sábado, 27 de febrero de 2010

De ilegal en Cachanía

No se si todavía se hagan, pero cuando era chico una vez al año en algún pueblo del estado se efectuaban las olimpiadas juveniles estatales. No era un evento menor ya que llegaban equipos de todos los municipios  a participar en: beisbol, futbol, basket, atletismo, volley. Es decir, un chamaquero de la fregada.

Muy famoso fue el comercial en el desaparecido canal 8 promoviendo que las familias recibiéramos deportistas de otros lugares cuando en Guerrero Negro fuimos anfitriones. En este salían dos señoras en el infonavit teniendo la siguiente conversación, o al menos, así la registra mi memoria

- Oooye Chhaaava, no vas a participar en las convivencias Dif?
- Noo, ya estoy muy grande, no voy a participar
- Pero tu también puedes participar
- ¿Ah si?, ¿ y coomo?
- Pues recibiendo en tu casa a un niño

y hasta aquí llegó el corrido, no recuerdo como terminaba, lo que es cierto es que durante años en el pueblo era típico decir Oooye Chaava.

La última vez que participé fue en basket, tenía 14 años y estaba en primer semestre de prepa. Ese año los juegos eran en ciudad Constitución y yo iba en la selección del municipio de Mulegé categoría juvenil B. Yo creo que éramos muy malos porque nos despacharon rapidito, perdimos los juegos de la primera ronda y órale, a su casa cabrones, ya no tienen nada que hacer aquí. Yo, en mi fantasía de estudiante de prepa que ahora si tenía que ser responsable, no como en la secundaria (JA!, 3 meses me duró el embrujo) decidí no esperar a regresarme con el resto del equipo, sino que agarré por mi cuenta un camión y ahí les vengo solo de regreso a Guerrero Negro.

Al llegar a Cachanía tal vez recordarán que a un lado de la terminal había una oficinita de migración,¿no?, bueno, el caso es que ahí estaba y a los pinches gordos que  ahí trabajaban  les dió por pedirnos documentos de identificación a los que veníamos en el camión. Yo a mi 14 años no traía ni como comprobarles que mi amá me había dado permiso, lo único que traía en la cartera era el carnet de las comidas que nos habían dado, donde unos soldados nos daban unos frijoles malos que batían con un barrote. Como este resultó insuficiente para acreditar mi nacionalidad mexicana, me pasaron a su oficina.
-A ver morro, canta el himno nacional
y ahí tienen a su pendejo, Mexicanos al gritoo de gueeerra
- Se me hace que te lo aprendiste para el viaje,
y que me señala un mapa que tenían colgado en la pared
- A ver donde está ...
y empezaron con una lista de pueblos de sabrá Dios donde, como no me supe ni uno solo me dijeron
- ¿Ves como si eres del Salvador?, no conoces México
- No, les reviré, a mi pregúntame por ciudades grandes o pueblos de aquí de la Baja y te los conozco todos, pero para allá para tu rancho no conozco.
-¿Ahh si cabroncito?, vas a ver, te vamos a deportar al Salvador
para entonces yo ya estaba medio encabronado porque me iba a dejar el camión y que agarro el teléfono sin pedírselo
- ¿A quien le vas a hablar?
- A mi tio Cachora para que venga y te ponga unos putazos
- Ahh ¿eres sobrino del Cachora?
- Si
- Está bueno pues, te puedes ir
y mientras salía me despedí cordialmente
- Ande puto, no que no.

domingo, 14 de febrero de 2010

Tijuana

No hemos tenido tiempo de velar nuestros muertos.
Y siguen llegando, uno tras otro,
en rios interminables de culpables e inocentes.

vamos perdiendo la cuenta
y los rostros se vuelven difusos
mientras nos vamos acostumbrando
a la cotiedaniedad de los disparos

Rigo, Riguito,
hijo nuestro, niño hermoso
¿Por qué no podemos abrazar a tu padre
y decirle que todo estará bien?

Hoy estamos de fiesta!
cayeron los sicarios!

Pero es una fiesta triste
Sin risas ni danzas
Solo la nostalgia
en una ciudad en ruinas.