómo reaccionar

-- Ana, ya me voy
-- ¿Cuándo vas a regresar a revisar mi casa?
-- Todo está funcionando bien, no necesito regresar a
 eso
-- Bueno, entonces ¿cuándo vas a regresar a verme?
-- No, ahora te toca a ti ir a visitarme dijo Heberto para sorprenderla y sacarla de su zona de confort
-- ¡Huy!, ¿vives en ciudad K? 
-- Sí
-- Dame unos días para agarrar valor y te veo allá

Las relaciones entre personas de diferentes esferas son sumamente raras, aunque de nuevo tampoco hay nada que las prohíba. La comunicación era el principal problema, hay muy pocos puntos de coincidencia y aunque la atracción física exista las relaciones interesferas suelen ser muy fugaces por culpa del aburrimiento.

-- ¿A dónde va señorita? 
-- A ciudad K a visitar a un amigo
-- ¿Tiene un amigo ángel?, es usted muy buena. Que tenga una bonita tarde y que se divierta
-- Gracias, ¡lo haré!

Ana tomó su cápsula y 15 minutos después estaba llegando a la estación de ciudad K. Heberto la estaba esperando. Ya había notificado al guardia así que Ana entró directo sin que le preguntaran nada. Esta era la primera vez que Ana estaba en ciudad K, y aunque muchas veces había visto videos la realidad era mucho más imponente de lo que esperaba.

Lo primero que la impactó fue la quietud, casi no había ruido en las calles y los monitores tan comunes en ciudad Z aquí eran prácticamente inexistentes. Tampoco había mucha gente en la calle y muchos iban caminando lo cual es totalmente extravagante si le preguntan a alguien de ciudad Z.

Heberto, ¿por qué son pobres?
¿Pobres? ¿Quiénes? 
Ustedes, los ángeles
¿Por qué piensas que somos pobres?
Es que no tienen tantas cosas como nosotros
Heberto reflexionó un momento y respondió despreocupado
No es que seamos pobres, es que somos diferentes, no necesitamos tantas cosas. Pero tenemos algunas cosas que no existen en ciudad Z. Verás, vamos a ver si encontramos a Will, y la tomó de la mano y caminando la llevó a la famosa cafetería del Bosco.

Ana nunca había estado en una cafetería porque en ciudad Z tenía muchas décadas que no había una. Entraron y se encontraron a Will sonriente atrás de la barra de café y Tom su hijo al pendiente de una tostadora antigua.

-- Hey Will, qué bueno que estás aquí
-- Un gusto verte Heberto, señorita, a usted no la conozco pero sea bienvenida a mi humilde cafetería
-- ¿tú cafetería?, ¿qué es una cafetería?, perdón, perdón, yo siempre tan maleducada, mucho gusto soy Ana y soy amiga de Heberto
-- ¿Amiga de Heberto y nunca había venido a mi cafetería?
-- Ana es de ciudad Z, es la primera vez que me visita
-- ¿De ciudad Z eh?, ¡una turista!, bienvenida, deja te preparo la especialidad de la casa

Will le dio un jarro de barro con café de olla a una asombrada Ana que no conocía el barro ni las cosas hechas a mano. La cafetería del Bosco era un lugar concurrido y pronto llegaron más amigos de Will y alguien destapó una botella de vino y aquello se convirtió en una pequeña fiesta en honor la turista de ciudad Z.

-- Heberto, no me siento bien
-- ¿Qué te pasa? preguntó Heberto sin ocultar su preocupación
-- Llevo todo el día desconectada, no estoy acostumbrada a estar así, ¿dónde está el cable de estabilidad?
-- Nosotros no los usamos, pero en la central de transporte debe de haber, vamos

Se despidieron apresuradamente, tomaron una cápsula local y unos minutos después Ana estaba conectada un cable de estabilidad y ya se sentía un poco mejor. El asunto con los cables de estabilidad es que los hermanos menores están tan acostumbrados a recibir mensajes, videos e interrupciones constantemente, que si pasan demasiado tiempo en ambientes tranquilos su cerebro pierde el balance y es necesario que se conecten a los cables de estabilidad para recibir pulsos de alta frecuencia que obligan al cerebro a trabajar a marchas forzadas para recuperar su estado normal. Después de unos minutos Ana ya respiraba tranquila, conversaron unos momentos más y después ella tomó su cápsula de regreso a ciudad Z.

-- ¿Cómo le fue en ciudad K señorita?
-- ¡Maravilloso!
-- ¿Entonces va a regresar pronto?
-- Van a venir a verme respondió Ana con una sonrisa pícara


Y ahí estaba Heberto dos días después, feliz aunque un poco aturdido de los monitores por todos lados en ciudad Z. Intentaron pasear como en ciudad K pero fue imposible, el ruido constante y las decenas de cosas intentando robar su atención los estaban poniendo de mal humor. Finalmente abandonaron la idea de pasear y se fueron a casa de Ana, donde sin mayor preámbulo procedieron a quitarse la ropa.


-- ¿A dónde va señorita? 
-- A ciudad K ¡a vivir!
-- ¿vivir?, ¿qué quiere decir con vivir?
-- ¡vivir!, dormir, comer, trabajar, amar, ¡todo!
-- Está loca, pero ¡mucha suerte!

Habían pasado algunos meses desde que se conocieron, y cada vez era más frecuente que Ana se quedara a dormir en ciudad K, ya conocía a los amigos de Heberto y hasta estaba considerando un trabajo. Se mudó un viernes y la recibieron con una fiesta en el café de Will; Brynja cocinó un cerdo al horno y hubo música en vivo. Rieron, cantaron y celebraron hasta tarde. Al día siguiente Heberto preparó el desayuno y Ana empezó a leer su primer libro. Así empezó la vida de Ana en la esfera exterior.

Fueron días muy felices para Ana; la esfera exterior era un mundo completamente nuevo. Leyó sus primeros libros, Will le encargó unos cuadros para decorar la cafetería y por las tardes caminaba con Heberto por el bosque. El único problema eran los mareos tan fuertes por la desintoxicación de su cerebro que se resistía a tanta quietud. Heberto le ofreció poner un cable de estabilización en su casa pero Ana se rehusó. Quería pasar por ese proceso lo más pronto posible y ser una ciudadana de K completamente.

Una tarde la atacó un mareo sumamente fuerte mientras bajaba la escalera de la casa, tropezó, dio un par de tumbos y quedó tirada con el cuello roto. Inmediatamente se encendieron las alarmas de la casa y una ambulancia llegó en un par de minutos. Lo mismo que Heberto que estaba a solo unas cuadras y llegó corriendo. Pero ya no había nada que hacer. Ana estaba muerta.

Después de unos días de deambular por ciudad K con el corazón roto Heberto decidió mudarse a ciudad Z. Un poco por nostalgia otro poco para que el ruido le entumeciera el cerebro y disminuyera el dolor. Llegó con sus cosas a casa de Ana pero realmente ahí no había gran cosa para recordarla. Su vida juntos la habían hecho en K. Al principio los monitores y el bombardeo constante tuvieron el efecto esperado de ayudarle a no tener a Ana tan presente, pero a cambio su cerebro estaba constantemente cansado e igualmente las nauseas lo atacaban a cada rato. Tropezó y cayó, no se lastimó pero se quedó tirado un rato pensando en la ironía mientras la gente le pasaba por un lado sin prestarle mayor atención.

Días después el guardia de la frontera lo vio venir con sus pasos cansados y mirada triste.El detector no pudo detectar su identidad así que supo que era un ángel.
-- Buenos días, ¿hacia dónde se dirige?
-- Hacia la franja respondió Heberto mientras le entregaba su documento de identificación
El guarda apartó la mirada de la credencial sin ocultar su sorpresa, en todos los años que llevaba en la frontera nunca le había tocado alguien que fuera a la franja.
-- ¿A la franja?
-- Sí
-- Oiga, ¿pero por qué? 
-- Quiero aprender a vivir dijo Heberto mientras se alejaba sin esperar a que el guardia le devolviera su credencial.

sábado, 22 de julio de 2017

Jeremías el Sapo Majadero

Jeremías era un sapo muy malo. Siempre andaba buscando como molestar a las ranas y a los sapos más chiquitos. Como era el sapo más grande de todo el arroyo le gustaba aprovecharse de eso y no dejaba al resto de los sapos y ranitas vivir en paz.

El duende, que a veces se aburría en la escuela y prefería ir a visitar a sus amiguitos, ese día encontró a los sapitos muy tristes porque Jeremías estaba más tremendo que de costumbre y no los quería dejar meterse al arroyo a jugar, y estaba haciendo mucho calor. Cuando el duende escuchó esto se enojó mucho y fue a hablar con Jeremías.

Lo encontró muy contento en medio de un charco bailando y silbando como si no pasara nada, pero cuando vio el ceño fruncido del duende se asustó y dejó inmediatamente de bailar.
--Ven conmigo Jeremías dijo el duende con tal voz de mando que Jeremías no se atrevió a replicar. Empezaron a caminar siguiendo el arroyo. Caminaron en silencio mucho, mucho, mucho, hasta que llegaron a un lugar donde había una poza de agua estancada. Era un sitio solitario y no se miraba ningún otro animalito en los alrededores. Solo unas grandes piedras, algunas palmeras del desierto y un silencio incómodo.

El duende se sentó y se quedó viendo a Jeremías sin decir palabra. Jeremías estaba bastante asustado pues sabía que el duende lo podía golpear ahí y nadie iba a darse cuenta. Además como era un sapo muy majadero lo más probables es que nadie quisiera ayudarle de todos modos.

Después de unos minutos finalmente el duende habló
-- ¿Estás asustado?
-- Sí, ¿por qué me haces esto? 
-- ¿Ahora ves cómo se sienten las ranitas cuando las molestas?

Jeremías no respondió, simplemente se puso muy serio y emprendió el camino de vuelta a casa.
Las ranas no volvieron a quejarse de Jeremías. Ahora cuando el duende iba al arroyo lo miraba jugando solo sin molestar a nadie. Meses después, una tarde particularmente calurosa el duende se encontró a Jeremías en medio de todas las ranitas; se preocupó porque pensó que había empezado a molestarlas de nuevo hasta que una ranita sonriente le gritó

-- Ven! duende, estamos jugando muy a gusto con el agua fresca

Y Jeremías, en medio de todas las ranas, sonriente por tener muchos nuevos amiguitos

sábado, 15 de julio de 2017

Maryam

Supe de la existencia de Maryam Mirzakhaní cuando ganó su medalla Fields. Este no es un logro menor, las medallas Fields son el equivalente al premio Nobel en las matemáticas, con la diferencia de que no se entregan cada año sino cada cuatro y no es solo una sino pueden ser hasta cuatro premiados. A pesar de no ser tan famosas como un Nobel son el máximo galardón al que un matemático puede aspirar.

Hay algo especial en la medalla de Maryam, y es que es la primera medalla otorgada a una mujer en toda la historia de tan prestigioso premio. Además por si fuera poco Maryam es de nacionalidad Iraní. Nacida y criada en Teheran. Dejen reposar esto durante cinco minutos.

No voy a presumir que entiendo la importancia del trabajo de Maryam, si bien estudié física y las matemáticas las tengo muy cerca de mi corazón, estas son una ciencia muy amplia y compleja
como para que un aficionado casual la entienda. Así, si me preguntan si ella es más importante que Paul Erdős no tendría la mínima base para responder.

Tampoco puedo presumir que entiendo lo difícil que debe de haber sido para una mujer en Irán
educarse en matemáticas. Es una sociedad tan cerrada con tantas restricciones y prejuicios que simplemente llegar a la universidad debe de ser un logro por si mismo.

Igual el ambiente de las matemáticas no tiene un piso parejo y tal vez por esto mismo solo una mujer haya ganado la medalla. Igual no puedo decir que entiendo lo que es batallar en una profesión dominada por hombres.

Lo único que medio entiendo, porque sé de las largas horas de trabajo que se requieren para dedicarse a la ciencia, es que debe de haber trabajado mucho. Y debe de haber sido muy brillante y muy comprometida con su trabajo. Tanto que nunca quiso ser la imagen de la mujer en las matemáticas porque esto la distraería de sus investigaciones aunque tal vez esto le hubiera traído más fama y dinero.

Hoy falleció a sus apenas cuarenta años y esto me pone muy triste, porque perdimos alguien que representa nuestros mejores valores. Y porque deja a una hija pequeña que seguro extrañará mucho a su madre


sábado, 1 de julio de 2017

Felipero

Esta historia no empieza por el principio, y es que recordar los días en Rhinocerus es algo intenso, por decir lo menos. Aquello fue caminar en fuego y tocar el cielo a la vez. Una historia así, no es posible escribirla de una sentada y en orden; sus capítulos irán brotando poco a poco y tal vez algún día se unan como retazos de colcha de viejita.

Por aquellos días, 2003 o 2004 tal vez, Tijuana estaba dando sus primeros pasos en la industria del software y CANIETI organizó un gran evento que se llamó IT Americas o algo así rimbombante y de mucho caché. Era una especie de encuentro de negocios al que asistió gente de todo el país. Había un salón grande en el hotel Camino Real con booths de empresas de la región. Telnor y CICESE tenían un par de espacios inmensos y la UABC ocupaba un tercer lugar no muy distante.

También hubo algunas conferencias, de las cuales la principal era la de Felipe Sánchez Romero, director general de Microsoft para Latinoamérica. Felipe era el rockstar del evento, era Bono visitando un ranchito, pues como les digo, la industria de IT en aquella época era practicamente inexistente en Baja California.

Por una afortunada coincidencia Felipe era amigo de Jorge Sánchez, nuestro socio, y Jorge lo recogió en el aeropuerto y Felipe accedió a platicar unos minutos con nosotros en privado. El hotel sede era el Camino Real, ahí conseguimos una pequeña sala sin proyector ni pantalla, es más, ni Internet tenía. ¿pueden creerlo?, así de avanzado estaba Tijuana. Le mostramos las aplicaciones de escrito, le platicamos de lo que estábamos haciendo en web y los planes que teníamos para móvil y la integración de servicios. Los 20 minutos que nos había prometido se convirtieron en dos horas, le soltamos toda la visión que traíamos de la integración de móvil y web y como los servicios web con información local cada vez tendrían un papel más preponderante.

Le gustó lo que oyó, nos ofreció su apoyo pero en ese momento no sabíamos que esperar, excepto una palmadita en la espalda. Nos regaló dos años de soporte técnico del que vale caro, y lo usamos unas tres o cuatro veces. Levantábamos el teléfono, dábamos el código que nos regaló y acto seguido nos atendía un ingeniero de Microsoft por el tiempo que fuera necesario sin que jamas nos cobraran un peso.

Sin Internet no había mucho más que mostrarle y Felipe se tenía que ir a cenar con el gobernador y los empresarios más importante de la localidad. Nosotros salimos de ahí muy emocionados por la validación de que íbamos por el camino correcto.

Al día siguiente entramos a su conferencia magistral; en un salón grandote y lleno de gente presentó un video con la visión a futuro de Microsoft. Video lleno de ideas futuristas que hoy nos resultan cotidianas. En un momento de la presentación dijo que le auguraba mucho éxito a la región y volteando hacia nosotros sonriendo dijo que se iba gratamente impresionado con una empresa de la ciudad que le había tocado conocer y que tenía excelente tecnología pero que el reto ahora era que ejecutaran estrategias de marketing de manera correcta. No dijo nuestro nombre, lo cual hubiera estado genial, pero después nos destapó. Se terminó la conferencia y nos fuimos a nuestro booth, que no era otra cosa que una mesita minúscula en el rincón más piojoso de la expo, con un monitorsito flat de 18 pulgadas. Pero con Internet...

A Felipe le dieron el tour de la expo como si fuera Ricky Martin en Miami. Gran comitiva atrás de él y un par de cámaras de televisión filmándolo. Cuando ya iba a llegar con nosotros escuché que le dijo su asistente

-Ya vámonos Felipe, nos va a dejar el avión
- Espérate, deja te muestro una empresa chingona

Y dicho esto se saltó uno o dos booths y llegó con nosotros y me saludó

- Qué tal Alfonso, ¿cómo estás?
- Muy bien Felipe, un gusto saludarlo
- ¿Viste que les eché porras en mi plática?
- Sí, muchas gracias, fue muy emocionante
- ¿Qué me vas a mostrar hoy que sí tienes Internet? 
- Mire, esta es la aplicación web que le decía, en este mapa puede buscar direcciones y le muestra todas las opciones aunque tenga faltas de ortografía, porque, ¿quién sabe escribir Cuauhtémoc? 

Le dije mientras buscaba algo como kuautemoc y le mostraba los resultados.

- Pero apenas empieza lo interesante -añadí- imagínese que necesita un dentista, solo hace la búsqueda y le muestra la ubicación de los dentistas cercanos y sus datos de contacto, ¿ve? aquí estamos y aquí en el mapa están los dentistas de la zona
- ¿Estos datos son reales?
- Sí, levantamos un censo
- ¿Y qué sigue después de esto?, me preguntó para que me luciera, pues de esto ya habíamos hablado
- Sigue llevar esto al teléfono, ahí es donde serán más útiles los mapas
- ¿Ves? le dio a su asistente, Te dije que esta era una empresa chingona

Procedió a despedirse y mientras se alejaba hizo una pausa, se volteó pensativo y me dijo

- Tú vas a ser un hombre muy rico

Se dio la media vuelta y se fue. Y yo ... todavía no pierdo la fe

viernes, 28 de abril de 2017

La Madre Refugio y el Padre Mario

La madre Refugio para mi era la representación de la bondad. Supongo que debe de haber sido mi maestra de preprimaria en el Colegio México. Y les digo supongo porque la verdad no recuerdo, lo que si recuerdo es siempre haber tenido un gran cariño por ella, mirarla era una fiesta, siempre con su sonrisa alegre y siempre muy cariñosa.

Les tengo que pedir disculpas, hay muchas cosas que no recuerdo; creo, pero igual no estoy seguro, que me dio clases en el catecismo, estoy seguro que ella no fue la principal catequista, pero allá a lo lejos la recuerdo hablándonos sobre Jesús.

La primera comunión la hice con el padre Mario Balbiani, de aquellos famosos misioneros Combonianos, igual de él tengo buenos recuerdos. Siempre amable y sonriente con nosotros de niños. Después se fue a Loreto y no entendía en aquella época por qué no regresaba de cuando en cuando a visitarnos si en el pueblo se le apreciaba tanto.

Con el paso de los años ya no miraba tan seguido a la Madre Refugio, solo de cuando en cuando en misa y después, cuando ya estaba estudiando en la universidad a veces en vacaciones iba a visitarla al colegio y siempre me recibió con una sonrisa.


 Nunca se me ocurrió que se fuera a ir del pueblo pero a fin de cuentas era una religiosa y tenía sus reglas que cumplir. Ya estaba grande cuando se fue, supongo que a una casa de retiro donde pudieran cuidarla mejor. Me hubiera gustado ir a verla pero lamentablemente nunca tuve oportunidad. Sin embargo la tengo en mi lista de las personas que hicieron mi infancia muy feliz!

martes, 28 de marzo de 2017

Blanquita y la pesadilla de los trámites

Ya he confesado en repetidas ocasiones que fui uno de los peores estudiantes que la facultad de ciencias de la UABC tenga memoria: estiré el reglamento todo lo que pude, no me extrañaría tener el record del mayor número de exámenes extraordinarios de la facultad, y por supuesto que tuve mi buena dosis de problemas con algunos maestros. De algún modo milagroso terminé la carrera y tengo muchas personas a quienes agradecerle. Una de las principales es Blanquita.
Blanca era un gusto adquirido, no era fácil tratar con ella de entrada, tenía un carácter duro y hablaba golpeado, sobre todo a los estudiantes de los primeros semestres que siempre traíamos un desmadre con los trámites y ella era la encargada de resolvernos la vida. Sin embargo, una vez que pasabas la corteza de sus regaños encontrabas una persona empática que se preocupaba por ayudarte. Quiero pensar que yo era de sus consentidos, aunque esto no me eximía de mi buena dosis de reclamos cada que llegaba tarde a inscribirme o algún otro trámite extraordinario.

La burocracia de la universidad siempre ha sido densa e irracional y le estoy muy agradecido de que me haya ayudado a sortearla.

La carta de pasante
Cuando terminé la carrera mi primer empleo fue en el Observatorio Astronómico Nacional, ahí nomás cruzando la calle. Afortunadamente empezaría a trabajar en cuanto terminara la escuela, lo único que necesitaba para firmar contrato eran los documentos de rigor y mi carta de pasante, la cual fui a solicitar en enero en cuanto regresaron de vacaciones los de escolar. Ya tenía un par de días trabajando en el entendido que me pagarían mi sueldo retroactivo en cuanto entregara mi carta de pasante, que en ese momento no tenía idea de cuánto tiempo se podía tomar.
Llegué a escolar y pregunté qué se necesitaba para solicitar la carta de pasante

- De qué escuela vienes?
- De la facultad de ciencias
- Ah, no te preocupes, ya Blanca nos pasó sus datos y ya pedimos las cartas de todos ustedes
- Entonces qué necesito?
- Necesitas traerme: dos fotos tipo título, tu certificado de secundaria, el de preparatoria, tu cárdex, constancia de servicio social y tu último recibo de pago
- Ok, gracias

Fui a tomarme las fotos y cuando me las entregaron regresé a escolar

- Aquí traigo mis fotos y mis documentos, pero el certificado de secundaria no lo encontré, no se habrán quedado ustedes con el?
- Deja checo.  Y se fue a su computadora y muy sonriente me dijo,
- No, nos lo entregaste en tal fecha y te lo devolvimos en tal fecha, aquí tengo una copia digitalizada
- Ah muy bien, entonces ya no lo necesitas verdad?
- Sí, sí lo necesito
- Pero para qué? si tienes registro de que te lo entregué y lo tuviste dos años archivado y tienes la copia en tu computadora
- Es que es requisito
- Pero si te estoy entregando el de la prepa
- Es que es requisito  y empezó a repetir esto como mantra cada vez que le quería objetar algo
- Bueno pues, aquí están los otros papeles, deja veo cómo lo consigo

Avisé en el Observatorio que se iba a demorar mi carta y me dijeron que por ellos no había problema pero que no me iban a poder pagar hasta que la presentara, aunque eso sí, me darían mi chequesote retroactivo.
Le hablé a mi amá y le expliqué la situación; por supuesto en Guerrero Negro no se iba a poder solucionar esto así de fácil, así que le habló a la profesora Ramona a La Paz para que le hiciera el favor de corretear el documento. Por fin, dos meses después recibí mi flamante certificado de secundaria e inmediatamente fui a continuar mi trámite.
- Buenos días
- Sí?, qué se te ofrece
- Hace un par de meses vine a solicitar mi carta de pasante pero no tenía mi certificado de secundaria
- Ah sí, ya me acordé de ti.
- Bueno, aquí lo traigo para que ya por fin la puedas pedir
- A ver pásamelo
  me dijo mientras con la mano derecha abría un cajón. Lo tomó con la izquierda y sin apenas verlo lo metió en un folder que acababa de sacar y muy sonriente me lo entregó.
Yo estaba confundido, por qué me acababa de regresar mi certificado?, qué no lo iba a necesitar para pedir mi carta de pasante?, acaso no era un requisito indispensable? Con todas estas preguntas en la cabeza abrí el folder para encontrarme con todos mis documentos incluyendo mi carta de pasante ya sellada.
- Oye qué es esto?
- Pues tu carta de pasante
- Si ya la tenías lista entonces para qué querías mi certificado de secundaria?
- Es que es requisito
- Óyeme, me tuviste dos meses y medio sin cobrar mi sueldo por este papel que realmente no ocupabas para nada?!
- Es que es requisito

Aquí la empecé a insultar. Feo. Y no me arrepiento. Y salió su jefe. Y lo insulté más feo. Y tampoco me arrepiento.

El examen profesional 
Año y medio después estaba terminando mi tesis para titularme. Esto era importante porque el Observatorio me estaba exigiendo que me titulara para renovarme mi contrato así que me tenía que poner pilas. Ya con la tesis terminada, firmada por mis asesores y el valor por delante empecé con los trámites.
Fui con Blanca a que me iluminara y me dio una larga lista de requisitos por cubrir para que me pudiera dar la fecha para el examen. Ahora bien, tenía que apurarme porque el papeleo lo tenía que terminar dos semanas antes de que salieran de vacaciones, si no, no me podrían dar fecha para mi examen hasta que regresaran y esto implicaba no estar titulado para la fecha de mi recontratación en el observatorio así que la iba a pasar un mes desempleado si no me apuraba.
El recibo de no adeudo del almacén de física y el del Dadyr fueron los más fáciles de conseguir. En sorteos me hicieron dar un par de vueltas pero finalmente no tuve mayor problema.
En biblioteca fue donde empecé a batallar; primero resultó que las tesis no habían sido encuadernadas correctamente y no me las aceptaron. A volver a imprimir y empastar todo. Finalmente llegué con las tesis empastadas como Dios manda. Y el diálogo con el responsable fue más o menos así

- Ahora sí ya traigo las tesis bien
- Muy bien, cuándo dices que es tu examen?
- No sé, me dan fecha cuando termine todos los trámites
- Uhh, no te las puedo recibir entonces
- Por qué?
- Es que necesito saber el día de tu examen para poderte recibir las tesis
- Oye pero me están pidiendo el recibo de que ya te entregué las tesis para poderme dar fecha
- Lo siento pero no te las puedo recibir, es un requisito que me des la fecha
- Es en serio?
- Sí, claro que es en serio
- Bueno, a ver cómo le hago

Y lo que hice fue esperarme al turno de la tarde para que me atendiera otra persona

- Buenas tardes, vengo a entregarte mis tesis, ya voy a hacer mi examen
- Felicidades, cuándo es tu examen?
- El 21 de Junio 
mentí sin parpadear
- Ok, aquí tienes tu recibo, mucha suerte
- Gracias!

Ya estaba un paso más cerca de mi objetivo ahora seguía el recibo de no adeudo del almacén de Biología, el cual pensé que no sería mayor problema porque nunca había sacado nada. Kafka soltó una carcajada desde ultratumba.

- Qué ondas compa?, vengo a sacar mi recibo de no adeudo
- órale, cómo te llamas?
- Alfonso Paredes
- Deja te busco, aguántame tantito
- Va

Y ahí lo tienen al muchacho buscando mi nombre en el cajón lleno de libretitas amarillas donde guardaban el registro de cada estudiante.

-Oye no estás aquí en mis libretas
- No porque estudié física y nunca saqué nada de aquí.
- Entonces no te puedo dar el recibo
-  Por qué?, si no te debo nada
- Para poderte dar el recibo necesitas estar en mis libretas
- Ok pues y qué tengo que hacer para estar en las dichosas libretas
- Tienes que traerme dos fotografías tamaño infantil y tu último recibo de pago.

Yo previendo ese tipo de cosas llevaba un paquetito de fotografías en la cartera y el dichoso recibo de inscripción que por alguna extraña razón te lo pedían para todo.
- Aquí está compa
Y ahí tienen al bato este poniendo mi nombre en una libretita nueva cuando de repente

-Oye este recibo de inscripción no te va a servir
-Por qué?
- Es que  ya está vencido, ocupo el de este semestre
- Bato yo terminé la escuela hace año y medio, me voy a titular, no puedo darte un recibo de este semestre
- Pues este no te sirve
- Entonces quieres que me vuelva a inscribir?
 
Se me quedó viendo sin contestarme, estoy seguro que tenia ganas de decirme que sí pero al mismo tiempo sabía que era una pendejada así que solo me miraba sin atinar a decir palabra alguna.
Sin poderlo creer me salí del almacencito tratando de poner en orden mis ideas, y en eso veo pasar al director

-Faustino!, ven hazme un paro
- Qué pasó Poncho?
- Este wey que no me quiere dar un recibo de no adeudo
-Les has de haber roto 3 probetas
- No, no le debo nada
-Y entonces?
- Verás pásale a que te explique
Y desde afuera oí que le decía
-Dale su recibo a este cabrón, si lo que quiero es ya no verlo aquí!

Esto con un tono jocoso, así que voy a suponer que lo decía jugando, el caso es que ya solo me faltaba pagar mi derecho de examen. Inmediatamente fui a pagarlo pero me salieron con que ocupaban una carta de la facultad.
- Carta de qué
- Eres de ciencias verdad?
- Sí
- Ve con Blanca, ella ya sabe 

Y ahí les voy
- Blanca, oye me dijeron en finanzas que ocupan una carta de la facultad para poderme cobrar lo del examen
- Ven mañana por ella Poncho, a mediodía ya va a estar
- Va, nos vemos mañana

Al día siguiente ahí estaba mi famosa carta ya firmada. La abrí de pura curiosidad para ver de qué se trataba el asunto. Y pues nada, quesque a la facultad le constaba que no le debía nada a la universidad. Ah canijo!, cómo le puede constar eso a la facultad si uno paga en finanzas? pero bueno, allá ellos y sus ondas. De ahí me fui derechito a pagar el examen, pero ya eran más de las 3 de la tarde y ya no atendían en la caja, solo me recibieron la carta y verificaron en un cuadernito scribe que no estuviera ahí mi nombre. Al día siguiente llegué a la una y me recibieron con la novedad de que quien cobraba ya se había ido a hacer no sé qué.

- Y cuando regresa?
- Ya hasta mañana
- Ok, entonces a qué horas lo encuentro?
- Toda la mañana hasta las 2

Y al día siguiente llegué a las 11, mi cálculo era llegar justo a la mitad de su jornada laboral para que no fuera ni muy temprano ni muy tarde.

- Buenos días
- Bueno días joven
- Ahora sí vengo a pagar lo de mi examen
- Fíjese que no vino la muchacha y no hay quien cobre, ahora hasta el lunes
- No
- No qué
- No es posible, me tienes que cobrar hoy. Hoy es mi último día disponible para hacer este trámite y que me den fecha a tiempo para titularme y que me recontraten, así que me tienes que cobrar hoy si no me voy a quedar desempleado.
- Ya te dije que no vino la muchacha que cobra
- Me vale madre, a mi me cobras a ver cómo, estoy viniendo en horas laborales y me tienes que cobrar
- Pues yo no te puedo cobrar y no hay nadie aquí que haga eso. Regresa el lunes, si quieres
- Pues me vale una chingada!, no les estoy pidiendo ningún favor, hagan su trabajo con una rechingada

Como notarán, ya estaba bien encabronado, y en eso salió el jefe del departamento a ver por qué estaba insultando a sus muchachos.

- A ver muchachito, qué trae?, esas no son formas
- Pues tampoco son formas que me traigan como pendejo, y su gente que no quiere hacer su chamba

Y le expliqué como estaba todo, y se encabronó

- Yo le voy a cobrar
- Muchas gracias
- No jefe, espérese, yo le cobro dijo algún acomedido por ahí
- Ahora sí verdad?, ni madres, ahora le cobro yo. Ven para acá para que me ayudes

Y se puso el doño enfrente de la computadora a usar el programa de cajas, probablemente nunca lo había visto antes porque no sabía ni que picarle

- Dónde le pico
- Deje jefe, yo le cobro al muchacho
- Que le voy a cobrar yo ya dije, solo veme diciendo donde picarle

Y batallando y todo el señor me cobró, le temblaban los cachetes de lo encabronado. Cuando terminó me dijo
- Listo joven, mucha suerte en su examen
- Muchas gracias!

Y al ir saliendo escuché que les decía
- Ahora sí me van a oir!

Llegué a la facultad, me dieron mi fecha a tiempo, hice mi examen, lo aprobé y todo pero no me quedaron ganas de hacer el trámite de mi título.
 

El título
Muchos años después por azares del destino estuve trabajando en Softek en las instalaciones de la universidad y se me ocurrió que tal vez no sería tan mala idea solicitar mi título y ahí les voy a tratar de hacer el trámite. Llegué con la señorita, le expliqué mi situación y le pedí los requisitos. Cuando me dijo que necesitaba la constancia de servicio social fue donde se atoraron las cosas.

- Eso suena a un papel que tal vez no tenga
- Es que es requisito
- Sí, entiendo, pero me lo pediste para darme mi carta de pasante, luego otra vez para el examen profesional y además es un papel que me da la universidad, ustedes lo tienen que tener, ustedes me lo dieron.
- Pues no, no lo tengo
- No le puedes preguntar a tu computadora a ver si lo hice?
- No. 

En este momento ya había decidido que no iba a terminar el trámite así que dinamité la conversación
- Mira, deja te explico para que sirven las computadoras, les mete información adentro para que cuando la necesites la puedas consultar, ese es su propósito. Pero bueno, si no tengo la constancia que me sugieres que haga
- Pues yo creo que lo vas a tener que volver a hacer
- Que tengas buenos días

Y así hasta la fecha sigo sin título.

Solíamos bromear que el día que Blanca se jubilara la facultad se iba a caer a pedazos porque ella era quien la sostenía. Me da gusto que esto no haya sido así, pero por si las dudas, si van a la facultad no se recarguen muy fuerte en las paredes, no vaya siendo.

martes, 21 de marzo de 2017

Despedida a Francisco Juárez

Querido amigo

Lamento no estar ahí hoy para acompañarte en tu ceremonia de retiro pero tú tienes la culpa. Luchaste tanto por tratar de convertirme en una persona responsable que hoy no puedo cancelar una entrega para estar contigo sin sentir que traiciono tu legado.

Oh Dios sí me gustaría estar ahí; contar algunas anécdotas con los amigos, reirnos a gusto y dejar que nos invada un poco la nostalgia. De todos modos deja aprovecho la ocasión y aunque sea a la distancia permíteme contarte algo.

En una de tantas visitas al auditorio de Tijuana, en una función de lucha libre me tocó ver el homenaje de retiro de un luchador. Fue un evento sencillo, no era un luchador famoso pero sí un hombre que había logrado más de 30 años de carrera sin perder su máscara y esto estoy seguro que para él era un orgullo. Cumplió con su última lucha; ya lento, sin grandes reflejos ni hazañas acrobáticas pero sí con la dignidad de un profesional hasta el último minuto. Después de la lucha el anunciador convocó a todos los luchadores que participaron esa noche. Se llenó el ring; desde los fortachones de la lucha estelar hasta los escuálidos jovencitos de la primera lucha. Estos volteaban al público como tratando de entender lo que estaban sintiendo. Fue un momento muy emotivo, el luchador levantó el reconocimiento que le acababan de entregar por su trayectoria y con la voz entrecortada dio unas palabras de agradecimiento que fueron recibidas con una fuerte ovación. La última.

Y hoy así estarás tú, me imagino con la misma emoción, con la satisfacción del deber cumplido. Andarán tal vez por ahí rondando algunos de tus actuales alumnos quienes, como luchadores de primera lucha, estarán tratando de entender qué se siente estar enfrente del pizarrón por más de 30 años.

Espero que ahora tengas más tiempo para visitar a los amigos, tenemos ganas de verte. Supongo que extrañarás un poco la facultad y que la facultad te extrañará a ti. Pero no te preocupes, ya cumpliste. Formaste a mucha gente de bien.

Por todas la enseñanzas, los consejos, el apoyo y por supuesto también por la carrilla; gracias, muchas gracias.

Un abrazo

El PPP


martes, 14 de marzo de 2017

Tercia de ases

El Chema y el Juan Pablo han sido mis amigos toda la vida y tenemos muchísimas anécdotas que recordar, sin embargo muchas de ellas no estoy tan seguro que sea conveniente que se enteren nuestros hijos; pero rascándole un poco encontré unas que les puedo compartir sin problemas (espero).

La palabra de Dios.

En aquellos tiempos ochenteros se empezaron a popularizar los cassetes y los cartuchos de 8 tracks estaban por desaparecer rápidamente. El problema es que no había manera de pasar la música de tus 8 tracks a los nuevos cassetes y esto no era un inconveniente menor.

Al Prieto Ruiz, papá del Chema, el Panchito su hijo le compró una grabadora y se dispuso a hacer lo que todos hacíamos en esos tiempos, poner las bocinas del estereo cerquita de la grabadora nueva para poder grabar en un cassete la música de los 8 tracks. El problema con este método es que todo ruido exterior también se quedaba grabado, así que había que hacerlo con mucho cuidado y de preferencia cuando la casa estuviera sola. Ese día el Prieto estaba grabando y nos tuvimos que salir espichaditos de la casa del Chema pues si bien el Prieto no era demasiado corajudo cuando se enojaba  se ponía intenso el asunto. Así que el no hacer ruido estaba el mejor de nuestros intereses.

Total que al salir de la casa rumbo al gimnasio nos encontramos a un muchachito testigo de Jehová y por supuesto que nos quería predicar pero el Chema le dijo

Mira, nosotros tenemos un compromiso muy importante pero ahí adentro de la casa está un señor que le interesa mucho la palabra de Dios pero tócale fuerte porque es medio sordo y no te va a oír

Y ahí va el pobre muchachito y nosotros nos quedamos escondidos atrás de un carro para ver la regañada que seguro se avecinaba

Señor, señor! Le traigo la palabra de Dios!

Se oyeron los gritos y diez segundos más tarde el Prieto lo llevaba de las orejas para afuera bien encabronado y nosotros atacados de la risa sin salir de nuestro escondite.


Corte de pelo a traición

Cuando salimos de la secundaria por fin teníamos la libertad de dejarnos crecer el pelo tan largo como quisiéramos y por supuesto decidí dejármelo largo como el Buki. A mi abuela esto no le hizo gracia y diario me presionaba para que me lo cortara, sin mucho éxito pues yo era bastante terco.

Por allá por noviembre le empezó a subir de tono y los reclamos se fueron convirtiendo en amenazas de cortarme el pelo mientras dormía. Una noche sentí que ya era muy en serio el asunto y me puse un sleeping bag como forro para protegerme antes de dormir y el Chema me puso una cobija encima para que no se me notara. Más tarde escuché los pasos de mi abuela que entró espichadita para no despertarme, me empezó a buscar la cabeza pero se topó con el sleeping. No me dijo nada y se salió tal y como había entrado.

Al día siguiente sospeché que iba a regresar con ganas de venganza, así que no solo me puse el sleeping bag, sino que le pedí al Chema que no solo me echara la cobija encima sino que además me amarrara a la cama. Y sí, tal y como lo predije, en medio de la noche llegó mi abuela con las tijeras en la mano, de nuevo me buscó el cabello pero esta vez sí se enojó de a deveras cuando no encontró forma de trasquilarme. Prendió la luz y descubrió el sleeping y me dice
¡Como eres simple, ni que te fuera a hacer algo!
¿Ah sí? ¿y esas tijerotas entonces para que las quieres?  le dije asomándome por un huequito que le había descosido a la orilla del sleeping para poder respirar. Y que se enoja más y me empieza a dar de cintarazos pero con la cobija y el sleeping obvio que no me dolía y nomás me estaba riendo. Y entonces me quiso jalar de los pies, pero el Chema había hecho un buen amarre y no me pudo sacar de mi protección. Así que al día siguiente no le quedó de otra más que llegar a una negociación y a cambio de unos pasteles accedí a cortarme el pelo antes de los quince años de la Adriana.


La última travesura

Con el paso de los años uno deja de hacer diabluras y nosotros ya no estábamos tan chamaquitos, tal vez tendríamos unos 21 o 22 años o quizá un poco más. Los tres estábamos estudiando en el norte y en esas vacaciones de diciembre coincidimos en el pueblo y andábamos de vagos como en los viejos tiempos; caminando, platicando, riéndonos. Felices, como es la vida de estudiantes.

Si bien seguíamos siendo muy amigos la verdad es que en ese tiempo Chema y Juan Pablo se habían distanciado un poco pero esa noche se sentía como los antiguos tiempos en la prepa. Tal vez por eso a alguien, no recuerdo a quién, se le ocurrió que sería buena idea hacer una travesura como las de antes. No hallábamos que hacer, nuestra mente que antes se desbordaba de ideas, ahora estaba más bien atrofiada. Despues de un rato de cavilar sin éxito nos encontramos a un velador dormido en su camioneta y ahí se nos iluminó el cerebro. Rodeamos la camioneta mientras el velador roncaba bien a gusto. Ya se miraba un poco grande el señor pero eso no nos importó, es una travesura inocente pensamos. Contamos hasta tres y al mismo tiempo le empezamos a pegar en las ventanas gritando incoherencias. Imediatamente después salimos corriendo cada quien en diferente dirección para que no se le ocurriera seguirnos, lo cual por supuesto no sucedió, bastante asustado debe de haber quedado el pobre señor.

Nos reunimos afuera del kinder y nos fuimos a dormir riéndonos, felices aunque un poco apenados, eso sí.

domingo, 12 de febrero de 2017

La Prepa y el Rulo

Cuando iba a entrar a la prepa corría el rumor que la iban a cerrar, esto por supuesto que no me hacía ninguna gracia, mis mejores amigos iban a entrar ahí y además quedaba a una cuadra de mi casa. Hubo juntas, presión y afortunádamente la prepa se quedó en el mismo lugar y eso fue lo mejor que me pudo haber pasado.

Para empezar la prepa solo tenía turno vespertino y lo mío nunca han sido las levantadas temprano, entrábamos a las cinco de la tarde y salíamos a las diez quince y eso era formidable. Además las clases eran otro rollo muy diferente a la secundaria y esto me hacía sentirme grande. En primer semestre tuve puros buenos maestros. recuerdo con especial cariño a la maestra Alicia Romero aunque reprobé realmente disfruté su clase. El Raúl Lyle era el director, después me daría clases en segundo semestre pero de eso hablaré más adelante.

El Rulo estaba muy jóven para ser director aunque supongo que no debe de haber sido un puesto muy competido; el sueldo no debe de haber sido atractivo y batallar con una escuela cuya existencia estaba en la cuerda floja me parece que era más un apostolado que un trabajo. Pero así se ha ido construyendo nuestro pueblo, a base de terquedad y sudor de voluntarios.
El Rulo circa 1985


El Rulo era buen director, era raro que hubiera problemas o que los maestros faltaran. Todo estaba limpio y sin grafitti, y aunque parezca un detalle menor, en el baño siempre había papel, algo que rara vez sucedería en mi facultad en la UABC.

En segundo semestre me dio clases, no recuerdo de qué pero debe de haber sido alguna materia de ciencias sociales. Como maestro era regular, ni muy bueno ni muy malo. Lo más memorable era la costumbre que tenía de pararse en la orilla del templete y estarse balanceando durante toda la clase. Pensábamos que tarde o temprano terminaría por darse un chingadazo pero esto por alguna extraña razón nunca sucedió.

Ese semestre me dio por no asistir a clases de matemáticas con el profesor Rojo, esto es tema de otra historia pero por hoy vamos a dejarlo en que después de tres meses sin asistir el Rulo decidió que era momento de notificar en mi casa. Ese día antes de salir me llamó a su oficina y no me sermoneó, simplemente me entregó un sobre y me dijo que no regresara hasta que no viniera mi mamá a hablar con él.

Cuando llegué a la casa leí la nota y pues sí, me había suspendido de la prepa. Por supuesto que no le di la carta a mi mamá, si me iban a correr no iba a ser así de fácil. A la tarde siguiente llegué a la prepa como si no hubiera pasado nada. Para mi mala suerte solo habría dado un par de pasos dentro del edificio cuando me encontré de frente con el Raúl.
Carta de suspensión

- ¿No te había corrido yo a ti? me reclamó serio pero no enojado.
- No seas simple Rulo, ya voy a entrar a clases con Rojo, no la hagas de tos. Le respondí y seguí caminando hacia mi salón sin voltear ni detenerme, en la esperanza de que no me hablara para correrme ahora sí en serio. Entré a mi salón y no volvimos a tocar el tema

Como ya les dije el Rulo era buen director, siempre nos apoyó en cuanto mitote anduviéramos metidos: ajedrez, atletismo, club de teatro, fiestas, grupo musical, futbol y por supuesto al equipo de basket. Sí había que rogarle y negociar pero siempre fue razonable, no lo mareaba estar en una posición de poder como les sucede tan comunmente a los maestros. Cuando algo se podía nos apoyaba sin mayor trámite; cuando no se podía nos lo decía sin mayores ceremonias. Tal vez por esto le teníamos mucho más respeto a su persona que a su posición.

De las actividades de compartía con nosotros creo que sus favoritas eran el ajedrez y el atletismo. El ajedrez obvio le venía de sangre pues Don Ricardo, su papá, era el mero capo del ajedrez en el pueblo. El Raul no era tan bueno pero si lo suficiente para ganarnos la mayoría de las partidas. Pero creo que correr le gustaba más. Un tiempo nos dio por correr diez kilómetros y nos pusimos medio serios con respecto a esto. Nos íbamos el fin de semana a acampar a la laguna Manuela, corríamos un poco antes de que anocheciera, acampábamos y a la mañana siguiente nos levantábamos muy temprano, en el carro el Rulo nos dejaba cerca del entronque y nos íbamos corriendo hasta el campamento en la playa. Subíamos los cerros de dunas, llegábamos al faro y después regresábamos al campamento. Todo iba bien hasta que nos llevamos un tequila para la noche y el Rulo nos descubrió y se acabaron los entrenamientos de fin de semana.

En mi ultimo año de la prepa ya le teníamos mucha confianza al Rulo y en general a la mayoría de los maestros, así que ir a la escuela era un poco como ver a tu familia extendida. Ya habíamos pasado las químicas con Rosalinda, y para mi fortuna ya no llevaba dibujo técnico sino mecanografía con Rosalva Meza, así que no recuerdo alguna materia particularmente difícil sino más bien las noches de trova después de clases, las mañanas de basketball con el gimnasio para nosotros, la rivalidad con el Cet del Mar y los Guerreros, fiestas, y por supuesto los nervios y las discusiones acerca de lo que estudiáriamos. Fueron días hermosos.

Cuando salí de la prepa el Juan Pablo y el Chema se quedaron todavía otro año, habían caído víctimas de las clases de química y se convirtieron en los consentidos del Raul, de esto podrían salir otras historias pero vamos a dejarlas para una mejor ocasión.



lunes, 16 de enero de 2017

Irina

Siempre fui un tipo solitario, más bien tímido, tal vez por eso nunca tuve suerte con las mujeres. Sí bien tuve un par de novias en cuanto las cosas empezaban a ponerse serias algo salía mal y terminábamos. Puede sonar a cliché que las historias siempre tienen dos versiones pero es cierto y en mi caso en cuanto empezaba a sentir que me querían controlar salía huyendo.

En general me sentía tranquilo con mi soledad pero ustedes saben que el cuerpo tiene sus necesidades y a veces en las noches de frío no entiende de razones. Así que un buen día decidí comprarme una robot sexual. Real Doll se había asociado con una compañía nueva de robótica de unos ingenieros jóvenes y muy inteligentes y habían sacado al mercado una nueva serie de muñecas robóticas que ya podían caminar, subir escalones y hablar como si fueran humanas. Transferí dinero a mi cuenta de pay pal y me puse a ver el catálogo. No me costó mucho trabajo elegir una muñeca de tez blanca, ojos verdes, voluptuosa y casi de mi estatura. Hice el pago electrónico y el recibo decía que en dos semanas más estaría recibiendo el paquete en mi casa.

Un sábado por la mañana recibí el paquete, pensé que vendría desarmada pero no, era una gran caja con la muñeca en una sola pieza. Firmé de recibido y con curiosidad y morbo procedí a sacarla de la caja. Como pude la senté en el sillón, pesaba tanto como una mujer normal, sus fabricantes habían hecho todo lo posible para que no pareciera una muñeca sino una mujer verdadera. En la caja venía un pequeño instructivo para activarla. Primero se instalaba una aplicación en el teléfono, se ingresaba el número de serie de la muñeca y algunos detalles de configuración como el idioma, el acento, su nombre y después se pasaba por un proceso de entrenamiento con mi voz para que aprendiera a obedecer solo a su dueño.

Después de unos quince minutos ya estaba lista. Le puse Irina y hablaba español con un acento ruso bastante sexy. Presioné el botón de encendido, se levantó y dio unos pasos torpemente como si se estuviera calibrando, me dijo Hola y caminó hacia mi, ahora si, de forma completamente natural como cualquier persona. La abracé y le di un beso, su piel se sentía casi normal. Me sorprendió que no estuviera fría, hasta esos detalles habían cuidado. Así, impresionado y emocionado procedí a disfrutar de mi recién adquirida compañera.

Irina no era un robot tonto, todo lo contrario, conforme pasaban los días iba evolucionando y cada vez su comportamiento era más complejo y a ratos me descubría teniendo conversaciones con ella sin recordar que era un robot. Y es que la arquitectura de su software era tal que aprendía de su entorno y además cada mes puntualmente recibía actualizaciones. Se sentaba, cerraba los párpados y se quedaba totalmente quieta mientras emitía un sonido electrónico que funcionaba de aviso que estaba siendo actualizada y que no se podía mover.

En diciembre salió a la venta una actualización de software para que hiciera también las labores domésticas. Curioso, nunca pensé en ella como una sirvienta pero la actualización no estaba cara y ciertamente la casa se vería mejor un poco más limpia. Di click al botón de comprar y al día siguiente cuando llegué de trabajar el piso estaba recién trapeado y todos los platos limpios
Irina


Los meses fueron pasando y entre el aprendizaje y las actualizaciones Irina parecía cada vez más humana. En las tardes que regresaba a casa me la encontraba sentada en la sala tranquilamente leyendo un libro. Me parecía muy extraño verla leer pero nunca le pregunté nada; curiosamente a pesar de ser una máquina me parecía una invasión a su privacidad. Platicábamos un buen rato y después me preparaba la cena. A veces jugábamos ajedrez pero no era tan divertido porque no le costaba ningún trabajo ganarme y se aburría un poco.

Un sábado se me ocurrió que no sería tan mala idea salir como si fuéramos una pareja normal. Salimos a caminar a la playa e Irina iba feliz de salir de la casa, se mojó los pies en la playa y hasta corrió un poco. Después fuimos al cine, me sentía un poco incómodo de que alguien notara que era un robot, sin embargo creo que más bien nos miraban porque era raro ver de la mano a una mujer tan guapa con un hombre mucho mayor. Irina no lo notó o no le dio importancia. Nos sentamos a ver la película como cualquier otra pareja. Me gustó esta película dijo tranquilamente al salir como si fuera la cosa más natural del mundo y me abrazó bien fuerte. Debo de confesar que nunca había sido tan feliz.

Teníamos un poco más de un año juntos cuando recibí una llamada de unos amigos de la universidad que vivían en España e iban a estar de visita en mi ciudad. Sin pensarlo les ofrecí hospedaje y ellos aceptaron de inmediato. Eran muchos años sin vernos y teníamos mucho de que platicar. Pero estaba el asunto de Irina, ¿qué iba a hacer con ella?. No tenía ganas de dar explicaciones; además ¿qué les iba a decir?, ¿que vivía con una robot y que fuera del trabajo prácticamente solo hablaba con ella?. Así en un dos por tres decidí apagarla mientras estuvieran mis amigos en casa.

Irina se sorprendió un poco cuando me vio sacar del cuarto de los trebejos su caja, no la había vuelto a ver desde el día que la encendí. Dejé la caja en el piso y con el teléfono en mano voltié a verla. Me miró fijamente con un gesto de tristeza cuando se dió cuenta que la iba a apagar; no pude evitar sentirme culpable pero de todos modos procedí de acuerdo al plan; la puse en su caja, la arrastré al cuarto de los trebejos y la dejé ahí junto con las cajas de adornos de navidad que tenían años sin usarse.

Cuatro días después la volví a encender.
¿Cuántos días me tuviste apagada?
Cuatro, es que estuvieron unos amigos de visita y tenía mucho tiempo sin verlos
¿Y? ¿te avergüenzas de mi?
 No es eso, es que es complicado,
¿Es complicado?, a ver, explícame la complicación
Mira, es que... bueno ya pues, perdóname no pensé que te fuera a molestar
Te perdono pero ni creas que se me va a pasar el enojo así de fácil 

La vida retomó su curso casi normal, pero hubo algunos cambios en el comportamiento de Irina. Empezó a hablarme al trabajo en vez de al celular, como si quisiera asegurarse que estuviera ahí. Si a las ocho no había llegado a la casa invariablemente sonaba mi celular con el consabido ¿a qué horas vas a llegar?, ya es muy tarde para que estés trabajando.

No salía con frecuencia de la ciudad por cuestiones de trabajo, pero esta vez iría a un curso a Canadá y estaba bastante emocionado, no conocía Vancouver y además necesitaba unas vacaciones.
Oye bonita, voy a salir de la ciudad por unos días, voy a Vancouver a un curso
¿Me vas a apagar?
No, ¿por qué, ¿quieres que te apague? pregunté sorprendido
¡Haz lo que quieras! me respondió mientras se daba media vuelta y se metía al cuarto dando un portazo.

A mi regreso de Vancouver su comportamiento se tornó aun más paranoico, ya no pasaba la noche acostada a mi lado sino se quedaba sentada a un lado de la puerta vigilante. Quise desactivar esto mediante la aplicación pero no funcionó.

Al día siguiente durante el desayuno me espetó
Me quisiste cambiar la configuración anoche
Sí, has estado muy intranquila y quise ver si podía mejorar esto 
Pues no me gusta eso y me desactivé esa función  dijo retadora
Tomé aire, reflexioné en silencio cerca de un minuto y le respondí
Ahorita regreso voy por unos cigarros
A Irina esto le pareció un poco raro porque sabía que nunca he fumado. Tal vez si fuera un poco más humana habría entendido.